07 noviembre 2010

Darío Rojo

Encontré el título de este poema resaltado en azul  en un Diario de Poesía , el Nro.14 de 1990. Las imnumerables lecturas mantiene mi calificación original: me sigue gustando, Significa que es bueno (en mi canon), que sobrevive. El desgajamiento (descascarar, desvestir, abrir) desde el principio advierte: el poema no busca su centro, sino la dispersión. El faro, la estación de trenes, por esta naturaleza propia del poema, se acepta como un final llano, sin discordancias. Esto se me ocurre.



El cementerio de los amantes



El empapelado descascarado
y agrio
desviste con tristeza la escena,
escaleras ajadas y chimeneas abiertas
bajo el arco alejado de un avión.
(la sombra
de alguien desconocido enfría la pared)
No mi amor, no confundas
olvida esto: la foto aérea del edificio
         el número de serie de cada recipiente
         las explosiones del asfalto
(una mujer cruza y roza un auto
mientras un hombre
sube las escaleras con un cigarrillo en la mano)
- aprendí la corrupción
en la cirugía de tus ojos (ramas mojadas
que transparentan flores amarillas) puerto seguro 22 hs -
En un faro
cada vez más alejado de la costa
se oye el ruido de una migración desordenada,
repiten en diferentes voces:
"no hay decorado en esta estación
                      donde a toda hora salen trenes"


Darío Rojo (Castex, Provincia de La Pampa, Argentina,  1964)

Imagen: Poetas argentinos

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