29 octubre 2011

Juan Gelman

lamento por la nuca de tom steward


el día que tom steward alzó vuelo montado en su furia
fue realmente memorable:
el sol no se detuvo la tierra no dejó de girar
la máquina celeste siguió trabajando

pero él volaba él
dejaba atrás países continentes
con las manos mojadas de viento
¡oh tom steward!

¡oh tom  y steward volador!
tomó la lira  y empezó a cantar entre nubes
o ángeles y demonios de Dios atraídos
por los vapores negros que le salián de la boca

"caballos" cantaba "caballos depravacos
cerebelentes áspimos taquerres" cantaba tom steward
y en sólo un arco de volar quemaba
camísculas herpentes

¡qué páramos con un hombre solito había en su voz!
tom steward se detuvo en el aires y vio su nuca
y dio vueltas y vueltas aterrizando al fin
en el revés de sus días y vio:

a un hombre que volaba
al sol salir a la tierra girar
la máquina celeste trabajar
a tom steward convertido en tom steward y triste

no voló nunca más en su vida pero
no le pudieron arrancar
el pedazo de viento entre las piernas
lleno de guerras cábalas eneros

a media hora de enterrarlo en consecuencia
salió volando del cementerio de Oak
hizo un arco en el cielo furioso sobre el silencio vecinal
en el lugar de su tumba no hay flores
crecen silbidos caballos crecen





De: "Los poemas de Sidney West, Editorial Galerna, 1969

Imagen:  editor2702.wordpress.com
Enlaces: El poeta ocasional


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