Genís Galve García


El día de antes



Miro como te deslizas áspera,
quieres adelantarte a tus tejanos,
la huida te oprime los cabellos.
Nada se torna encantador bajo esta noche,
se ha olvidado el maquillaje de Luna
y los jazmines perecen sin rubor.
Tú muerdes tu lengua déspota,
yo me la trago, después el orgullo.
En tu cara de trébol pisado
el mohín que desprecias pelea con tu azul;
una sonrisa te queda mejor, mucho mejor,
pero hoy, ni los murciélagos ríen.
Tu silencio se deslaza incesante:
no me crees, dices; y duelen infinitas dagas
lacerándome, recortadas en el pecho;
si tuvieras éxito y no aire, me pegarías...
y yo sólo pienso en tatuarte la espalda
llena de libélulas temblando como yo;
y si supieras un ápice de verdad
ahora estarías rompiéndome los dientes
con el metal de tu besos.
Quieres que me zambulla en el acíbar
que corroe hasta el metatarsiano;
te debo el sabor de la "vendetta"
aunque yo no sea artífice.
Tú mereces tener "algo mejor"
y yo soy tu "algo mejor"
que entre bostezos devora, de las nubes,
sus mejillas llenas de rosas.
¿Es nuestra deuda para con
el hacedor de las casualidades
por hacernos así: de un fuego casual?
Encarcelada en una bufanda frondosa,
te veo lacónica, desnundando los ojos;
y así te quiero y te querré,
bajo la misma piel, con otros tejanos...


Genís Galve García (Tarragona, España)
De: genisg.blogspot.com

Imagen: facebook

1 comentarios

  1. En verdad disfrute mi lectura,encantadoras letras asidua lectora yá desde que encontre este blog,un placer recorrer este espacio virtual

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Notas

Los hijos de Bob Dylan, de Gordon McNeer, Valparaíso Ediciones
EASY RIDER


(fragmento)

Nadie sabe quién te hizo la foto
en la Paynes Prairie aquel día.
Podría haber sido Janabanana, Susan o Ron.
Desde este recóndito lugar pareces seguro,
como si tuvieras el control, y algo nostálgico.

La película salió en el 69, junto con todo lo demás.
Por aquel entonces, todos los políticos habían muerto.
JFK, Bobby y Martin ya no estaban,
víctimas los tres de un pistolero solitario.
La ofensiva del Tet seguía con nosotros,
como un mal viaje de ácido.
Nuestro gobierno asesinaba a sus niños: sé el primero
del barrio en tener a tu hijo de vuelta a casa en una caja.

Jime, Janice y Jimi aún estaban vivos.
A John le quedaban once años de vida.
Las palabras de Dylan, ¿qué se siente, ahhh,
qué se siente al estar solo,
sin camino a casa alguno, como un total desconocido,
como una bala perdida?,
prendían nuestros corazones. Estábamos listos
para cualquier cosa, excepto
para lo que nos esperaba.




ALICIA SILVA REY/ Una presentación solemne: Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida.