Julio Cortázar



Encargo





No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.
No me pierdas como un música fácil, no seas caricia ni guante;
tállame como un sílex, desésperame.
Guarda tu amor humano, tu sonrisa, tu pelo.
Dálos.
Ven a mí con tu cólera seca de fósforo y escamas.
Grita. Vomítame arena en la boca, rómpeme las fauces.
No me importa ignorarte en pleno día,
saber que juegas cara al sol y al hombre,
Compártelo.

Yo te pido la cruel ceremonia del tajo,
lo que nadie te pide: las espinas
hasta el hueso. Arráncame esta cara infame,
oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre.






Julio Cortázar (Bruselas, Bélgica, 1914 / París, Francia, 1984)
De "Veredas de Buenos Aires y otros poemas", 1995 Compañía Editora Espasa Calpe Argentina S.A

Imagen: http://www.elortiba.org/cortazar.html









Philip Larkin



Retransmisión





Un gran murmullo y toses como de espacio lleno
en domingo y que el órgano intimida
preceden a un redoble repentino,
al Himno y a los ruidos del volver a sentarse.
Ataca un lloriqueo de violines:
imagino tu cara entre todas las caras,

bella y devota ante
cascadas de desfile aparatoso,
olvidado en el suelo un guante tuyo,
cerca de tus zapatos nuevos, algo anticuados.
De pronto, aquí, se pierde. Ya no tengo
más que le contorno de las hojas quietas

que amarillean, escasas, en los árboles.
Detrás de la luz roja de frecuencia,
la tormenta de acordes apabulla
con el descaro de la lejanía
y a mí me desesperan los pitidos: trato de distinguir,
mínimas entre todo, tus manos cuando aplaudan.





Philip Larkin (Coventry 1922 / Londres 1985, Inglaterra)




Broadcast



Giant whispering and coughing from
vast Sunday-full and organ-frowned-on spaces
precede a sudden scuttle on the drum,
"The Queen", and huge resettling. Then begins
a snivel on the violins:
I think of your face among all those faces,

beautiful and devout before
cascades of monumental slithering,
one of your gloves unnoticed on the floor
beside those new, slightly-outmoded shoes.
Here it goes quickly dark. I lose
all but the outline of the still and withering

leaves on half-emptied trees. Behind
the glowing wavebands, rabid storms of chording
by being distant overpower my mind
all the more shamelessly, their cut-off shout
leaving me desperate to pick outyour hands, tiny in all that air, applauding.






Las Bodas de Pentecostés, Pre-Textos , 1991, Valencia.
Traducción: Alvaro García

Imagen:www.lomejordenuestravida.wordpress.com

Pablo Queralt



Pasan bandadas de loritos en una agua lavada en los ojos en el
sudor las grietas que deja el día nacer morir
hasta el fin del jadeo hasta la astilla.

Y las ramas cargadas de frutas en oro de luz naranja purpúrea
caen a uno y otro lado
sin mover las alas
en la ceniza de la tierra batida.

Las acequias en el arrullo de las aguas celestes entre los silvestres
ciclámenes y albahacas y mentas perfumando el silencio de los chingolos

y el aire tibio alcanzó un punto en la dulce luz los ojos vuelven a
disfrutar
en la líquida visión fuera de la propia realidad.







Pablo Queralt (Buenos Aires, Argentina, 1955)
De: "Late", Huesos de jibia, 2008

Imagen:www.poetica-arbitraria.blogspot.com











"¿Di, Blaise, estamos muy lejos de Montmartre?"



Raymone et Blaise Cendrars par Irving Penn em http://www.hubpages.com/



Javier Adúriz

Pero son tus ojos, el fondo de tus ojos lo que vale. El espíritu que le dicen, la condición de algo. Venga la sombra con su seco alarido. Mude el color, la gracia de este atardecer. A quién le importa. Ahí estás vos, con el perfume de una flor en tus ojos. De una mirada, me secás el cerebro. Perforado, transido, ardiente, luminoso, me llevás por el cielo adonde quieras. Que voy pero que vengo, tan tuyo como de nadie. Solo, en la sola compañía de tu ser más compañero. Ahí, en el iris tuyo, donde se cuece el mundo.



 Fin del partido
La gloria de vivir
Haberte visto





Javier Adúriz (Buenos Aires, Argentina, 1948)
De "Esto es así", Ediciones Del Dock, 2009.

Imagen: http://www.tallermacedoniofernandez2009.blogspot.com/

Jorge Aulicino



Preferiría hablar de cualquier modo





Como quien con la uña saquea una pera
así creyó que saqueaba la realidad;
en verdad dijo que las lluvias no lo contenían
y que las flores de jacarandá no lo contenían
y sintió como ráfagas en los techos
que la realidad vacilaba en el terreno verdadero, el de las metáforas.
Empezó de nuevo:
como campanas que suenan en otra región
un ángel descendió sobre él y le dijo:
nada queda de ti infeliz porque
creíste guardar tu tesoro de las analogías
y en verdad custodiabas una pista de maniobras abandonada
donde crece el cardón, azotan los alisios
y hay como un rumor -gritos de amor- en los hangares vacíos.





Jorge Aulicino (Buenos Aires, Argentina,1949)
De "Paisaje con autor", Ediciones Último Reino, 1988

Imagen: www.datuopinion.com

Laura Wittner





Otra ciudad





Cuando levanto la vista veo nieve,
nieve refulgiendo desde el televisor.
Como siempre, titilan sobre el mapa
los lugares donde una no está.
Seguro extrañaría el mercado de flores
y despertar en este piso octavo
que se abre desafiando al viento.
La verdad es que hubo un solo día de nieve
y que hay una posible segunda versión
para las cosas conocidas.
Las valijas están hechas desde siempre
y además están sobre el sofá
en posición de espera.
Ese momento dura, se sostiene,
es una manera de estar:
estar a punto de ser abandonado.
El pozo negro de las valijas hechas,
reverso del desembarco:
el deseo humano por lo incompleto
que se refleja, dicen,
en la predilección por lo pequeño,
lo breve, el fragmento.





Laura Wittner (Buenos Aires, Argentina, 1967)
De "La tomadora de café", Ediciones Vox, 2005

Enlaces: El poeta ocasional
Imagen: cceba.org.ar



Roxana Palacios




La estación de las lluvias está en el parabrisas






1


me asusta la precisión de este país
los días programados para el huracán
nos detenemos en una calle empinada entre los edificios
es la estación de las lluvias decís
dos horas cada tarde
hay un tejido regular en el asfalto:
ráfagas y velocidad
después el estallido
la sangre entre las nubes grises
está todo bien decís
y hablamos de la comida de la noche
y las piedras del Paleozoico





2


llueve en San José
vos y yo estudiamos las gotas en la superficie de los charcos
las vemos abrirse y desaparecer
somos habladas no hablantes
palabras como multitudes detrás de unas hojas enormes
bocas que se agrandan hasta el largo grito
el chico sale de la mano de su padre hacia la lluvia
pedimos otra cerveza mientras juntamos las migas de la vuelta anterior
en una servilleta limpia y húmeda
también nosotras nos miramos
somos cuatro en esta verdad con que sustituimos realidades
cuatro para las manos que se agitan
el cuerpo que se estrella
como un pájaro
en los vidrios dobles de la camioneta
cuatro descendiendo el oro profundo de los charcos
algo se expresa aquí afuera
en tu lengua o en la mía
ni el miedo ni la certeza se prolongan

para Luz





Roxana Palacios (Provincia de Buenos Aires, Argentina, 1957)

Imagen: Facebook de RP



Sentado a la derecha



Homenaje a Delacroix (1864) por Henry Fantin-Latour (Museo d'Orsay, Paris)
Ch. Baudelaire, sentado a la derecha.

Gricel

yo no canté hoy Gricel
ni un avez canté: he cortado papeles en silencio
la melancolía atraganta las líneas telefónicas
...................................................................
extendemos las fatigadas sábanas y amanece
yo era imprevisible y desbordaba
las costillas me oprimían como una camisa vieja

Comienzos


El poema comienza, pero antes de materializarse la primera letra, un cataclismo sucede a otro, el caos se resiste. Finalmente las aguas se aquietan, se acomodan las grietas y el oído algo escucha. El poema espera actuar, espía entre visillos.
Los que siguen son A continuación, mis comienzos favoritos:
"El grado más alto de la tristeza tanto puede ser/un general ciego mendigando a través de las islas/como hacia las 3 de la mañana la avenida
de la Opera.
No hay límites para la melancolía humana."
"Licantropía contemporánea" de Louis Aragon.
"Sur, paredón y después..."
"Sur", tango de Homero Manzi
La creación de un espacio, deseo y pavor de la aventura iniciada, el sustrato del poema
.








Salvatore Quasimodo




Nieve




Desciende la noche: otra vez nos abandonáis
queridas imágenes de la tierra: árboles,
animales, pobre gente encerrada
en capotes de soldados, madres
cuyos vientres fueron secados por la lágrimas.
Y la nieve nos ilumina desde los prados
como una luna. Oh, estos muertos. Golpead
sobre la frente, golpead hasta el corazón.
Que al menos alguien grite en el silencio
en este cerco blanco de enterrados.





Salvatore Quasimodo (Italia, 1901/1968)
De "Día tras día" (1947)
Versión de Eugenio y Gianni Siccardi en "Los grandes poetas", Centro Editor de América Latina