27 noviembre 2010

Werner Aspenstrom

noviembre 27, 2010















Los remos





Heredé una barca pero no tenía remos.
Elegí dos tablones sin nudos,
los dejé en la buhardilla a secarse.
Poco después se abrió la corteza de la tierra,
salieron demonios eléctricos,
arañas eléctricas y Dios sabe qué.
Treinta años después la corteza terrestre se cerró.
Le di la mano a la enfermera y le di las gracias.
Le di la mano al doctor y le di las gracias.
Me deseó un feliz viaje.
Vi bosquecillos, vi tractores rojos
que avanzaban a trompicones por campos amarillos.
Me sorprendió su número.
La verja de casa de mi padre estaba recién pintada.
Le di la mano a mi hermano e hice una reverencia
Le di la mano a mi cuñada e incliné la cabeza.
Bajé los dos tablones de la buhardilla
y me hice un par de remos.
Entonces me faltaba la barca.

Me senté en el resquebrajado embarcadero
y me puse a contar los años de mi vida.
Los arrojé a las golondrinas de mar
que se alejaron volando con ellos sobre los juncos
y los dejaron caer, uno tras otro,
como trozos incomestibles.





Teoría de la alimentación





Cuando la fantasía se ha hartado de fantasías
crece el apetito por lo real.
Ahora vuelve a saber bien el pan duro como la piedra.
Ahora casi nos contentamos con piedras.





Werner Aspenstrom (Norbärke, 1918 / Estocolmo, 1997, Suecia)

De: Cuadernos de traducción
Traducción: Francisco Uriz
Imagen:  ne.se

26 noviembre 2010

Francisco Brines

noviembre 26, 2010


Con quién haré el amor





En este vaso de ginebra bebo
los tapiados minutos de la noche,
la aridez de la música, y el ácido
deseo de la carne. Sólo existe,
donde el hielo se ausenta, cristalino
licor y miedo de la soledad.
Esta noche no habrá la mercenaria
compañía, ni gestos de aparente
calor en un tibio deseo. Lejos
está mi casa hoy, llegaré a ella
en la desierta luz de madrugada,
desnudaré mi cuerpo, y en las sombras
he de yacer con el estéril tiempo.
Vuelve la hora feliz. Y es que no hay nada
sino la luz que cae en la ciudad
antes de irse la tarde,
el silencio en la casa y, sin pasado
ni tampoco futuro, yo.
Mi carne, que ha vivido en el tiempo
y lo sabe en cenizas, no ha ardido aún
hasta la consunción de la propia ceniza,
y estoy en paz con todo lo que olvido
y agradezco olvidar.
En paz también con todo lo que amé
y que quiero olvidado.
Volvió la hora feliz.
Que arribe al menos
al puerto iluminado de la noche.






Francisco Brines (Valencia, España, 1932)
De: artepoetica.net
Enlace: Las entrevistas de Arquitrave

Imagen: noticiasdealava








24 noviembre 2010

Jorge Aulicino

noviembre 24, 2010

"La poesía tiene una felicidad que le es propia"





Sobre el pentagrama Haendel
señaló el momento en que comenzó a quedarse ciego
y el manuscrito yace ahora en su casa natal donde
el visitante es invitado a sentarse y escuchar el furioso advenimiento del Mesías
o lo que es igual todo es sacudido por la música
hasta los clavecines y los pisos donde Haendel jugueteó de niño
mientras la inscripción marginal señala que hay que cerrar los ojos
y pensar en la música del caos, algo
que ignoran los astronautas o que conozco
por repetidas incursiones a la realidad
pero que para Haendel fue quedarse ciego
tentar el borde la cama, probar el vacío a cada paso
con el orinal en la mano por esos pasillos de Dios.




Enlaces: Jorge Aulicino
De: "La caída de los cuerpos", El lagrimal trifulca, 1982

Imagen: launicarevista.com



22 noviembre 2010

James Laughlin

noviembre 22, 2010

La ruta 66





en el camino absoluto hacia
el infierno por el cual mamá &
papá & los chicos con todas

sus cosas atadas sobre
el techo del auto van
al Oeste a esa tierra

prometida del Sur de Cali-
fornia donde todos y todo
va estar 100% OK





Obsesión





es una palabra con connotaciones des-
afortunadas        pero debo confesar

que estoy obsesionado con vos  ob
sidere es la raíz latina                  para

Terencio significaba "sentarse cerca"
y por cierto         me gustaría sentarme

tan cerca tuyo como lo fuera posible   y
para César significaba "sitiar"       pero

mis intenciones no son hostiles sino to-
do lo contrario              para Plauto a veces

significaba "aparecerse" y vos de hecho
te me aparecés especialmente en sueños

pero mejor quedémonos con Cicerón
que lo usaba en el sentido de "custodiar"

así es                        yo quiero custodiar-
te                     solícita  delicadamente






James Laughlin (Pittsburgh, 1914 / Norfolk, 1997, Estados Unidos de Norteamérica) 
De: In Another Country ,1979 y Moments on earth, 1990)
Traducción: Mirta Rosenberg y Daniel Samoilovich

Enlace: Biografía (en inglés)

14 noviembre 2010

Alejandro Schmidt

noviembre 14, 2010


















La abnegación






Si yo supiera ciertamente que
sin mí
tendrías otra vida
feroz o fervorosa pero
completa aún
podría darte entonces
con un tajo
esto que tuvo
tantos nombres y formas y distancias
y quedarme sin mí

y descansar





Moja el día






Moja el día
la paz

¿Adónde se volvió
tan importante y feroz
la realidad?

También la lluvia
precisa un dios
para reír.

Flota la estrella
¿da tu abismo?

En este suspiro del mundo
se embarran los zapatos

no

el camino





A la madrugada





Camino junto al sueño
que también tropieza
vigoroso

algo inmenso
parece llegar
al fin

y cuadra tras cuadra
el cuervo
grita

hoy, no

mañana, mañana, mañana





La noche y su visita





Esta soledad
y esta llanura
son faroles

luz en la mano
contra el rostro

por eso
no llega
la noche
y su visita.





Alejandro Schmidt (Villa María, Provincia de Córdoba, Argentina, 1955)
De: "60 poemas breves", Ediciones Recoveco, 2009
Enlaces: Entrevista Periódico de Poesía

Imagen: poetasdealrededor.blogspot.com

12 noviembre 2010

Juan Gelman / Alma...cesa ya de jadear.

noviembre 12, 2010
El jilguerito




El amado a la amada se parece. No da vergüenza ya la muerte, absorto jilguerito atado a su pasión.




Deudas




En el desgarro del espanto perfeccionás tu luz y me recuerdo.




La sed




La encerrada en su sed paga por cada instante de lo que fuera resistir.
Así vendrán tristumbres, la madre general, las deudas del olvido.


El baldío




Animal de baldío, memoria, comés pastos que no crecieron más.




El espejo




Alma que sólo ves un animal herido al fondo del espejo:
cesa ya de jadear.






Juan Gelman (Buenos Aires, Argentina, 1930)
De: "Salarios del impío", Libros de Tierra Firme, 1993

Imagen: corraldelocos.blogspot.com
Enlace: Juan Gelman en El poeta ocasional



09 noviembre 2010

José Asunción Silva

noviembre 09, 2010
Nocturno III / Una noche




Una noche
una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de música de älas,
Una noche
en que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas,
a mi lado, lentamente, contra mí ceñida, toda,
muda y pálida
como si un presentimiento de amarguras infinitas,
hasta el fondo más secreto de tus fibras te agitara,
por la senda que atraviesa la llanura florecida
caminabas,
y la luna llena
por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca,
y tu sombra
fina y lángida
y mi sombra
por los rayos de la luna proyectada
sobre las arenas tristes
de la senda se juntaban.
Y eran una
y eran una
¡y eran una sola sombra larga!
¡y eran una sola sombra larga!
¡y eran una sola sombra larga!

Esta noche
solo, el alma
llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte,
separado de ti misma, por la sombra, por el tiempo y la distancia,
por el infinito negro,
donde nuestra voz no alcanza,
solo y mudo
por la senda caminaba,
y se oían los ladridos de los perros a la luna,
a la luna pálida
y el chillido
de las ranas,
sentí frío, era el frío que tenían en la alcoba
tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas,
¡entre las blancuras níveas
de las mortüorias sábanas!
Era el frío del sepulcro, era el frío de la muerte,
Era el frío de la nada...

Y mi sombra
por los rayos de la luna proyectada,
iba sola,
iba sola
¡iba sola por la estepa solitaria!
Y tu sombra esbelta y ágil
fina y lánguida,
como en esa noche tibia de la muerta primavera,
como en esa noche llena de perfumes, de murmullos y de músicas de alas,
se acercó y marchó con ella,
se acercó y marchó con ella,
se acercó y marchó con ella... ¡Oh las sombras enlazadas!
¡Oh las sombras que se buscan y se juntan en las noches de negruras y de lágrimas!...




José Asunción Silva (1865 / 1896, Bogotá, Colombia)
De: Un lugar de Internet o de los recuerdos de la adolescencia


Imagen: rabodeaji.com
Enlaces: Casa de poesía Silva

07 noviembre 2010

Darío Rojo

noviembre 07, 2010
Encontré el título de este poema resaltado en azul  en un Diario de Poesía , el Nro.14 de 1990. Las imnumerables lecturas mantiene mi calificación original: me sigue gustando, Significa que es bueno (en mi canon), que sobrevive. El desgajamiento (descascarar, desvestir, abrir) desde el principio advierte: el poema no busca su centro, sino la dispersión. El faro, la estación de trenes, por esta naturaleza propia del poema, se acepta como un final llano, sin discordancias. Esto se me ocurre.



El cementerio de los amantes



El empapelado descascarado
y agrio
desviste con tristeza la escena,
escaleras ajadas y chimeneas abiertas
bajo el arco alejado de un avión.
(la sombra
de alguien desconocido enfría la pared)
No mi amor, no confundas
olvida esto: la foto aérea del edificio
         el número de serie de cada recipiente
         las explosiones del asfalto
(una mujer cruza y roza un auto
mientras un hombre
sube las escaleras con un cigarrillo en la mano)
- aprendí la corrupción
en la cirugía de tus ojos (ramas mojadas
que transparentan flores amarillas) puerto seguro 22 hs -
En un faro
cada vez más alejado de la costa
se oye el ruido de una migración desordenada,
repiten en diferentes voces:
"no hay decorado en esta estación
                      donde a toda hora salen trenes"


Darío Rojo (Castex, Provincia de La Pampa, Argentina,  1964)

Imagen: Poetas argentinos

06 noviembre 2010

George Oppen

noviembre 06, 2010

Dormitorio de niño



Un amigo vio los dormitorios
de Keats y Shelley
en el lago, y vio que eran solamente
dormitorios de niño, y estaba conmovido

por eso. Y de hecho el dormitorio de un poeta
es un dormitorio de niño
y yo supongo que las mujeres lo saben.

Tal vez un horrendo bancario
es excitante para una mujer, un hombre
no un niño respirando entrecortadamente
sobre el cuerpo de una mujer.


Definición teológica



Un cuarto pequeño, el piso barnizado
haciendo una L alrededor de la cama,

lo que es o es cierto como la
felicidad

ventanas abriéndose sobre el mar,
la baranda pintada de verde del balcón
contra las rocas, los arbustos y el mar corriendo.




Producto



No hay nada tan bello en Nueva Inglaterra como los botes.
Cada uno, incluso la pintura blanca
sumergiéndose en cada ola en cada momento
anclados, un mástil
y aparejándose firmemente una parte
lozanos de las secas herramientas
y de las secas manos de Nueva Inglaterra.
La proa se encumbra, encuentra las olas
que el casco acepta. Una vez alguien
puso una palangana a flotar
y allí para que todos lo vean, para todos los niños,
incluso para los habitantes de Nueva Inglaterra
era embarcación. Lo que yo he visto
es todo lo que he encontrado: a mí mismo.


George Oppen (Nueva York, 1908 / San Francisco, 1984. EUA)
De: http://www.ddooss.org/documentos/poesia/George_Oppen.htm

Imagen: ronsilliman.blogspot.com
Enlaces: Francisco Leal, "Traducciones de George Oppen"

04 noviembre 2010

¿Quién es...

noviembre 04, 2010

...George Oppen que cita Marília Garcia?



















Imagen: abebooks.com

03 noviembre 2010

Marília Garcia

noviembre 03, 2010


Svetlana



en  la víspera de su partida a
ny, emmanuel hocquard dactilografía
un poema de george oppen
en su máquina de escribir
underwood n.3 igual que svetlana
queriendo volver
a barcelona acá no me quedo
ni un día más decía en el café
de nombre griego que
lñe hacía falta ver las cosas
invisibles de aquella ciudad y su marido
en contramano cargando
en el brazo al chiquito sin lengua,
intentando alcanzar lo que
aparecía del otro lado del mar
si alguien vendría todavía
a ayudarlos
                           en esa época
del año la tormenta no suele
demorar (el poema era en inglés)
y tenían miedo de perderse
decía ella, por eso la distancia,
ritmo de escalón siguiendo
cortado, por eso
                                    el modo de andar y
el zizagueo del avión siempre que salían juntos
tenían miedo y todos los días hacia
algo para evadir, después quería
encontrarlo en la calle,
perdido, como un accidente:
cruza la calle y ve, colgó
el teléfono a la hora
precisa, la voz cortada otra
vez antes de seguir
por las ramblas.





Marília Garcia (Río de Janeiro, 1979, Brasil)
Traducción Cristian De Napoli

Imagen: ricardo-domeneck.blogspot.com



01 noviembre 2010

Charles Tomlinson

noviembre 01, 2010



Toda la tarde





Toda la tarde las sombras han estado construyendo
una ciudad propia de las calles,
corrigiendo con cuidado las perspectivas
con diagonales oscuras, y reduciendo
veredas a plataformas, franjas de luminosas
escalerillas, como si fuera un barco
esta contra-ciudad. Pero los inclinados, negros
encabalgamientos como escaleras para asalto
trepan a las fachadas y las atan a la tierra,
confunden salidas para incendio que ya están enredadas
en vapuleadas ambigüedades. Tocas
las movedizas formas para saber cuál sitio es cuál
y te tiznas un dedo con ceniza del tiempo
que sopla a través de ambas, la sombra en la penumbra
y en la luz, que recorre los caminos
para agujerear las paredes, elevarse por patio y escalera
y deslustrar el pináculo azteca del Chrysler.




Desde la autopista





Las gaviotas se amontonan para comer de la basura
          que se descarga, camión por camión,
sobre un montículo que tres carreteras
         han aislado:
cuando las semillas se hundan y se enreden
        este abono movedizo donde las gaviotas
rebuscan el sustento invernal
        se transformará en cerro -para los halcones
un terreno de caza, pero no tendrá nombre:
jamás nadie irá allí. ¿Cómo
lo recuperaremos, una forma que nos pertenezca?
       Ya que no engendrará fantasmas
sino sólo -bajo la zambullida e inspección
        de las alas del halcón- los huesos de pequeñas presas,
su resplandor de sodio en las tardes de invierno
        inaccesible como el Edén...






Charles Tomlinson (1927, Sotoke-on-Trent, 2015, Gloucestershire, Inglaterra)
De: "Notas de Nueva York", 1984
Traducción: Laura Wittner

Enlaces: Richard Swigg: La insistencia de las cosas
Imagen: www.theguardian.com