21 diciembre 2011

Jorge Aulicino



Hueso duro de roer




decir
una mujer se parece a una catedral
es mezclar el arte con la naturaleza

una mujer sólo se parece a sí misma
reino velado, luz en tinieblas
hueso duro de roer

una mujer es obvia, impenetrable.




Romance de barrio




Tres versiones sobre vos son posibles.
Una, la estación de lluvias y una dama de pique que baja de un taxi;
otra, la enfermedad, el desasosiego, las
polillas aplastadas con el dedo en un ventanal frente al mar;
la última: la cita lejana de abril, la humedad,
las sequías, la fuga al galope tendido hacia el desierto,
un hombre entre los restos de un naufragio construyendo
casas con mesas, jardines con madera podrida, estopa,
un casco con la vieja cacerola para parar la lluvia de meteoritos,
la simplicidad del momento.





Cezanne

                                        a Santiago Kovadloff


sólo con inclinarme de derecha a izquierda
de izquierda a derecha, me basta,
escribía Cezanne

podría pasarme la vida aquí
inclinándome de derecha a izquierda
y de izquierda a derecha
y no agotaría la realidad, explicaba

espacios en blanco en las últimas telas de Cezanne
indican a los expertos
que había llevado su teoría hasta el último extremo

otros
los atribuyen a problemas de la vista:
Cezanne dejó en blanco lo que no podía ver

en este caso (o en ambos)
¿por qué Cezanne no esforzó la imaginación?

el interrogante debe hacer pensar
a esos esoteristas vernáculos, a
distintas especies de mistificadores

¿por qué Cezanne no quiso pintar lo que sus ojos
- aun moviéndose con su cuerpo de derecha a izquierda
de izquierda a derecha - no podían ver?

¿por qué escriben sobre lo que el corazón no ve?
¿por qué escriben sobre lo que la inteligencia no celebra o llora?





Enlaces: Jorge Aulicino
De: "Poeta antiguo", de Jorge Ricardo, Ediciones Botella al Mar, 1980

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