26 diciembre 2010

Francisco Madariaga

Lágrimas de un mono



Yo quiero cautivar tu desesperación, oh mono adiós.
Tiemblas tanto en tus islas negras, oh mono adiós.
En los embarcaderos el color encendido en tus ojos tiene tanta fe.
Oh mono, retén el equilibrio de tu asombro.
Yo ya tiemblo en tus islas, mono adiós.
Tu odio virginal es idéntico a cuando se cruza mi alma con el mundo.



Rieles borrados



Uno de esos grandes trenes cargueros abrazados por  las lonas, vomitando un celeste desequilibrio.

Un tren que se sepulta cuando ama los terrosos países, corre por las orillas del invierno en verano.

Esta jaula de gritos que arde y se entierra en las colinas con su propio valor de viajero cautivado por la vida, y sobre todo, arrasa como nosotros: arrollado en su espalda con sus gritos trístisimos..

Francisco Madariaga (Corrientes, 1927 / Buenos Aires, 2000, Argentina)
De: "El asaltante veraniego", Ediciones del Mediodía, 1968

Imagen: dossierstematicos

1 comentario:

  1. Inquietantes. (Parece mentira pero nunca había leído a Madariaga). Voy a profundizar.

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