Preguntas en escena




El siguiente texto se originó, entre otros motivadores, por un poema de James Wright (aquí)
Otro poema del mismo autor (aquí) participó en una conjunción de mensajes que atravesaron el Atlántico. Los poemas manifiestan conclusiones existenciales diferentes y funcionaron como afirmación y réplica  de una ciudad a otra. Releo el poema de Wright que gracias a "Otra iglesia es imposible" lo enfocó entre otras lecturas posibles. Parafraseando la última línea del guión de "Casablanca", creo que ha nacido una hermosa amistad. Ahora, mis amigos celestiales son dos, Raymond Carver y James Wright,




preguntas dentro de un círculo de luz intensa
sobre un piso irreconocible:

¿Quién paseará a mi perro?
¿Quién no malgastó su vida?

El almanaque de la pared gotea
sus números
y el espacio que se contrae
me dobla en dos, en cuatro
hasta el cuadro siguiente.
Así me veo,
cansado de inicio,
lánguido de recompensas,
fatigado
después de las maniobras para desplegarme
a otro día,
con precaución y en lo posible,
con mínimo dolor 



©Pedro Donangelo
















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Notas

Los hijos de Bob Dylan, de Gordon McNeer, Valparaíso Ediciones
EASY RIDER


(fragmento)

Nadie sabe quién te hizo la foto
en la Paynes Prairie aquel día.
Podría haber sido Janabanana, Susan o Ron.
Desde este recóndito lugar pareces seguro,
como si tuvieras el control, y algo nostálgico.

La película salió en el 69, junto con todo lo demás.
Por aquel entonces, todos los políticos habían muerto.
JFK, Bobby y Martin ya no estaban,
víctimas los tres de un pistolero solitario.
La ofensiva del Tet seguía con nosotros,
como un mal viaje de ácido.
Nuestro gobierno asesinaba a sus niños: sé el primero
del barrio en tener a tu hijo de vuelta a casa en una caja.

Jime, Janice y Jimi aún estaban vivos.
A John le quedaban once años de vida.
Las palabras de Dylan, ¿qué se siente, ahhh,
qué se siente al estar solo,
sin camino a casa alguno, como un total desconocido,
como una bala perdida?,
prendían nuestros corazones. Estábamos listos
para cualquier cosa, excepto
para lo que nos esperaba.




ALICIA SILVA REY/ Una presentación solemne: Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida.