Miguel Huezo Mixco




El árbol de Haroldo


                                                     A la memoria de Haroldo Conti



Al principio
fue igual que el árbol de Haroldo:
sentir que un surco se abre paso por dentro
la mitad del cuerpo,
nido a la noble sensación de estar
sobre el camino
en forma de cosquilleo, de inquietud.
por esto me decidí a escribir
un poema del camino
y a pesar de mis fracasos
hice una o dos canciones
adelgazadas y sucias por el uso.
Las saqué en limpio sobre una gran mesa de pino
y con ellas he conseguido acompañarme
bajo los estruendos de la lluvia
y la pólvora.
Han dejado su rastro
en este libro de caminos.





Viajero





Dije a toda voz el nombre de la amada
y el océano replicó
pero era eco quien así me angañaba
Abismo de polvo y moho
Página 303 de la enciclopedia ilustrada
Grité otra vez
y el viento enredó la melena de los bosques submarinos
y aspiré el aire el hollín y el oro blanco
lanzándome al trueno
como un pez volador
pero no había nada
mi amada
Ni sus pezones de niña
ni el deshabitado hijo
sólo mi nave de plata
sus anclas de piedra





Miguel Huezo Mixco (1954, San Salvador, El Salvador)
De. www.artepoetica.net

Imagen: arquitrave.com
Enlace: http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Miguelhuezomixco.jpg



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Notas

Los hijos de Bob Dylan, de Gordon McNeer, Valparaíso Ediciones
EASY RIDER


(fragmento)

Nadie sabe quién te hizo la foto
en la Paynes Prairie aquel día.
Podría haber sido Janabanana, Susan o Ron.
Desde este recóndito lugar pareces seguro,
como si tuvieras el control, y algo nostálgico.

La película salió en el 69, junto con todo lo demás.
Por aquel entonces, todos los políticos habían muerto.
JFK, Bobby y Martin ya no estaban,
víctimas los tres de un pistolero solitario.
La ofensiva del Tet seguía con nosotros,
como un mal viaje de ácido.
Nuestro gobierno asesinaba a sus niños: sé el primero
del barrio en tener a tu hijo de vuelta a casa en una caja.

Jime, Janice y Jimi aún estaban vivos.
A John le quedaban once años de vida.
Las palabras de Dylan, ¿qué se siente, ahhh,
qué se siente al estar solo,
sin camino a casa alguno, como un total desconocido,
como una bala perdida?,
prendían nuestros corazones. Estábamos listos
para cualquier cosa, excepto
para lo que nos esperaba.




ALICIA SILVA REY/ Una presentación solemne: Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida.