Jorge Aulicino

Árboles





El tallo que detiene el ojo
crece un centímetro por día
en la ansiedad del día.
A un centímetro diario el tallo crecerá
3,65 metros anuales.
Pero el ojo no se engaña:
el árbol joven del jardín
no crecerá hasta esa altura en un año.
Hoy, solamente ahora, crece
un centímetro diario.

No durmió bien el observador.
El jardín, en una barrio
que hace cien años fue rico,
tiene plantas frondosas, oscuras, frescas.
El árbol joven, ensimismado entre ellas,
insolente y frágil,
no promete una copa frondosa
ni pájaros ni el suavísimo sonido a sedas
de las hojas de los otros árboles
pero crece, hoy, 3,65 metros anuales.

El momento es absoluto
para los árboles mayores,
lentos o eternos
con velocidad de acuario,
y para el tallo nuevo,
ágil y voraz.
Tallo  que no entiende, como los árboles mayores,
que su objeto es limitar el infinito,
no conquistarlo;
este tallo joven quisiera, en su velocidad,
abarcar con su copa, ramificada millones de veces,
el espacio completo
hasta anular todo dibujo del espacio
entre sus futuras ramas y sus futuras hojas.
Lo comprende bien el hombre que no durmió esta noche.
Su espíritu es
los árboles:
los viejos
y el nuevo.





Jorge Aulicino
De. "Almas en movimiento", Libros de Tierra Firme, 1995

Enlace: El poeta ocasional
Imagen: festivaldepoesiaderosarioenfotos.blogspot.com



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