20 agosto 2011

Irene Frydenberg, inéditos




Durmiendo



Verte dormir, digo tu pie buscando delicadísimo mi pie; digo
tu mano
apenas mis dedos yéndose.

Verte dormir, digo correr la almohada como quien echa de sí
los obstáculos;
verte dormir, digo
estar espía de tus respirares y en medio
espectadora indecisa, digo
no desear más.

Verte dormir, digo ir cayendo
arrinconarse
participar del espectáculo
y volver a pelear el sueño, digo
para que no termine el arco de tu presencia que me toca
y se emborracha.

Verte dormir, digo
es el premio que gané en una justa desconocida
que me hace batallar aún hoy
con todos mis soldados derrotados.




Dulce monotonía



No puedo contar a nadie
los idiomas de tu piel

No puedo despreocuparme
ni abandonar
                   la recordada
                                     
monotonía de tus labios





Constancia



Insiste el corazón en errar solo.
Insiste la luciérnaga.

Insiste el árbol, insiste el mar contra las cosas.
Insisten mis manos en dar forma / en desfondar.

Insisto yo
               agazapada
construida raramente y levísima de hierro.

Insiste el corazón en quedar mudo,
insiste en no darse al encuentro / ni a la fuga.




Deseo



Cómo quisiera tu regreso y que fueras el esperado:
lo que se come de a dos
para no ser más este monólogo
loco de ausencia y celibatos.

Cómo quisiera que volvieras para cuidar esa frontera centro de mí
y no ser más
este fantasma
evanescente como ola.


Irene Frydenberg (1956, Buenos Aires, Argentina)
De: "Corte" (inédito)


Enlaces: El poeta ocasional
Imagen: facebook

1 comentario:

  1. Dulce monotonia y constancia...
    Excelentes!! Enorme placer

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...