20 de agosto de 2010

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Salomón de la Selva


Noticias de Nicaragua




Puesto que Nicaragua entró en la guerra,
lo justo es que el obispo diga misas
por el triunfo de las armas aliadas.

En las tertulias y en las barberías
se malgasta saliva
defiendo "la causa".

Ya no pueden los periódicos
con los sonetos a Bélgica
y las odas a Francia.

Pero cuando supieron
que venía a la guerra yo,
nicaragüense,
a pelear por Nicaragua,
los beatos,
y los discutidores en público,
y los hacedores de versos,
convinieron en que yo estaba loco.




Granadas de gas axfisiante




Plo-plo-plo-plo hacen las granadas,
y cuando caen, plum.
Y en los días de sol su humo es una nube amarillenta,
y en los días de lluvia de una blancura esplendorosa.
¿Quién no se acuerda de los cuentos de hadas?
¿De los genios, de los duendes, de los gnomos?
¡Plo-plo-plo-plo...plum!
¡plo-plo-plo-plo...
plo-plum-plo!

El gas que he respirado
me dejó casi ciego,
pero olía a fruta de mi tierra,
unas veces a piña y otras veces a mango,
y hasta a guineos de los que sirven para hacer vinagre
y aunque de sí no me hubiera hecho llorar,
sé que hubiera llorado.




Salomón de la Selva (León, 1893, Nicaragua / París, 1959, Francia)
De: "El soldado desconocido", 1922)

Enlaces: Anales de literatura hispanoamericana / José E. Arellano

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