Edgardo Russo



Naturaleza muerta N° 3





Clarea tras la tela el verano, en la jungla del patio.
No hay nada en qué fijar, más allá de la maraña
de enredaderas que trepan el tapial carcomido
por agónicos helechos la vista quieta.
Nada, de este lado de la tela donde se agrieta
abovedada contra la ventana la sombra del que mira.
Pero si en este preciso instante aparecieras deteniéndote
bajo el arco que dibuja la hoja de la palmera al caer
y desde esa quietud del retrato me miraras, quebrarías
- única cosa viva entre las verdes mortajas -
esta naturaleza muerta, este instante enjaulado.





Naturaleza muerta N° 5





En ramo, la flor de caña se abre por sobre el tapial.
En ramo quieto, ahora que no sopla viento...
Jacarandá, Lapacho en el parque dos veces florecido,
"victoria regia" en mi plato...
Es junio ahora, estación de las lluvias,
y la ventana que enmarca el ramo no me deja ver...

Todo como antes, una vez más, una vez más...
El hielo tintinea en el vaso, la mesa tiembla,
pueden golpear a la puerta una vez más...
Hay guerra, y yo sé que este ramo vivo
es como el que acuna muerto la florista,
o como el jazmín ahogado que se abre
muy cerca Estela, en tu taza de té.


Edgardo Russo (1949, Santa Fe, Argentina)
De: "Reconstrucción del hecho", Torres Agüero Editor, 1988

Imagen: Claude Monet en entertainment.howstuffworks.com

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Notas

//Un poco de narrativa a los poemas. Nilton Santiago me desintoxica.

//Los hijos de Bob Dylan, de Gordon McNeer, Valparaíso Ediciones
EASY RIDER

(fragmento)
Nadie sabe quién te hizo la foto
en la Paynes Prairie aquel día.
Podría haber sido Janabanana, Susan o Ron.
Desde este recóndito lugar pareces seguro,
como si tuvieras el control, y algo nostálgico.

La película salió en el 69, junto con todo lo demás.
Por aquel entonces, todos los políticos habían muerto.
JFK, Bobby y Martin ya no estaban,
víctimas los tres de un pistolero solitario.
La ofensiva del Tet seguía con nosotros,
como un mal viaje de ácido.
Nuestro gobierno asesinaba a sus niños: sé el primero
del barrio en tener a tu hijo de vuelta a casa en una caja.

Jime, Janice y Jimi aún estaban vivos.
A John le quedaban once años de vida.
Las palabras de Dylan, ¿qué se siente, ahhh,
qué se siente al estar solo,
sin camino a casa alguno, como un total desconocido,
como una bala perdida?,
prendían nuestros corazones. Estábamos listos
para cualquier cosa, excepto
para lo que nos esperaba.




ALICIA SILVA REY/ Una presentación solemne: Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida.