Miguel Huezo Mixco




El árbol de Haroldo


                                                     A la memoria de Haroldo Conti



Al principio
fue igual que el árbol de Haroldo:
sentir que un surco se abre paso por dentro
la mitad del cuerpo,
nido a la noble sensación de estar
sobre el camino
en forma de cosquilleo, de inquietud.
por esto me decidí a escribir
un poema del camino
y a pesar de mis fracasos
hice una o dos canciones
adelgazadas y sucias por el uso.
Las saqué en limpio sobre una gran mesa de pino
y con ellas he conseguido acompañarme
bajo los estruendos de la lluvia
y la pólvora.
Han dejado su rastro
en este libro de caminos.





Viajero





Dije a toda voz el nombre de la amada
y el océano replicó
pero era eco quien así me angañaba
Abismo de polvo y moho
Página 303 de la enciclopedia ilustrada
Grité otra vez
y el viento enredó la melena de los bosques submarinos
y aspiré el aire el hollín y el oro blanco
lanzándome al trueno
como un pez volador
pero no había nada
mi amada
Ni sus pezones de niña
ni el deshabitado hijo
sólo mi nave de plata
sus anclas de piedra





Miguel Huezo Mixco (1954, San Salvador, El Salvador)
De. www.artepoetica.net

Imagen: arquitrave.com
Enlace: http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Miguelhuezomixco.jpg



Juan Gelman

lamento por la nuca de tom steward


el día que tom steward alzó vuelo montado en su furia
fue realmente memorable:
el sol no se detuvo la tierra no dejó de girar
la máquina celeste siguió trabajando

pero él volaba él
dejaba atrás países continentes
con las manos mojadas de viento
¡oh tom steward!

¡oh tom  y steward volador!
tomó la lira  y empezó a cantar entre nubes
o ángeles y demonios de Dios atraídos
por los vapores negros que le salián de la boca

"caballos" cantaba "caballos depravacos
cerebelentes áspimos taquerres" cantaba tom steward
y en sólo un arco de volar quemaba
camísculas herpentes

¡qué páramos con un hombre solito había en su voz!
tom steward se detuvo en el aires y vio su nuca
y dio vueltas y vueltas aterrizando al fin
en el revés de sus días y vio:

a un hombre que volaba
al sol salir a la tierra girar
la máquina celeste trabajar
a tom steward convertido en tom steward y triste

no voló nunca más en su vida pero
no le pudieron arrancar
el pedazo de viento entre las piernas
lleno de guerras cábalas eneros

a media hora de enterrarlo en consecuencia
salió volando del cementerio de Oak
hizo un arco en el cielo furioso sobre el silencio vecinal
en el lugar de su tumba no hay flores
crecen silbidos caballos crecen





De: "Los poemas de Sidney West, Editorial Galerna, 1969

Imagen:  editor2702.wordpress.com
Enlaces: El poeta ocasional


Alfredo Veiravé


Una gran constelación nos atrae



En este libro sobre el comportmiento musical de los espacios infinitos
al finalizar 1979, año de Cristo, debo sostener con los científicos
de la Universidad de los Ángeles que

         "la tierra y el Sol y la Vía Láctea se están desplazando
         a través del espacio / a millones de kilómetros
         por hora / al parecer atraídos por la gravedad de una 
         gran galaxia / la supergalaxia".

Si eso es verdad este globo terráqueo
que recorría antiguas aventuras en erróneos salones
como un vampiro jubilado ya no besará / el cuello pálido
de las enfermas góticas.
Lamentablemente
vamos hacia un agujero cósmico. Felizmente vamos
envueltos en la música de los astros
al compás del violín de Yehudi Menuhin que escuchamos en Londres
porque a mí también,
el silencio de los espacios infinitos me aterra.







Alfredo Veiravé (Gualeguay, Entre Ríos, 1928 / Resistencia, Chaco, 1991, Argentina)
De: "Historia natural", Editorial Sudamericana, 1980
Enlaces: El poeta ocasional

Imagen: Colour Field painting by Mark Rhotko en visual-art-joshphine.blogspot.com







Blanca Varela




Nadie nos dice





Nadie nos dice cómo
voltear la cara contra la pared
y
morirnos sencillamente
así como lo hicieron el gato
o el perro de la casa
o el elefante
que caminó en pos de su agonía
como quien va
a una impostergable ceremonia
batiendo orejas
al compás
del cadencioso resuello
de su trompa
sólo en el reino animal
hay ejemplares de tal
comportamiento
cambiar el paso
acercarse
y oler lo ya vivido
y dar la vuelta
sencillamente
dar la vuelta





Visitación





Dejé al demonio encerrado
en un cajón
en su pequeño lecho de crespón
afuera el ángel vuela
toca la puerta
espera
en una mano la rima
como una lágrima
en la otra el silencio
como una espada
échame de mi cuerpo
son las doce
sin sol ni estrellas 






Blanca Varela (1926 / 2009, Lima, Perú)
De: lauragiordani.blogspot.com y La insignia


Imagen: oigaenlinea.com

Guillermo Martínez Yantorno


Pero la casa nunca estuvo vacía.
No pudo quedar despoblada
porque los diálogos de sus muertos
no cesaron
con dos vueltas de llave.

/

Una puerta blanca daba a la calle
y parecía segura.
Pero padre ¿De qué te sirvió apretar las manos?
La vida escapó lo mismo.

/

Un pájaro en las ruinas.
Quiere dormir pero lo aturde
la voz de los ausentes.

/

Hay un perro ladrando en los escombros.
-¿Esperará que el día restituya
el centavo de luz
que bastó para hacer la algarabía?





Guillermo Martínez Yantorno (s/d)
De: "Trenes a lo lejos", Fundación Argentina para la poesía, 1978

Imagen: elaguamarina.blogspot.com

Constantino Mpolás Andreadis

Es clásico


es clásico
tan repentinamente romántico
que lo clásico en él
y lo romántico
es transitorio
como la piedra
que embellece a la estatua
con lo que fue
con su prehistoria de piedra
de siglos encerrados
en una gota o cielo
en un grano de mundo
de universo
como una estrella
es su luz bebida
al claro vino
o al oscuro sueño
adonde las palabras
no alcanzan
adonde su sentido
las lleva
como si ellas fueran
la punta de la flecha
y el sentido no el arco
sino la flecha entera
con su zenón
y su tortuga
tan lejos de sí misma
como el sol de la luna
ya mano o corazón
con latidos de mano
y horizontes de guante
de ojo abierto
no a la luz ni a la sombra
sino al eco
de la palabra exacta
la no dicha
la esquiva y no buscada
la encontrada no en otra
sino en ella que entonces
ya no es ella ni otra
sino el margen o verso
en blanco y a la espera
de palabras no escritas
que lo digan o escriban
en los versos ya escritos
que sin él no son nada
sino versos o versos
que hacia él nos inspiran
para ser lo que han sido
sólo recién ahora
cuando ese verso falta
y esa ausencia los hace
necesarios y exactos
como él
el siempre necesario
el cambiante y superfluo
el infinito y único
el incesante y solo
el ajeno y sonriente






Otros poemas de Constantino M Andreadis, aquí


Walking Around



Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tapias mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.
No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.


Pablo Neruda (1904, Parral / 1973, Santiago, Chile
De: "Residencia en la tierra", Editorial Losada


Enlaces: http://elpoetaocasional.blogspot.com/2010/05/pablo-neruda.html
Imagen: humbral.blogspot.com


marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
Navegando en un agua de origen y ceniza.

Sería muy rubeniana la imagen del poeta navegando como un cisne por el mar de la vida y la muerte (...) Neruda deshace el preciosismo al representar, no un blanco cisne rubeniano, sino un cisne de tienda, un muñeco de trapo, que pasa marchito, impenetrable, navegando por el mar elemental del nacimiento y de la muerte (origen y ceniza...)

Amado Alonso, "Poesía y estilo de Pablo Neruda, Editorial Sudamericana, 1966


Ennio Moltedo

Límite


            He aquí un simple tubo rojo o la baranda junto al mar. A tus espaldas el camino suave, limpio por la brisa de los vehículos; más atrás el sendero, la cortina de los árboles oscuros, la última guardia de flores, quizás la vida.
            He aquí el límite. A tu frente el desorden, la libertad del viento, la línea azul -que aún no es línea-, el agua que trepa y salpica cada vez en forma diferente. Se puede pasar tardes contemplando el escurrir siempre distinto de la espuma por las rocas.
            Frente a ti, el mar.


(Concreto azul, Editorial Universitaria, 1967)



Mientras sigamos hablando


Mientras sigamos hablando para disculpar el ocaso siempre nos sorprenderá la noche y no habrá solución para mañana. Mañana será el eterno aniversario. El recuerdo tiene ligera sepultura. ¿ no es lo que más nos acomoda?. Aquí debemos vivir y temblar. ¿Vale la pena negarlo cuando ya hemos dado varias veces la vuelta al globo?. Por mucho que suene la música y parlotee la autoridad de turno y se entusiasmen las alturas, septiembre, qué maravilla, alba viste la noche.


(La Noche, Ediciones Altazor 1999)



Ennio Moltedo (1931, Viña del Mar, Chile)
De:www.robertomascaro.com. 30 poetas de Valparaíso / poesíaenvalparaíso.blogspot.com


Imagen: letras.5s.com

Christopher Reid




La abulia de un hombre viejo





La araña en su teatro colgante;
la paciente villanía de los gatos:
la siesta predice desastres,
ahora que hay tiempo para sentarse y ver.

Afuera, arrullado por el sol, pastoreo
con un brandy pegajoso en la mano
y contemplo el manzano
retorcido como una historia familiar.
           
Mis nietos juegan al cricket
con una pelota de playa y una raqueta.
Mi vieja esposa sentada a mi izquierda.
Reclinados, con nuestros cigarrillos nos besamos 

para elevar un tembloroso puente de amor.
El libro que leo bosteza su aliento de zorro.
Recojo frases sólo para extraviarlas luego
que son tercos dientes apretados.
           
El bebé atado al yugo de su babero gatea
y se vuelve hacia al gato del vecino
que a su lado pasa exhibiéndose
con unos tontos, gordos, plumosos, falsos bigotes.              





Christopher Reid (1949, Hong Kong, China)
De: Preferiría no hacerlo N° 1, Noviembre 2005
Traducción: Alberto Gagetti

Imagen: news.bbc.co.uk


Mauro Viñuela, inédito



Un manifiesto


La nadadora  la nadadora  sus codos  el destello  un faro mostrando  esta  orilla
(Si ella tomara un atajo cargaría su  vida entera)
La nadadora  la nadadora   mi  algodón  transportado en el hoyuelo de su sonrisa
La nadadora  la nadadora  llegando a la náusea de todos mis átomos
Veo  el  aire colmado de sangre  ella tiene  como un espasmo un celestial drenaje
Yo soy un carnicero entre  las vísceras del día  manejo a la perfección los utensilios del óxido
La nadadora  la nadadora girando sobre mi agua de  preguntas plásticas
Yo muero para nada  Y eso es todo
La nadadora  la narradora  hasta el obispo le solicita audiencia a su miseria  y los filósofos nombran
Uno a uno
Sus  millones de nombres  y los científicos luchan y mueren por  todo  su cuerpo
Como ecologistas de la sangre
La narradora  el Rey  la recibe como a los recién  nacidos en un hospital  La narradora  los Economistas extraen la ley de sus ojos
La narradora  los poetas concursan para  alcanzar  su anónimo laurel de la raza
(Si ella tomara un atajo cargaría mi vida entera)

Todos los libros se abren,  de golpe, y la buscan,  girando, como los girasoles de los campos.


Mauro Viñuela (1971, Resistencia, Provincia del Chaco)

Imagen: www.campodemaniobras.blogspot.com

Juan José Ceselli


Cada día es un pozo, el fondo de algo


Cada día es un pozo, el fondo de algo
que duerme ya sin ojos, nos acecha.
Cada día es un poco de tierra
que cede.
Cada día que pasa es una lástima.
Cada día es la puerta de una casa sin muros.
Cada día es un sol a media noche.
Cada día alguien pone
sobre un rostro
un espejo:
tú eres el vaho que el cristal aguarda.


Juan José Ceselli (1909/1983, Buenos Aires, Argentina)
De. hojasdelcaminador.com.ar


El sonido del agua

Leo por primera vez al poeta Ezequiel Alemian en http://campodemaniobras.blogspot.com/2011/09/ezequiel-alemian-dos-poemas.html.El poema 20 se instaló aquí en mi casa o adonde mis zapatos me trasladen.
...Entonces, las luces apagadas otorgan preeminencia a otro sentido, el sonido (el sonido de la ducha). Veo una casa casi oscura, (la cualidad de absoluta oscuridad se exluye por la luz de la luna) . La cámara se aleja o yo mismo, entrometido en el poema, retrocedo por un pasillo hasta el espacio exterior. El sonido del agua permanece en primer plano. Es el mínimo y hasta elemental indicio de la presencia, aunque invisible, de Alguien en la penumbra.