Ricardo Zelarayán


Los otros





Sin vuelta,
uno de los dos tiene que morir.
Y ahora,
ahora mismo.
Todo ha sido dejarse andar, llevar,
dejar que el tiempo arregle las cosas.
Este puro crecer por crecer
ya es demasiado.
Menos de la mitad vos y yo,
y cada vez menos,
siempre con el mismo paisaje.

Hemos cenado amargamente 
una vez más.
El vino derramándose fuera de la boca.
Y se acabó el café.
Mucho menos de dos mitades ya,
amorosas o siniestras.
Ni eso.
Larvas apenas,
frente a frente.
¿Quién come?
¿Quién se come a quién?
El recuerdo apagándose de golpe.

¡Al fin!
Quedan los otros...Ya sé
Por empezar, vos otra.
Yo otro.
Uno saldrá vivo de aquí.
Quedan los otros...Ya sé





Ricardo Zelarayán (Paraná, Provincia de Entre Ríos, 1940 / Buenos Aires, 2010, Argentina)
De: Revista Eñe 01/08/2009

Imagen: poetassigloveintiuno.blogspot.com

6 comentarios

  1. Versos y letras para digerirse despacio y ya luego tal vez poder decir quién come a quién...
    rutina...esa quietud que aplasta del diario dejar así solo pasar el tiempo, un gusto leer este texto

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  2. No sé, entre nosotros, sin que nadie nos escuche, creo que "los otros" se le impusieron al final por temor a lo escrito en las líneas anteriores. Viste que, aveces, uno escribe lo que no quiere escribir o, mejor, lo que no quiere revelar del todo.

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  3. Interesante. Vos otra, yo otro.¿para atemperar el aspecto siniestro, caníbal?

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NOTAS

// ALICIA SILVA REY: Una presentación solemne / Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida. // VALERIA CERVERO: En septiembre de 2016 salió "Sin órbitas", en la bella edición de El ojo del mármol, y el mes pasado presenté "madrecitas", gracias a la cuidada edición de Barnacle. Podría ser la última tarde aquí o tal vez el tiempo se detenga sin pedir permiso. El cielo es allá afuera, casi árido, y esta casa se esfuerza en su tarea de abrigar, de sostener lo suyo. Las risas de los hijos quiebran el volumen que permite entender las voces; la mirada llega sola a cada personaje y la historia es la misma y otra a la vez. In the mood for love: insiste la palabra a través de la muerte. La música multiplica el instante y casi invita a olvidar cada tono. Pero el secreto es un hoyo pequeño en un muro que brota. (De Sin órbitas)