Germán Arens



Descanso


Apoyado
en el arado de rejas
descanso.
Dejé las luces
del Massey
encendidas.
Silbo
un silbito triste
y las liebres
de orejas paradas
se me arriman.
Una lechuza
avisora vidente
en uno
de los postes
de un alambrado de cinco
hacia el campo
de quien
se dirige la muerte.
Estoy
abajo del cosmos
pendiendo
de la tierra
patas para abajo.
Hasta hace un momento
estuve cerrando
un cuadrado perfecto
de hectareas abiertas.
Cuando termine
de silbar
voy a dar
diecisiete vueltas más
hasta cerrarlo
del todo…
y una vez
finalizada mi tarea
voy a dejarme ser
por unos instantes
el punto central
de un cuadrado
perfecto.





Germán Arens (Bahía Blanca, Argentina, 1967)



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NOTAS

// ALICIA SILVA REY: Una presentación solemne / Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida. // VALERIA CERVERO: En septiembre de 2016 salió "Sin órbitas", en la bella edición de El ojo del mármol, y el mes pasado presenté "madrecitas", gracias a la cuidada edición de Barnacle. Podría ser la última tarde aquí o tal vez el tiempo se detenga sin pedir permiso. El cielo es allá afuera, casi árido, y esta casa se esfuerza en su tarea de abrigar, de sostener lo suyo. Las risas de los hijos quiebran el volumen que permite entender las voces; la mirada llega sola a cada personaje y la historia es la misma y otra a la vez. In the mood for love: insiste la palabra a través de la muerte. La música multiplica el instante y casi invita a olvidar cada tono. Pero el secreto es un hoyo pequeño en un muro que brota. (De Sin órbitas)