José Landa



Apunte para un recado de viaje



Si empezara con cualquier línea, si empezara.
Diría que al marcharte en el lomo de aquel amanecer
escapabas de las húmedas manos de la noche,
del latir del arroyo en franco celo, su deseo indiscreto de mirarte.
Quizá debas saber que aunque te vayas,
las tardes de ese abril bajo el sordo sonido de la lluvia
y su galope de animal azabache que hacía tañer los cascos en el lodo,
el aroma de limonarios y naranjos y tu voz de relámpago en los cerros,
son las cosas privadas que ahora quedan,
al custodio de niños aprendices del arte de guardar siempre silencio.
Te podrás ocultar a la mirada, y al tacto –puede ser–
de esta necia manera de buscarte
entre caminos, ríos, incluso en el rumor del puerto más cercano,
pero el tiempo que es nuestro, y es moneda corriente de navíos,
te ha de sacar a flote como la imagen oculta entre los libros,
la línea, la palabra, la soledad con que quiso iniciar este recado.


(..)


El correr de un brazo de río entre los platanares,
el pasto en el festín de los anfibios,
el sudor como una caricia en las espaldas,
los muchachos que salen a orinar en el solar oscuro
de sus familias a medianoche,
el recuerdo de una emoción de pájaro en el vientre,
el tacto de una tortuga al fondo de un aljibe,
el horizonte en calma hacia el sur del rancho,
el gemir de los amantes del monte,
las bestias que sueñan con el fuego.
Todo esto viene a poblar las horas de una noche
insomne sólo porque alguien con olor a lluvia nos ha
mirado desde lejos.


José Landa (Campeche, México, 1976)´
De: artepoetica.net

Imagen: El noticiero centroamericanista

2 comentarios

  1. He llegado a este blog por casualidad.
    Escribo poesía desde siempre y me gusta leer lo que poetas con más genio que yo escriben: siempre es fuente de inspiración.
    Recientemente me he apuntado a un taller de poesía. Además de aprender bastantes cosas, la experiencia me ha resultado grata porque me ha permitido intercambiar poemas y experiencias con otros aficionados.

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  2. Acertada decisión, Laura. Antes que el poeta, existe el lector. Espero que hayas disfrutado con estos poemas de J. Landa y del blog en general. Te recomiendo, para conocer distintas escuelas o movimientos, algunos blogs de mi lista. P.e. Otra iglesia es imposible, Faro vacío o de sibilas y pitias. Te saluda, Pedro

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Notas

Los hijos de Bob Dylan, de Gordon McNeer, Valparaíso Ediciones
EASY RIDER


(fragmento)

Nadie sabe quién te hizo la foto
en la Paynes Prairie aquel día.
Podría haber sido Janabanana, Susan o Ron.
Desde este recóndito lugar pareces seguro,
como si tuvieras el control, y algo nostálgico.

La película salió en el 69, junto con todo lo demás.
Por aquel entonces, todos los políticos habían muerto.
JFK, Bobby y Martin ya no estaban,
víctimas los tres de un pistolero solitario.
La ofensiva del Tet seguía con nosotros,
como un mal viaje de ácido.
Nuestro gobierno asesinaba a sus niños: sé el primero
del barrio en tener a tu hijo de vuelta a casa en una caja.

Jime, Janice y Jimi aún estaban vivos.
A John le quedaban once años de vida.
Las palabras de Dylan, ¿qué se siente, ahhh,
qué se siente al estar solo,
sin camino a casa alguno, como un total desconocido,
como una bala perdida?,
prendían nuestros corazones. Estábamos listos
para cualquier cosa, excepto
para lo que nos esperaba.




ALICIA SILVA REY/ Una presentación solemne: Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida.