30/7/2014

Alejandro Schmidt



Por qué leo poemas en el trabajo





no es para salvarme de los animales

luis chavez dice que 
el tiempo no entiende de estas cosas
para él
todos somos animales

la poesía detiene el tiempo
no es para pasar el tiempo
que leo en la oficina

conozco las reglas
mantengo las distancias
estas cuestiones de empleado
resultan inútiles para leer

soy interrumpido
soy un pobre y contumaz mediocre
lo cual no se remedia 
leyendo poemas en el trabajo
ni escribiéndolos
o sintiendo que no importa
que voy hacia la muerte
con una línea de dios
y los labios cerrados

pero
otra vez
abro francamente ese libro
de Kavafis
adivino los rumores de Alejandría
y me embrutezco de soledad
de silencio.






De: Silencio al fondo. Ediciones Salido/ Ediciones Radamanto. 2000.
Otros poemas de Alejandro Schmidt, aquí

Imagen: www.sembrarpoesía.blogspot.com



29/7/2014

Carmen Piqueras

Okupas





He vuelto a casa.
Encuentro cucarachas patas arriba
por todos los rincones.
Es cierto que ordené fumigar
antes de partir, detesto
que nada perturbe la asepsia
de mi vida.
El tipo que esparció el veneno dijo:
“No será inmediato, pero una vez
que rocen la sustancia
no habrá remedio para ellas”. Fumaba
mientras lo dijo. Mientras dijo “sustancia”
sustanciaba los rincones de mi casa.
(Hube de emplear un aerosol
para eliminar el olor del cigarro).

Las miro casi con piedad,
a las cucarachas, digo, y las barro
con una mezcla de aprehensión y culpa.
He leído que agonizan durante días
sin comida ni agua, así, patas arriba,
mostrando la impudicia de su exoesqueleto,
por otro lado, tan parecido
al de los crustáceos
que no nos parecen repugnantes,
que comemos sin tocar con los dedos
quienes, por cuna o matrimonio,
nunca nos manchamos.
En algún sitio habrán quedado
abandonados sus huevos
o pequeñas crías, esperando

su diaria ración de mierda,
la porquería que las hará gordas y,
probablemente, rencorosas.
Si no se barren, pronto llegarán las hormigas
y cargarán con ellas, botín famélico.

Por eso nos resultan amables
las hormigas, amables y ejemplificantes,
más por su laboriosidad
inmune a los rigores del verano,
por su implacable ejército que obedece y no cuestiona
la autoridad que emana del subsuelo.
De todos es sabido que el verdadero poder,
el poder absoluto, tiene su guarida
en las cloacas.




Carmen Piqueras (1963, Murcia, España)
Fuente: www.elcoloquiodelosperros.weebly.com

Imagen: www.guapamurcia.es



28/7/2014

Raymond Carver


Buscando trabajo




Siempre he deseado
truchas frescas
para el desayuno.

Repentinamente
descubro
un nuevo sendero
que me conduce
a la pequeña cascada,

apuro
el paso.
Mi mujer 
me despierta.
"Estás soñando."
Murmura.

Intento levantarme,
la casa se inclina.

¿Quién
está soñando?

"Es mediodía."
Dice ella.

Mis zapatos nuevos
me esperan
cerca de la puerta,

brillan
intensamente.





Otros poemas de Raymond Carver
De: "Un sendero nuevo a la cascada"
Versión: Patricia Ogan Rivadavia y Esteban Moore 

Imagen: www.elmalpensante.com





27/7/2014

Juan Calzadilla


Lavado de la memoria





Deberíamos atrevernos a narrar con lujo
de detalles todo lo que nos pasa por la mente
en una especie de diario.
De este modo le ahorraríamos a la memoria venir
a auxiliarnos con su discurso torpe y lleno
de lagunas y ambigüedades
después que las cosas ya han pasado,
más tarde o más nunca
como si creyera ser la historia.
No importa que nos equivoquemos
o que, exagerando la nota, lo que testimoniemos
resulte la obra de un gran embustero.

Después de todo no se escribe sino sobre lo que
uno imagina. Así lo que nos imaginemos
sea lo único que en nuestras perras vidas
nos ha pasado.





Juan Calzadilla (1931, Alta Gracia de Orituco, Venezuela)

Imagen: www.youtube.com

25/7/2014

Maricela Guerrero



 Fricciones




El desgaste, al igual que la corrosión y la fatiga, es una
de las formas más importantes de degradación de piezas,
elementos mecánicos y equipos industriales.


Desperté sobre una plancha:

racimos de mariposas alrededor de mi cuello,
pasillos interminables en los que mis hijos caían
–resbalar–, dicen:
había un programa de tv muy pobre donde hombres resbalaban alrededor de un mástil untado con cera:

pan con mantequilla
              el desayuno está servido,
              el desayuno está listo,
              el desayuno.

No mires los racimos de mariposas alrededor de mi cuello.
No mires la tv.

Resbalar –se trata de un desliz–
es una forma temprana de comprender
el deterioro.

Desperté sobre una plancha de concreto:

los niños se deslizaban por la resbaladilla que tenía
óxido de hierro
y otras sustancias.

La mejor resbaladilla que conozco es gigante:
una mole de concreto porcelanizada, lisa y brillante como patio de psiquiatría.

Mis padres nos llevaban a resbalar, a deslizarnos.

La mejor resbaladilla que conozco


ya no existe, fricciones infinitas sobre su superficie: deslices.





Maricela Guerrero (1977, México, DF, México)

Fuente: www.letraslibres.com

Imagen: www.latinale.blogspot.eu



23/7/2014

W. H. Auden



Musée des beaux arts





En punto a su sufrimiento jamás se equivocaban
los maestros antiguos. qué bien entendieron
su lugar en el mundo, como acontece siempre
mientras otros almuerzan o cierran la ventana
o se pasean, simplemente, sin nada en qué dar.
Cómo, si los mayores religiosamente esperan
el nacimiento milagroso, tiene que haber también
niños sin especial interés en que ocurra
patinando en la alberca del bosque. No olvidaban jamás
que el horrible martirio ha de seguir su curso
de cualquier modo, en un rincón, en algún sitio mugriento
donde llevan los perros su vida de perros, y la jaca del sayón
se rasca la grupa inocente contra un árbol.

En el Ícaro de Brueghel, por ejemplo. Con qué tranquilidad
todo se inhibe del desastre: el labrador
oyó seguramente los gritos de socorro, el chapoteo,
que para él no era una catástrofe. Brillaba el sol
como brilló en las piernas blancas al sumirse
dentro del agua verde, y el esbelto navío
que ha debido de ver algo inaudito
un muchacho caído del cielo,
iba hacia alguna parte y navegaba en paz.





Leer otros poemas de Auden, aquí
De: "Antología de Poetas Ingleses Modernos, Gredos, Madrid, 1962
Traducción: Jaime Gil de Biedma

Imagen: www.newrepublic.com




21/7/2014

Una mancha en la camisa y otras






el último de la fila en la senda que regresa
a la casilla de madera.
El pudor no resistió la embestida.
El último de la fila, mojado,
y en la zozobra,
a favor, el cielo gris, aplastante,
niebla que indiferencia o desdibuja los eucaliptus
y a una pared en el medio de ninguna otra.
Se me ocurre un ladrido afónico
y algunas sentencias simples
que omitiría porque el alma no está para bollos.

Una mancha en la camisa,
esta otra
y la más indeleble, sin domicilio, que huele a antisépticos

Hubiera pedido permiso
a la continuidad infinita de una pierna tras otra
y librar lo incontenible bajo las gradas.
No sucedió. Ahí estoy,
esperando a la vez
al payaso y al Expendedor de Permisos.



© Pedro Donangelo



Imagen: www.caminoalasestrellas.wordpress.com


20/7/2014

Milo de Angelis
















Contar los segundos, los vagones del Eurostar, verte
bajar del número nueve, el carro, la sonrisa,
la ansiedad, la noticia, la gran noticia.
Esto ocurrió, en 1990. Ocurrió, sin duda
ocurrió. Y antes aún, la zambullida en el Ticino,
mientras la pelota desaparecía. Ocurrió.
Vimos lo abierto y lo escondido de un instante.
Las hadas regresaban a las viviendas, el huracán
llenaba un cielo alucinado. Cada cosa estaba allí,
desierta y llena, para nosotros que aguardamos



//



En el verano del tiempo humano, en el último verano,
existían todas las carreteras. La Prenestina
con sus cinturones de ronda alcanzaba el mar
de Tarento viejo y los jardines de Puerta Venecia,
geografía de uniones inesperadas, tiempo que no se pierde,
todas las carreteras, todos los amores sumergidos en uno sólo
y renacidos, todos los pasos delante del portal, las miradas
en el portero automático, todas las voces, los acentos, las sílabas,
tú que salías sonriente con tu gorra de pelo
y caminabas decidida hacia un autobús.





Contare i secondi, i vagoni dell’Eurostar, vederti
scendere dal numero nove, il carrello, il sorriso,
il batticuore, la notizia, la grande notizia.
Questo è avvenuto, nel 1990. È avvenuto, certamente
è avvenuto. E prima ancora, il tuffo nel Ticino,
mentre il pallone scompariva. È avvenuto.
Abbiamo visto l’aperto e il nascosto di un attimo.
Le fate tornavano negli alloggi popolari, l’uragano
riempiva un cielo allucinato. Ogni cosa era lì,
deserta e piena, per noi che attendiamo.



//



Nell’estate del tempo umano, nell’ultima estate,
c’erano tutte le strade. La Prenestina
con le sue tangenziali raggiungeva il mare
di Taranto vecchia e i giardini di Porta Venezia,
geografia di unioni insperate, tempo che non si perde,
tutte le strade, tutti gli amori immersi in uno solo
e rinati, tutti i passi davanti al portone, gli sguardi 
sul citofono, tutte le voci, gli accenti, le sillabe, 
tu che uscivi sorridente con il tuo colbacco 
e camminavi decisa verso un autobus.






Contare i secondi, i vagoni dell’Eurostar, vederti
scendere dal numero nove, il carrello, il sorriso,
il batticuore, la notizia, la grande notizia.
Questo è avvenuto, nel 1990. È avvenuto, certamente
è avvenuto. E prima ancora, il tuffo nel Ticino,
mentre il pallone scompariva. È avvenuto.
Abbiamo visto l’aperto e il nascosto di un attimo.
Le fate tornavano negli alloggi popolari, l’uragano
riempiva un cielo allucinato. Ogni cosa era lì,
deserta e piena, per noi che attendiamo.



//



Nell’estate del tempo umano, nell’ultima estate,
c’erano tutte le strade. La Prenestina
con le sue tangenziali raggiungeva il mare
di Taranto vecchia e i giardini di Porta Venezia,
geografia di unioni insperate, tempo che non si perde,
tutte le strade, tutti gli amori immersi in uno solo
e rinati, tutti i passi davanti al portone, gli sguardi 
sul citofono, tutte le voci, gli accenti, le sillabe, 
tu che uscivi sorridente con il tuo colbacco 
e camminavi decisa verso un autobus.




Milo de Angelis (1951, Milán, Italia)
Fuente: www.panoramacultural.net
Traducción: Emilio Coco

Imagen: www.poetsatwork.org



19/7/2014

Valery Larbaud



La rue Soufflot (Paris)


Romance para el abanico de Madame Marie Laurencin



Nuestra breve jornada pronto habrá terminado: los últimos
años se abren ante nosotros como estas calles;
y el colegio sigue estando allí, y esta plaza
en cuadrículas, y la vieja iglesia en la que hemos visto
entrar muerto a Verlaine. En el fondo, a pesar del mar
y de tantos caminos, jamás hemos salido
de aquí, y toda nuestra vida habrá sido
un pequeño viaje en círculos y zigzags por París.
E incluso después, aquí nos quedaremos,
invisibles, olvidados, pero siempre habitando
la ciudad de la infancia y del primer amor,
con el asombro de los doce años y del encuentro,
que aún nos hace murmurar entre el gentío:
“Porque sabes que siempre te he querido.”
y un transeúnte, que me ha oído, se da vuelta.





Valery Larbaud (1881 / 1957, Vichy, Francia)
Fuente: www.literaturaytraducciones.blogspot.com
Traducción: Fernando Ilucik y Emmanuelle Briere
Imagen: www.ville-vichy.fr


La rue Soufllot



Notre petite journée sera bientôt finie: les dernières
Années s'ouvrent devant nous comme ces rues;
Et le collège est toujours là, et cette place
Quadrillée, et la vieille église où nous avons vu
Entrer Verlaine mort. Au fond, malgré la mer
Et tant de courses, nous ne sommes jamais sorti
D'ici, et toute notre vie aura été
Un petit voyage en rond et en zigzag dans Paris.
Et même après, nous resterons encore ici,
Invisible, oublié, mais habitant toujours
La ville de l'enfance et du premier amour,
Avec l'étonnement des douze ans et de la rencontre,
Qui nous fait murmurer encore dans la foule:
“Porque sabes que siempre te he querido.”
Et un passant, qui m'a entendu, se retourne.


13/7/2014

Valerio Magrelli




Si para llamarte tengo...




Si para llamarte tengo que discar un número,
dispones los lineamientos
en la combinación a la que respondes.
El tres que se repite,
el nueve en tercer lugar,
indican algo de tu rostro.
Cuando te busco
tengo que dibujar tu figura,
debo hacer nacer las siete cifras
análogas a tu nombre
hasta que se abra la caja-
fuerte de la viva voz.

De pronto, mientras te estoy llamando,
la interferencia alterna el diálogo,
la multiplica, abre una perspectiva
dentro del espacio oscuro
del oído.
Me veo vertical, sonámbulo,
en equilibrio sobre una fuga de voces
gemelas, enlazadas una con la otra,
sorprendidas por el contacto.
Siento la lengua del animal ctonio,
la horrible trenza de palabras, frases, el monstruo
policéfalo y deforme que me llama
desde las profundidades.




Valerio Magrelli (1957, Roma, Italia)
De: "Nature e venature" (Mondadori, 1987)
Traducción: Guillermo Piro

imagen: www.italian-poetry.org




Se per chiamarti devo fare un numero/tu ti transformi in numero,/disponi i lineamenti./Il tre che si ripete,/il nove al terzo posto,/indicano qualcosa del tuo volto./Quando ti cerco/devo designare la tua figura,/devo fare nascere le sette cifre/analoghe al tuo nome/finché non si dischiuda la cassa-/forte della viva voce.//Di colpo, mentre sto telefonando,/l'interferenza altera il dialogo,/ lo moltiplica, apre una prospetivva/dentro lo spazio buio/dell'udito./Mi vedo verticale, sonnambolicco,/in bilico su una fuga si voce/gemelle, allacciate una all'altra,/sorprese nel contatto./Sento la lingua della bestia ctónia,/lórrida treccia di parole, frasi, il mostro/policefalo e difforme che chiama me/dalle profonditá.