Jorge Boccanera



Exilio



Expulsados de la selva del sur de Sumatra por los hombres que vienen a poblarla, 130 elefantes emprendieron hoy una larga marcha de 35 días hacia la nueva 'ciudad' que les fue asignada.

(AFP, 18/11/82)


no hay sitio para los elefantes /
ayer los expulsaron de la selva de Sumatra
mañana alguien les impedirá la entrada al Unión Bar
yo integro esa manada hacia Lebong Hitam
       yo sigo a la hembra guía
cargo con la joroba de todas mis valijas sobre las cuatro patas del infierno

llegarán a destino - dijo un diario en Yakarta
los colmillos embisten telarañas de niebla
llegarán a destino /
viejas empalizadas que sucumben bajo mareas de carne
llegarán - dijo el diario -

mas la estampida cruza por suelos pantanosos y mi patria la mía
es sólo esta manada de elefantes que ha extraviado su rumbo /

¡guarde celosamente la selva impenetrable a este ulular de bestias!
    tambores y petardos acompañan
algo de todo el polvo que levantan / es mío.

                                                                                  abril, 1983

Enlaces: El poeta ocasional
De: "Polvo para morder", Libros de Tierra Firme, 1986


Imagen: elquirofano.blogspot.com

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Notas

Los hijos de Bob Dylan, de Gordon McNeer, Valparaíso Ediciones
EASY RIDER


(fragmento)

Nadie sabe quién te hizo la foto
en la Paynes Prairie aquel día.
Podría haber sido Janabanana, Susan o Ron.
Desde este recóndito lugar pareces seguro,
como si tuvieras el control, y algo nostálgico.

La película salió en el 69, junto con todo lo demás.
Por aquel entonces, todos los políticos habían muerto.
JFK, Bobby y Martin ya no estaban,
víctimas los tres de un pistolero solitario.
La ofensiva del Tet seguía con nosotros,
como un mal viaje de ácido.
Nuestro gobierno asesinaba a sus niños: sé el primero
del barrio en tener a tu hijo de vuelta a casa en una caja.

Jime, Janice y Jimi aún estaban vivos.
A John le quedaban once años de vida.
Las palabras de Dylan, ¿qué se siente, ahhh,
qué se siente al estar solo,
sin camino a casa alguno, como un total desconocido,
como una bala perdida?,
prendían nuestros corazones. Estábamos listos
para cualquier cosa, excepto
para lo que nos esperaba.




ALICIA SILVA REY/ Una presentación solemne: Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida.