9/5/11

Me parece

Destellos minutos antes del sueño. Repicando el último verso de Veiravé: "a cuya sombra hablaban portugués nuestros amigos". (aquí) Tanto repicar que me olvidé de los cangrejos. El verso fue expropiado naturalmente. Lo ajeno se transforma en lo propio aunque mis amigos no hayan hablado nunca portugués a la sombra de un árbol desconocido. La desconexión de la última imagen justificada por ese "¿por qué no? logra su autonomía. La nostalgia no se puede representar de una manera inteligible: habla otro idioma. Me dormí, pensando en los amigos que no oigo y en los lejanos.

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