29 enero 2010

Tiene que tener un nombre

enero 29, 2010


¿Quiere levantar el brazo un segundo, por favor? -pidió.
-¿El brazo? ¿Por qué?
-Levántelo. Un segundo solamente.
Nicholson levantó el brazo unos centímetros por encima del nivel de la hamaca.
-¿Este?-preguntó.
Teddy asintió.
-A eso, ¿cómo lo llama?-preguntó.
-Qué quieres decir? Es mi brazo. Un brazo.
-¿Cómo lo sabe?-preguntó Teddy-Usted sabe que se llama brazo, pero, ¿cómo sabe que es un brazo? ¿Tiene alguna prueba de que sea un brazo?
Nicholson sacó un cigarrillo y lo encendió.
-Francamente, todo esto me suena a sofisma de la peor clase-dijo, exhalando el humo-. Es un brazo, diablos, porque es un brazo. En primer lugar, tiene que tener un nombre para que se lo pueda distinguir de los otros objetos. Quiero decir que no puedes simplemente...
-Se está usted poniendo lógico-dijo Teddy sin perder la calma.
-¿Me estoy poniendo cómo?-dijo Nicholson con un leve exceso de cortesía.
-Lógico. Me está dando una respuesta corriente, inteligente-dijo Teddy-. Yo estaba tratando de ayudarlo. Usted me preguntó cómo me las arreglo para salir de las dimensiones finitas cuando quiero. desde luego, no empleo la lógica cuando lo hago. La lógica es lo primero que hay que dejar de lado.




JD Salinger (New York, 1919 / New Hampshire, 2010, EUA)
De "Teddy" en "Nueve cuentos", Alianza Editorial, 1990

27 enero 2010

Melissa Lozada

enero 27, 2010

Amistades peligrosas.


Mis intenciones siempre fueron otras.
Yo diría que las mejores.
Pero entonces dijiste dos o tres cosas y las desbarataste
Me quitaste los aretes y las zapatillas
Y nos fuimos al diablo junto con mis amigos, y tus parientes.
Los vientos del sur han provocado violentos oleajes en el Pacífico
Y hemos cambiado de dirección.
Ahora nos dirigimos hacia un lugar que no conocemos.
¿Ves tierra firme?
¿O estamos perdidos?


Cumpleaños


Lo único triste de ésta canción, es que tú ya no recuerdas la letra.
Hace tiempo que la borraste de tu ipod, y ahora vas por las mismas calles caminando al ritmo de un éxito de los Rolling Stones.
Lo realmente grave, es que tú no recuerdas, no te imaginas,
no tienes ni la más remota idea de las cosas que me están pasando hoy.



Melissa Lozada (Lima, Perú, 1986)
De: http://urbanotopia.blogspot.com/

Imagen: versospiratas.obolog.com

19 enero 2010

Gonzalo Rojas

enero 19, 2010
Imagen: abc.es
El helicóptero






Anda ahí de nuevo el helicóptero dándole vueltas y vueltas a la casa,
horas y horas, no para nunca
el asedio, ahí anda
todavía entre las nubes el moscardón con esa orden
de lo alto qira que gira olfateándonos
hasta la muerte.

Lo indaga todo desde arriba, lo escruta todo hasta el polvo con sus antenas
minuciosas, apunta el nombre de cada uno, el instante
que entramos a la habitación, los pasos
en lo más oscuro del pensamiento, tira la red,
la recoge con los pesacdos aleteantes, nos paraliza.

Máquina carnicera cuyos élitros nos persiguen hasta después
que caemos, máquina sucia,
madre de los cuervos delatores, no hay abismo
comparable a esta patria hueca, a este asco
del cielo con cóndor venenoso, a este asco de aire
apestado por el zumbido del miedo, a este asco
de vivir así, en la trampa
de este tableteo de lata, entre lo turbio
del ruido y lo viscoso.





Gonzalo Rojas (Lebu, Chile, 1917)
De: "Oscuro y otros textos", Pehuén Editores, 1999

18 enero 2010

Haber sido

enero 18, 2010
"haber sido"
-Qué (?)

Releo en campodemaniobras "Cuesta abajo" (este tango y Margot sólo los puede cantar Gardel):
la vergüenza de haber sido/y el dolor de ya no ser

Me cruzo en Internet con "Lo fatal" de Rubén Darío:
y el temor de haber sido y un futuro terror . . .

William C. Williams

enero 18, 2010




III

Los árboles botticellianos






El alfabeto de
los árboles


se deslíe en la
canción de las hojas


las líneas
transversas  de las sutiles


letras que enunciaban
el invierno


y frío 
refulgen


verde esmeralda
con


la lluvia y el sol --
los simples y estrictos

principios de
las ramas rectas


aparecen atenuados
por levísimos


retoques de color, rasgos
de devoción


las sonrisas del amor --
...

 
hasta que las frases 
desnudas


se mueven como bajo el vestido
las formas de una mujer


y exaltan desde el silencio
enardecido de deseo


la supremacía del amor
en verano --


En verano la canción
rompe a cantar

y deja en sordina las palabras --







William C. Williams (Nueva Jersey, EUA, 1883/1963)

De "Cien Poemas", Colección Visor de Poesía
Traducción de Matilde Horne y Carlos Manzano

Imagen: salonkritik.net

16 enero 2010

Resaltado

enero 16, 2010

14 enero 2010

Alfredo Veiravé

enero 14, 2010


El zamuu






La forma del Zamuu es tan ridícula como su nombre
dice Dobrizhoffer del palo borracho, o palo ebrio según los
españoles de la Real Academia: su tronco tiene un aspecto extraño es ancho como
un barril en el centro es redondo como la cintura de Ayesha
embarazada y teme al agua en contraposición con
Claudia que se baña
a la madrugada, y luego se
vuelve a la cama con otras virtudes femeninas adictas a la prolijidad
de la higiene o esta servidumbre finisima de su belleza recuperada;
y con sus espinas se puede, machacándolas, curar los ojos
enfermos de los enamorados,
o de los abipones, cuando regresan de la cacería en los
altos caballos como venados,
justo en la hora en que se la ve llegar
entre las flores del zamuhu, el yuchán panzudo o el palo borracho
según los distintos nombres que nosotros los paracuarios le
hemos puesto a estos árboles iguales a
mujeres (jóvenes) embarazadas por el viento de nuestra pasión cuaternaria;
nuestra exclusiva cuenta regresiva de almanaques mal llevados
y algunas lluvias intermitentes pero frecuentes que tienen de la virtud de
hacernos preguntar bajo las frondas de las palmas
¿dónde estás ahora? ¿en qué movimiento del anillo de estos árboles
concéntricos estás despertando esas bellas tormentas de
pasión que
mitigaban mi vejez y la de
Ovidio Nason, experto en cosméticas romanas
pero desconocedor rarísimo de otras plantas o árboles americanos, como
este zamuhu o palo borracho entre cuyas flores ebrias de orquídeas
hubiera querido abrir tu boca semejante a la de aquella actriz francesa o
simplemente para escándalo de los inspectores municipales,
grabar tu nombre en el árbol y con sus espinas y con sus hojas
hervidas hacerme un remedio
para no ver el momento en que nuestras naciones cayeron conquistadas
y para no ver el momento en que me dijiste
con absoluta naturalidad
que nuestro amor se había terminado. Me vengué entonces diciendo que
tus frutas eran arrugadas como zapallos que tu cuerpo
era redondo como el palo borracho que tus flores eran
fáciles de secar eran pasajeras eran marchitables y por qué no, feas,
y hubiera podido seguir diciendo muchas cosas tristes del samuhi
si no hubiera sido que hoy otra vez me llamaste en la puerta del Museo
de Ciencias Naturales,
y al abrazarnos sentimos que habíamos vuelto un
encontrar el centro del mundo y que en ese paraíso
había un árbol redondo de cuyo vientre manarían los peces de tu cuerpo.





Alfredo Veiravé (Gualeguay, Entre Ríos, 1928 / Resistencia, Chaco, 1991, Argentina),
De "Historia Natural", 1980. Editorial Sudamericana
Enlaces: El poeta ocasional

Imagen: aimdigital.com.ar



13 enero 2010

Juano Villafañe

enero 13, 2010

Sobre la lógica del vidrio

 Apañado se fija un cristal sobre la calle
que deja ver el sitio donde se mira el otro
en la figura lógica
en la transparencia de la humedad perdida
que oculta lo real como un pájaro frío.

No queda el otro
y no habrá altura o brillo necesario
para quien mire el sentido real.

Casi sin ángeles sobre esa ventanita
se muere una vez,
y cuando se pierde el otro
se confunden oscuros los espejos,
y los pájaros fríos se fijan en el parque.

La diferencia cae ahora sobre un cristal destruido por el cuerpo
con un ángel que subió a la mujer
dejando los sonidos sobre una superficie transparente
que dibuja la figura del perdido.

Hacia otro lado,
entre caballos y desiertos de arena
leonas en el borde
en un filo donde brillan los ojos del estanque
como dos instantáneas de sombras que se matan.

Hacia el parque de los perdidos,
animales fijos,
espejos en el fondo
y mujeres que se bañan.

La fuente no ha ido hacia el estanque,
ni la leona ha reflejado al otro.


Juano Villafañe (Quito, Ecuador, 1952). Reside en Argentina
De "Deconstrucción de la mañana", Atuel/Poesía 2006

Imagen: martiresdexibalba.blogspot.com

09 enero 2010

Pablo García Casado

enero 09, 2010


GARNER, NC





pongamos que él tiene 30 y ella 17
música de tom jones los dos bailando muy juntos
en el centro de la pista pongamos que se deciden

que ella se entrega en el servicio de caballeros

que pasan tres días y tres noches encerrados
en el hollyday inn baño piscina vistas a la carretera

que él es un maníaco que ella hace cosas delante de una handycam sony de 8 mm.
cosas que al principio duelen y luego duelen más


que despierta en la cuneta de la 95
aturdida por el efecto de los somníferos casi desnuda
como los hijos de la mar


y que espera el autobús en algún punto del mapa después de caminar
toda la noche
con los zapatos blancos en la mano fogueada por los faros de todos los
camioneros





Pablo García Casado (Córdoba, España, 1972)
Poemas de amor y carretera en EOM, Revista de creación literaria y artística

Imagen:www.tallerdecartasdeamor.wordpress.com

05 enero 2010

Miguel Ángel Petrecca

enero 05, 2010




Será posible entonces que todo cobre sentido de repente,
como si agarraras diez años de tu vida y batiéndolos con rapidez
los volcaras en el formato preexistente de una novela?
No es tan fácil, parecen repetir, una y otra vez,
hombres que miran desde la ventanilla de un bar.
Ellos también se hicieron la misma pregunta antes,
mucho antes de que en vos siquiera naciera el germen
de esta fuerza que te obliga a caminar en redondo.
Algunos, tras responder negativamente,
dedicaron otra década a amaestrar un perro,
cultivar tomates en el jardín de su casa o convertirse
en coleccionistas de un objeto antiguo y anodino.
Cuando más tarde volvieron con ímpetu a la carga
buscaban mentalmente moldes donde verter su vida:
diez años acá, cinco allá, veinte años en una frontera.
Sin embargo, el problema no era de forma sino de fondo.
No estaba, como el vino, añejándose en una bodega profunda
la experiencia, esperando el momento del descorche;
había escapado, quién sabe bien cuándo y por qué orificio,
dejando en su lugar como un inmenso depósito
donde flota, sin llegar a evocar nada, un perfume familiar.





Miguel Ángel Petrecca (Buenos Aires, Argentina, 1979)
Inédito

Imagen:www.china-files.com

04 enero 2010