Viktor Gómez



1/

me oculto en la rutina sonrío reparto tarjetas hablo con corrección invento
el maniquí
para un traje oscuro y elegante sólo yo oigo en la rotura separarse
el hueso



De “Incompleto” Ed. 4 de agosto, 2010



2/
Todos los niños, alguna vez, y cogidos de la mano,
van a los bosques a quedarse huérfanos.
Djuna Barnes (Trad. Rosa Lentini)


Huérfanos que la zarza retrasa
niños en la perdida tarde sin niños
noticias de otra ciudad escombrada
y de la pérdida
oscilación en lo más alto de los acantilados.

¿Qué he visto que no recuerdo y me hace
huérfano en el daño de estos niños sin mí?



De “Huérfano aún” Ed. Baile del Sol, 2010



3/
Una palabra –ya sabes:
Un cadáver.
Paul Celan



Me devuelven sin vida, maciza e inerte, la palabra casa. Sin el muro del norte ni medio pórtico y volado casi entero el techo. Delante de la ruina me dejan, qué más amé: mi casa natal. Ya no me iré. Día por día, cantando a veces, otras absorto en la reconstrucción, silencioso y preciso, ganaré para su mejoría un metro por otro, una ventana, las cornisas y hasta una escalerita al desván. La casa del mundo es un tiempo laborioso bajo la insistencia del lenguaje. Por ello éstos párpados se abren a la penumbra y bajo las estrellas persiguen un sueño de piedra y madera. Apertura a la lentitud y al descaro. Cara a cara con la tozudez del desastre. Lo trenza la música del bosque y la piedra labrada. Porvenir y memoria, vamos alzando en la casa resarcida por lo inacabado.


−¿sabías que una trepadora
me viste de resurrección el
abierto espacio de un claro,
en la espesura del hayedo,
en ese medio febrero sin luz?−



De “Detrás de la casa en ruinas” Ed. Amargord, 2010


Viktor Gómez (Madrid, 1967, España)

Imagen: viktorgomez.blogspot.com












3 comentarios

  1. ¡Magnífico! palabra a palabra, hueco a hueco.

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  2. Una palabra cuidada y cuidadosa la de Viktor Gomez. Sin olvidar suc compromiso.

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  3. Gracias, Irene, Leonardo, por vuestra lectura, es un placer compartir con vosotros el pulso de la poesía.

    Un abrazo grande,

    V

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Notas

//Un poco de narrativa a los poemas. Nilton Santiago me desintoxica.

//Los hijos de Bob Dylan, de Gordon McNeer, Valparaíso Ediciones
EASY RIDER

(fragmento)
Nadie sabe quién te hizo la foto
en la Paynes Prairie aquel día.
Podría haber sido Janabanana, Susan o Ron.
Desde este recóndito lugar pareces seguro,
como si tuvieras el control, y algo nostálgico.

La película salió en el 69, junto con todo lo demás.
Por aquel entonces, todos los políticos habían muerto.
JFK, Bobby y Martin ya no estaban,
víctimas los tres de un pistolero solitario.
La ofensiva del Tet seguía con nosotros,
como un mal viaje de ácido.
Nuestro gobierno asesinaba a sus niños: sé el primero
del barrio en tener a tu hijo de vuelta a casa en una caja.

Jime, Janice y Jimi aún estaban vivos.
A John le quedaban once años de vida.
Las palabras de Dylan, ¿qué se siente, ahhh,
qué se siente al estar solo,
sin camino a casa alguno, como un total desconocido,
como una bala perdida?,
prendían nuestros corazones. Estábamos listos
para cualquier cosa, excepto
para lo que nos esperaba.




ALICIA SILVA REY/ Una presentación solemne: Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida.