11 abril 2011

Valeria Tentoni, un poema inédito



Diosmío





o veo al pájaro incandescente cruzar
el álgebra, lo veo ir
como una flecha luminosa cruzando el número,
yo veo al pájaro, levitando, entre los rieles del número
el pájaro que es una cifra entre toda la nada,
el pájaro que gorjea y se parece un poco a la piedad.
Yo veo al pájaro y su constelación de sombras
ir y venir entre los tendales, ir y venir, meciéndose
al aire yerto de la mañana dejándose cruzar por el pájaro
al aire que es también un hijo pequeño y distante.
Yo veo al pájaro, diosmío, también lo veo
y nadie duerme al cuento ni a la noche cuando debería
y menos todavía el pájaro que cruza y se trenza en el cableado y después
sale revoloteando como un monstruo marino
entre la miel blanca del cielo y las nubes como mantas de lana
rosada
mantas de lana en las que se acuna el hijo
entre las que el hijo mama,
y el pájaro cruza los ojos del hijo que piensa en los ojos del pájaro
que de diminutos y fusilados resplandecen
como borlas de piedra amarilla
y lo ciegan hasta que
la sombra y la noche y el sueño
son una sola aureola seca.




Valeria Tentoni (1985, Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires)
De: "Ajuar" (inédito)

Imagen: facebook (Foto de Leticia Aiello)



4 comentarios:

  1. Iba a comentar los poemas de F. Seidel -a quien no he leído más que estos poemas-, pero opto por girar hasta este "diosmío", al que le veo osadía y, sobre todo, esa luminosidad etérea de pájaro que invita a quedarse.

    Me parece un poema pájaro contundente; su contelación, su ondulación, su metamorfosis.

    Es un poema que no sólo está muy bien escrito: tiene alma, ese "diosmío" que hace que el poema vuele y adquiera altura.

    Habrá que pedirle a Valeria Tentoni, entonces, que siga volando.

    Un cálido saludo,
    Arturo

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  2. Muchas gracias, Arturo, qué comentario generoso. Un abrazo. Y gracias al poeta ocasional por darme un espacio.

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  3. vaya, qué bueno.

    llegué no por azar, sino por cálculo,

    en la que no es menor Laura Giordani

    y en el revuelo un lector profundo y

    poeta solvente, Arturo, que dejó su huella

    -poco resta sino sumarse tras la lectura-

    por ese vivir entre dos umbrales de nada a nada

    que ocurre sin porqué

    para que la extrañeza no quieran balear

    los incómodos

    ocurre que el poema es un pájaro

    es una llamarada de vida

    mía, suya, vuestra,

    su temblor también.

    Un abrazo y muy sincera

    felicitación por el poema

    desde Valencia,

    Víktor

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  4. fulminante y leve, hermoso poema

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