Daniel Salzano

46) Desterrados en un paisaje





He visto a un tigre rondar
el amor hirviendo de una dalia
He visto a un árbol sollozar
por un codazo de la muerte
He visto a soldados que dormián
con un libro de Faulkner y un paquete de Criollitas
Y he visto grandes campamentos
donde entre fueguitos conocí
al hijo de Celedonio Flores
al Hombre que Robó el Bandoneón de Aníbal Troilo
a la mujer que guardaba en un cofre
la rosa de cobre que inventó Roberto Arlt
En fin todos ellos buenos tipos hermosos tiempos
que me pedían gentilmente antes de dormirse
-disertate algo
 sobre la estopa de tu corazón





Daniel Salzano (1941 / 2014, Ciudad de Córboba, Córdoba, Argentina)
De: "Versos que escribí para que tocara Jelly", Ediciones Olocco, 1974

Imagen:www.cbanoticias.net



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NOTAS

// ALICIA SILVA REY: Una presentación solemne / Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida. // VALERIA CERVERO: En septiembre de 2016 salió "Sin órbitas", en la bella edición de El ojo del mármol, y el mes pasado presenté "madrecitas", gracias a la cuidada edición de Barnacle. Podría ser la última tarde aquí o tal vez el tiempo se detenga sin pedir permiso. El cielo es allá afuera, casi árido, y esta casa se esfuerza en su tarea de abrigar, de sostener lo suyo. Las risas de los hijos quiebran el volumen que permite entender las voces; la mirada llega sola a cada personaje y la historia es la misma y otra a la vez. In the mood for love: insiste la palabra a través de la muerte. La música multiplica el instante y casi invita a olvidar cada tono. Pero el secreto es un hoyo pequeño en un muro que brota. (De Sin órbitas)