Camila Charry Noriega




5.





Todo es lluvia
ruido como de huesos que se parten
bajo la opacidad de la tarde.
Buscan las aves entre senderos misteriosos de agua 
en el cielo
una rama dónde anclar.






Chengue




 
En la radio anuncian que han tomado el pueblo.
Que hubo explosiones
restos de carne que se estrellaron contra otros cuerpos.
Que todo fue muy rápido.
Que las gallinas dejaron en el aire
después de arder bajo el estallido
sus plumas como un ala de neblina
que no permitió ver con claridad
cuántos muertos fueron.
Que fue un horror no haberlos visto bien.
Que deberán regresar en la madrugada para contar los cuerpos
adivinar las formas entre los fragmentos
en pleno domingo,
sin día de descanso,
sin recibir un pago adicional.
  Dijeron, en la radio, que la vida nunca es justa.




Camila Charry Noriega (1979, Bogotá, Colombia)

Enlaces: 


Imagen: f

Valeria Cervero




De qué manera nombrar la fragilidad
de los estados, los cuerpos,
los roces.
Un simulacro de duración nos atrapa
como la cabina de un ascensor,
aunque nunca llega a volverse casa.
Las imágenes vienen a decir lo que nunca
e insisten
en que no hay ayer
que se deslice
tan fácilmente de nuestro sitio.




Otros poemas de Valeria Cervero, aquí

Jack Gilbert



Errar y volar



Todos olvidan que Ícaro también ascendió.
Es igual cuando el amor se acerca a su final,
o cuando el matrimonio fracasa y todos dicen
«ellos sabían que era un error», que «jamás
funcionaría» todos dicen. Que ella era
lo bastante mayor para comprender. Pero lo
que vale la pena lo vale aunque esté mal hecho.
Como estar ahí, en ese océano del verano
al otro lado de la isla mientras
el amor se apagaba en ella, las estrellas
ardían con tanto exceso en esas noches que
nadie pudo decirte que no perdurarían.

Juan Larrea

Ribera en que comienzan las conjeturas


Fuente: https://vimeo.com/163658323
Voz y dibujos: Jacinto Martínez

Juan Larrea (1895, Bilbao, España / 1980, Córdoba, Argentina)

José Emilio Pacheco


En un mundo erizado de prisiones
sólo las nubes arden siempre libres.
No tienen amo, no obedecen órdenes,
inventan formas, las asumen todas.
Nadie sabe si vuelan o navegan,
si ante su luz el aire es mar o llama.
Tejidas de alas son flores del agua,
arrecifes de instantes, red de espuma.
Islas de niebla, flotan, se deslíen
y nos dejan hundidos en la Tierra.
Como son inmortales nunca oponen
fuerza o fijeza al vendaval del tiempo.
Las nubes duran porque se deshacen.
Su materia es la ausencia y dan la vida.




José Emilio Pacheco (1939 / 2014, Ciudad de México, México)

Fuente: f Liliana Hayat
Imagen: animalpolitico.com

Señalador

Kristin Dimitrova / Idiomas olvidados





Una visita al relojero


 Crucé la calle
 para entrar a un negocio secreto
 donde cientos de manecillas muelen tiempo.
 Pequeños rostros en fila dejan de lado sus discusiones
 acerca de momentos perdidos y empiezan
 a latir reprochonamente, mirar...








Juan Eduardo Cirlot




A la que renace de las aguas





                        Las huellas de tus dedos
                        no se ven en las torres.

Pero yo leo sin descanso, en la soledad de la ermita junto
     al mar
los antiguos signos en donde tú estuviste hacia el año mil,
por los bosques, los pantanos, las ramas y las hojas, la arcilla
     pisada.

                        Dentro del corazón está la muerte
                        como una runa blanca de ceniza.

Acércate por el campo blanco o por el verde campo o por el
campo negro, pero ven.

                        Detente ante la tumba
                        donde los dos estamos.





Juan Eduardo Cirlot (1916 /1973, Barcelona, España)

Imagen: ladeliciadeleer.com

Kenneth Rexroth




GIC a HAR





Es tarde, la noche es húmeda y fría,
el aire está lleno de humo de tabaco.
Tengo la mente cansada e inquieta.
Tomo la enciclopedia,
el volumen GIC a HAR.
Pareciera que ya lo leí todo
en tantas otras noches como esta.
Me siento, mirando en blanco la entrada del cardenal,
oyendo el ruido prolongado de vagones de carga
y locomotoras de maniobras a lo lejos.
De pronto me veo
volviendo a casa después de nadar
en el arroyo Ten Mile,
por la larga morena aquel atardecer a principios del verano,
el pelo mojado, oliendo a algas y barro.
Recuerdo un sicomoro frente a una granja en ruinas,
e instantánea y claramente la revelación
de un canto de increíble pureza y alegría,
mi primer cardenal de pecho rojo,
de cara al sol que caía, su cuerpo
bañado de luz.
Me quedé inmóvil y frío en la tarde calurosa
hasta que echó a volar, y reanudé mi camino sabiendo
que a mis doce años había sucedido
una de las grandes cosas de mi vida.
Treinta fábricas vacían sus desechos en el arroyo.
En los pastos resecos hay estorninos, foráneos y agresivos.
Y yo estoy en la otra punta del continente
diez años en una ciudad hostil.




Kenneth Rexroth (1905, South Bend, Indiana / Montecito, California, Estados Unidos de Norteamérica)
Traducción: Gerardo Gambolini

Imagen: liberalia-cl


Rigoberto Paredes

Elogio de la gordura






Loada sea la gordura, su grasa
llena de gracia, la curva
tensa y relumbrante de sus contornos.
Dichosos sean los seres de ancho follaje,
donde todo el que quiera
halle puesto seguro para pasar la noche.
Gocen de buena fama
esos seres flamantes, exagerados,
vivos retratos de la abundancia.
Ábranles campo por donde vayan;
no los hagan perder
el tiempo, el peso, la vida.
Convídenlos a la mesa, a la cama
(sin mayores recatos ni privaciones)
y celebren en público, a sus anchas,
los deliciosos fastos de la gordura.





Rigoberto Paredes (1948, Santa Bárbara / 2015, Tegucigalpa, Honduras)

Enlaces: http://poesia-paredes.blogspot.com.ar/

Imagen: es.wikipedia.org


Gottfried Benn



Nachtcafé





824: Der Frauen Liebe und Leben.
Das Cello trinkt rasch mal. Die Flöte
rülpst tief drei Takte lang: das schöne Abendbrot.
Die Trommel liest den Kriminalroman zu Ende.

Grüne Zähne, Pickel im Gesicht 
winkt einer Lidrandentzündung.

Fett im Haar
spricht zu offenem Mund mit Rachenmandel
Glaube Liebe Hoffnung um den Hals.

Junger Kropf ist Sattelnase gut. 
Er bezahlt für sie derei Bierre.

Bartflechte kauft Nelken, 
Doppelkinn zu erweichen.

B-molI: die 35. Sonate.
Zwei Augen brüllen auf:
Spritzt nicht das Blut von Chopin in den Saal,
damit das Pack drauf rumlatscht!
Schluß! He, Gigi! -

Die Tür fließt hin: Ein Weib. 
Wüste ausgedörrt. Kanaanitisch braun. 
Keusch. Höhlenreich. Ein Duft kommt mit.
Kaum Duft.
Es ist nur eine süße Vorwölbung der Luft 
gegen mein Gehirn.

Eine Fettleibigkeit trippelt hinterher.





Gottfried Benn (1886, Puttlitz / 1956, Berlín, Alemania 

Enlaces: 





Dos traducciones



Café nocturno





824: Vida y pasión de las mujeres
El cello se toma un trago rápido. La flauta
eructa profundo en tres compases: Su sabrosa cena.
El tambor termina de leer una novela policial.

Dienteverdoso con espinillas en la cara 
le hace ojitos a conjuntivitis.

Cabello Grasiento  
habla a boca abierta con amígdalas inflamadas.
Fe, esperanza y caridad penden de su cuello.

Incipiente bocio es dulce con nariz montada. 
Él le invita tres cervezas.

Irritación de afeitada compra claveles 
para enternecer a papada.

Bemol-menor: la Sonata N° 35.
Dos ojos rugen con escándalo
¡No derrames la sangre de Chopin en esta pocilga,
estos buenos para nada, no la merecen!
¡Eh, Gigi! ¡Basta! -

La puerta se desborda: Una mujer. 
Desierto calcinado. Marrón canaanita. 
Virgen, llena de cavidades. Ella trae consigo un aroma.
Imperceptible aroma.
Sólo es un dulce entumecimiento en el aire
rondando mi cerebro.

Un mórbido panzón da saltitos detrás de ella.



Traducción Daniel Rojas Pachas





Café nocturno





824: Las mujeres aman y viven.
El cello apura un trago. La flauta
eructa profundo en tres tiempos: la hermosa cena.
El tambor termina de leer una novela policial.

Dientes verdes, espinillas en el rostro
una inflamación en el párpado que indica algo.

Grasa en el cabello
habla con la boca abierta y sus amígdalas hinchadas 
fe, amor, esperanza colgados de su cuello.

Bocio juvenil le conviene a tabique nasal.
El compra tres cervezas para ella.

Sicosis compra claveles
y así ablanda a doble papada.

Bemol: la Sonata 35.
Un par de ojos aúlla:
¡No salpiquen sangre de Chopin en este recinto,
los parroquianos la pisotearán!
¡Basta! ¡ah, Gigi!

La puerta fluye torrencial: una mujer.
Desierto resquebrajado. Marrón canaanita.
Casta. Llena de cuevas. La acompaña un aroma. Apenas un aroma.
Es sólo una dulce burbuja del aire
que azota mis sentidos.

Una gorda camina con pasitos cortos tras ella. 




Traducción: Verónica Zondek

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