Alberto Luis Ponzo



Se hace el silencio
en un día sin llaves
ni puertas
en el pensamiento

bajas cortinas en palabras
canillas mudas
caídos labios en meditaciones

distancias que reposan
desprendidas del anochecer

la mañana al llegar
es un brazo hacia todos

en un día
que renueva el idioma
de la naturaleza





///





El plano de la casa
señala líneas y espacios
que cubrieron las piedras
y los fósiles

hay rincones plenos
de alimentos y ropas
deseosos de encontrarnos

un campo pacífico
alarga la memoria




Alberto Luis Ponzo (1916, Buenos Aires, Argentina)
Fuente: www.poesiainexorable.wordpress.com

Imagen: youtube.com

Diego Muzzio

Ciervos

Deer, death is near…
Frederick Seidel




Durante la brama de otoño
los jóvenes ciervos luchan entre sí
pero los viejos machos son solitarios
como solitarios eran los místicos,
y mientras unos descienden de las montañas
a los bosques y valles para aparearse,
los otros se alejan a lugares elevados.
La poesía llega a veces con dificultad,
muy lentamente; con la misma lentitud
ascienden los viejos ciervos la montaña,
deteniéndose a menudo, inclinando
sus largos cuellos hacia la tierra
con tal humildad y sosiego que nadie
podría decir si rumian o rezan.




Otros poemas de Diego Muzzio, aquí

Imagen: f Diego Muzzio, en la casa de Rimbaud, Charleville, Francia

Katherine Mansfield



El encuentro




Empezamos a hablar,
nos miramos, después nos alejamos.
Las lágrimas seguían subiendo a mis ojos.
Pero no pude llorar.
Quise agarrarte la mano
pero mi mano temblaba.
Seguías contando los días
que faltaban para volvernos a encontrar.
Aunque en el corazón los dos sentíamos
que nos estábamos separando para siempre.
El tictac del reloj llenaba el cuarto en silencio.
Escucha —te dije— se oye tan alto
como el galope de un caballo en un camino solitario,
tan alto como un caballo que galopa en la noche.
Me hiciste callar en tus brazos.
Y el sonido del reloj sofocó nuestros latidos.
No puedo irme —dijiste— todo lo que vive en mí
está acá para siempre.
Después te fuiste.
El mundo cambió. El sonido del reloj fue esfumándose,
menguando, se convirtió en algo nimio.
Yo susurré en la oscuridad “Si se detiene, moriré”.




Katherine Mansfield (Kathleen Beauchamp, 1888, Wellington, Nueza Zelanda / 1923, Fontainebleau, Francia)
Traducción: Sandra Toro
Fuente: Página Facebook Meta Poesía
Enlaces: Eterna cadencia

Imagen: www.spectador.co.uk

Raúl Henao



Don Quijote de La Mancha aconseja a un poeta 
hispanoamericano del Siglo XXI





Rescate en el aire nocherniego del barrio
el perfume de la pomarrosa, un nido de torcaza
en el entrepaño de la ventana.
Y luego ponga alto en la mañana
la música de un tango o una guaracha
mientras termina de bajar de la cama
para ir al baño en el corredor del hotel.
No importa que a su paso se interpongan
molinos de viento, rebaños de carneros
galeotes encadenados o toneles de vino.
O que de vuelta en la habitación
se aventure en sus brazos
alguna Maritornes, enemiga y hechicera.
El mundo, ya se sabe, es del color conque se mira
y hasta la bacía del barbero puede parecerle
el yelmo de Mambrino.
La Edad de Oro no tiene pasado ni futuro
porque a cada instante se levanta de sus ruinas
en el corazón humano,
aunque su Frestón cotidiano —cordura o cobardía—
no le permita apreciarlo de ese modo,
al subir a diario al autobús.


In memoriam Mario Cesariny





Amores malhumorados






Todo lo que restaba al día era una carta lacrada
la burbuja de tus labios siempre a flor del deseo.
Se oía el ronroneo de una abeja pero la miel
se hacía de rogar más que la escarcha
QUE CUBRÍA CON ANTELACIÓN EL COMERCIO
donde solías ir de compras en las mañanas.
Tan disímiles eran el paisaje y su marco,
la almohada y el sueño,
que a diario te ponía mala cara el paso del tiempo.
Yo escuchaba a mi vecino cantar las letras
de un tango a tus espaldas,
pasar al sereno en bicicleta,
pero no conseguía conciliar la realidad.
Me resignaba a esperar a solas tu ausencia
a contarle por teléfono mi malhumor a la noche.





Raúl Henao (1944, Calí, Colombia)
Fuente: http://www.poesiabogota.org/?p=1607
Enlaces: http://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival/Antologia/raulhenao.html

Imagen: f de Raúl Henao


José Carlos Becerra



La mujer del cuadro





Lo empiezas a saber,
tu amor va enseñando sus sales de baño, sus fiestas de guardar, sus cenas sin nadie;
a veces, el esqueleto de tu ángel de la guarda
baila en tus ojos,
ciertas avecillas silvestres amanecen temblando en tus manos,
ya el tufo de la crucifixión
no te hace taparte la nariz de niña “que no sabe nada”,
“que no entiende nada”.
Ya cruzas la puerta,
ya sabes que el dolor es un mensajero servil del infinito,
en tus ojos aquello que miras despierta en ti misma
como pequeños niños
que se sientan al borde de sus camas
esperando que vengan a vestirlos.

La verdad de los inocentes



En un taller de creación literaria de una escuela rural de Colombia, un maestro propuso durante años a sus alumnos realizar juegos de palabras y armar historias con ellas, Así, poco a poco, compiló las 500 mejores definiciones de palabras creadas por los chicos y editó el libro “Casa de estrellas: el universo contado por los niños”.




Carlos Sahagún



Playas de Exmouth





Me pregunto si un hombre, ante estas playas,
tiene derecho a que se acuerden
de su amor, de lo que antes pronunciaron
sus labios, de sus pasos por los caminos
con sol, o de sus manos
que en la noche se hundían alguna vez, o iban
entrelazadas a las tuyas
como a un presente vivo de cristales.
Y si así fuera, si tú me esperaras,
he de tender los brazos en este mar del norte
y arribaría a ti.
Porque si en este instante tú estás allí con caracolas,
acercando tu olvido a mis palabras,
y si las sientes como verdaderas,
yo no estoy olvidado.
Diez, doce barcas de los pescadores,
como atadas también a mi esperanza,
están aquí y están tirando
de mí mismo, o quizá
no estén tan cerca y sí en la lejanía.
Mi corazón podría recordarlas,
llevarlas a otro tiempo.
Barcas que vi a tu lado una mañana,
en España, a dos pasos
de la felicidad de estar contigo.




Carlos Sahagún (1938, Onil, Alicante / 2015, Madrid, España)

Imagen: cultura.elpais.com




VIII Festival Latinoamericano de Poesía en el Centro


21 al 26 de junio de 2016 - Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini
Av. Corrientes 1543 (C1042AAB) Ciudad de Buenos Aires - Argentina
[54 11] 5077-8000

“Vivo estarás, mientras tu muerte irradie” 
Jorge Ariel Madrazo

“Todavía no es la estación de la sangre / y ya estamos perdidos en un bosque”
Inés Manzano

“Éramos árboles y gentes del sueño / almas erradas Errantes árboles /
Y furiosos dábamos vueltas a la vida” 
Ramón Palomares


Ocho años ininterrumpidos de buena poesía, representativa de las distintas tradiciones argentinas y latinoamericanas. En esta nueva edición de nuestro Festival, latinoamericano pero también intercontinental, el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini se enorgullece por la continuidad, redoblando la apuesta y el compromiso hacia más encuentros, más poesía de calidad, más identidad cultural, más diversidades poéticas.

Francisco Garamona




Vendrás del brazo





A trescientos metros de acá,
sobre la calle Viel,
un rayo cayó de golpe
y dejó un árbol fulminado.
Ya no se sientan los hermanos
bajo su sombra fresca
donde movían las manos, los pies,
los hombros, torpemente,
hacían muecas, se arrastraban
y volvían a su casa sucios
para contarles a la madre una mentira
siempre tonta, incomprensible,
mientras ella en la ventana
se sentía cerca y lejos.
Qué rompehuevos los hijos
tras los nidos de calandrias
munidos con sus gomeras
apuntando entre las ramas
o cada noche en sus camas
abrigados o desnudos
según la estación que hiciera.
Los niños tienen huesos,
cartílagos, tendones,
pulmones llenos de aire inmóvil
y un pequeño corazón.
La madre en sus pensamientos
a veces se pregunta
qué es lo que debe pensar.
(Ahora, una nota del autor:
“Chicas no tengan hijos
salvo que estén muy seguras
y también llenas de coraje
para quedarse solas,
porque los hombres huyen:
en un barco,
en una moto,
en un motivo.
Nunca dejan de ser niños.
Y sabemos que no hay nada más egoísta que ellos.”)
Mamá, mañana vamos juntos
pero vos cruzá sola
que te miramos de enfrente.
En la pianola del bar tocan tu tema favorito...
Estás tan vieja y chiquita
que cuando te mueras
meteremos tu cadáver
en un cajón de manzanas,
tus frutas predilectas siempre.
Mamá, mami, mamita,
–¿Qué vamos a hacer cuando no estés?
Si nunca aprendimos a estar solos.
En una rajadura del cemento
crece un gladiolo,
¿es flor macho o es flor hembra?
–Marcos, Federico, Jonás,
vuelvan a casa temprano,
que la tarde está re oscura.
Pongamos la mesa juntos
ya está la sopa cocida.
Y hay papas californianas,
y mucho puré chef.



Otro poema de Francisco Garamona, aquí
Imagen: f de Francisco Garamona.

Fernanda Castell



Crianza





Caminar en la nieve deja mucha huella
sobre todo si quien camina porta peso
si no pasa ningún otro animal las huellas se congelan
y son un molde para futuras caminatas fósiles
la vida en la Sabana era todo caza y recolección
quienes levantaron la mirada y cubrieron vista panorámica
sobrevivieron y legaron esta forma de mirar a su progenie.
Quienes miraron siempre para abajo o unidireccionalmente
no lograron trascender y se llevaron con ellos la marca del
dolor del músculo desgarrado y la impotencia de caer
y ser papilla de fieras -cosa que hoy no podemos imaginar
pero que hemos recreado en sábados de Súper acción
en una de Romanos.




Fernanda Castell (1965, Coronel Dorrego, Provincia de Buenos Aires, Argentina)
Fuente: f Valeria Cervero

Imagen: f Fernanda Castell
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