Luis Eduardo Alonso

Trabajo a tristeza





quién sólo vendió y vendió una nada que arrastraba blandiendo como un demente
y vio sus sueños en grandes letras prenderse y apagarse LEVI'S FORD
quien fue tornero
o pintor o telefonista alucinada por ser hermosa en la habitación 44 del loquero
quienes soñaron que no tenían que comer y al despertar nunca tenían que comer
quienes sin estar borrachos sólo salían de las fábricas sabiendo que no hay más trabajo
quienes saltaron desde un edificio poseídos a altas horas de la desesperación
y frente a la Naturaleza muerta de las máquinas fueron felices con un pico y una piedra
quien en vano puso a su almacén nombres como EL POERVENIR EL TRIUNFO
quien fue portuario y boxeador y nuevamente portuario
y quien se mató por miedo a todo esto o creyó en Dios en Perón
mientras la mujer
ay mi madre lavó treinta años el mismo plato tras la melancolía de la jaula de los canarios
Son golpes a la cabeza, al estómago
Loche esquiva en un  ring donde los héroes sucumben bruscamente
y aplaudimos
semejanzas
parentescos entre los ídolos y el pueblo
esquivar los golpes y quedar intactos
hemos dejado las alas quietas ante un liberalismo que chorrea nuestra sangre
años quemados en el propio fuego que encendimos y votamos
                                                   aunque sea yeta nombrarlo
vivimos muy tristes, trabajamos
a tristeza


Enlaces: El poeta ocasional
De: "Sudestada", Colección Mascaró, 1999

1 comentario:

  1. Este poema no muere. Parece recién escrito. ¡Qué grande Alonso!

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