24 marzo 2012

Paco Urondo

Hoy un juramento





Cuando esta casa,
en la que vivo hace años,
tenga
una salida, yo cerraré
la puerta para guardar su calor;
yo la abriré
para que los vientos vengan
a lavarle la cara;

a remontarla,
de esa manera con que vuelan
las intenciones,
los aparecidos, los recuerdos por venir
y lo que a uno lo asusta
aunque todavía no haya ocurrido.

Queridos hijitos, su papá poco sabe de ustedes
y sufre por esto. Quiere ofrecer un destino
luminoso y alegre, pero no es todo
y ustedes saben:
las sombras,
las sombras,
las sombras,
las sombras
me molestan y no las puedo tolerar.

Hijitos míos, no hay que ponerse tristes
por cada triste despedida:
todas lo son, es sabido,
porque hay otra partida, otra cosa,
digamos,
donde nada,
nada
está resuelto,


Francisco Urondo (1930, Santa Fe / 1976,  Mendoza, Argentina)
Extraído de Revista Ñ, 04/03/2006

Imagen: cubadebate.cu

1 comentario:

  1. Amigos: Lo viví desde mi entraña, por eso lo entiendo. Las sombras, las sombras, las pesadllas, los miedos, no se desprenden nunca de la espalda, ni del corazón. Lo llevaré hasta mi blog 'Abalorios poéticos', cuando cesen en mis oidos por esta noche de recuerdos, el ruido seco de los tanques, pasando por la esquina de mi departamento de Congreso, junto a la voz de mi amigo Bocha Pujol y algo más que perdí.

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