07 abril 2010

Concha García



Sin dolor





Los primeros días
fueron un poco amargos, me refiero
a que la sensación se te ponía en la espalda
y se cumplía el designio.
Era un dolor como ajeno
un exceso de intimidad con ella,
un ir y venir de recuerdos que se tropezaban.
¿Cómo manifestarlo?
Si andabas apresurada, la calle no podía,
si por el rabillo del ojo
entraban las esquinas adorables
hechas de cemento, claro, también
de vidrios, y qué escaparates.
Una hermosa lata de atún del sur,
la sonrisa de la mujer
del dibujo, oh, qué momento,
mi madre poniendo la mesa
había sacado del cesto cien gramos
de todo el porvenir que le quedaba.





Mirada penetrante





La mañana, un tizne
que todo lo rodea para volver a saber
a estar sola un poco menos.
Ésa fue la primera vez
que tuve que aguantarme.
Bajaban los autobuses crispados
yo no regresaba.
Si me abandonas, ¿qué otra cosa
puede caer? Los olmos
por ejemplo, en el retrato,
bajo la ventana de las viviendas
atravesadas por la moto,
y un porvenir junto a la compra:
era la delicia. Tenía
la obligación de no ser desagradable.
Todo eso ya quedó escrito,
¿lo sabías? Me aturdes
en este contexto donde se une
a lo escaso, lo evidente.





Concha García (La Rambla, Córdoba, España, 1956)
De: "Acontecimiento", 2008

Imagen:www.devenir.es











No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...