Francisco de Quevedo


A Lísida, pidiéndole unas flores que tenía en la mano y persuadiéndola imite a una fuente





   Ya que huyes de mí, Lísida hermosa,
imita las costumbres desta fuente,
que huye de la orilla eternamente,
y siempre la fecunda generosa.

   Huye de mí cortés, y desdeñosa
sígate de mis ojos la corriente:
y aunque de paso, tanto fuego ardiente
merézcate una yerba y una rosa.

  Pues mi pena ocasionas, pues te ríes
del congojoso llanto que derramo
en sacrificio al claustro de rubiés,

perdona lo que soy por lo que amo;
y cuando desdeñosa te desvíes,
llévate allá la voz con que te llamo.





Francisco de Quevedo (Madrid, 1580 / Ciudad Real, 1645, España)
De: "Quevedo erótico, contestario y humorísitco", Ediciones Corregidor, 1973

Enlaces: Fundación Francisco de Quevedo, Spanisharts
Imagen: bibliele.com

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