5/5/12

José María Álvarez



Maduz
                                             Prefiero a lo que miro lo que creo

                                                                    Francisco de Quevedo

                                            Es dichoso vivir en estos climas que permiten
                                            relaciones normales
                                                                    Montesquieu



Suavemente (si
lo considero
con ecuanimidad, acaso
sin rescoldos de pasión, es más,
sin interés; pero al fin y al cabo, suavemente)

                                                                                 te
miro,
mientras un norteamericano de origen africano
(obsérvese cómo venero la solidaridad y el pensamiento liso)
toca al fondo del bar, en piano blanco,
una pieza -y esto es lo importante-
cuya letra en tiempos menos lisos
fue «Easy living» y la cantaba Billie Holiday.

Lo importante -repito- es el recuerdo
que este arreglo trivial me trae de lo que era
vida,
                y cómo los decorados, y la escena,
mudan por la memoria hacia horas que yacen
agazapadas en el alma.

La situación es siempre parecida:
                                                            Un rostro
de mujer -no necesariamente joven-
                                                                  al final
del punto de mira de mi vaso,
unos ojos que miran de pronto, cómplices, animales,
como puestas de sol, unos labios
-que ya han dejado su carmín en cigarrillos-
húmedos,
el movimiento de una melena que roza una nuca.

Noches y noches, rostros,
mientras hilas la Nada
y sientes la ginebra calentar tu alma,
y a veces, por un instante,
notas que tienes en la mano
el secreto del mundo.

Todo eso junto eleva esta anodina
escena, y a quien seas,
a depurado Arte.
                               Desde luego
si decides seguirme mientras me siento tan activo
gracias al «Easy living» original y a las llamitas
de esos otros momentos,
casi me atrevo a prometerte
una experiencia interesante
-como muy poco, diferente-
y en ningún caso, espero, que vulgar.

Aunque seguramente a ti te da lo mismo,
a mí, no.








José María Álvarez (1942, Cartagena, Murcia, España)
Fuente: www.amediavoz.com

Imagen: Carmen Mari










6 comentarios:

  1. Me contaron que es JMA es un presuntuoso. Estos tipos no caben en mi blog. Quizás algún día le digamos adiós a esta página.

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  2. ¡Sería una pena, Pedro, si cerrás la página! (Soy lector fiel de un tiempo a esta parte: lector de tu labor como antólogo y presentador de tantas cosas que no hubiera leído sin tu empeño difusor.) Espero que no sea porque en el mundo hay (hubo, y seguro que habrá) presuntuosos entre todos aquellos a los que nos gusta escribir. Es humano, lamentablemente por ahí. Espero que no sea por eso: a no desazonarse.

    Abrazo desde La Babía.

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  3. No te preoupes: perro que ladra no muerde. Gracias por bridarme otra dimensión del blog. A menudo no se tiene conciencia hasta dónde llega y cómo afecta en otros los mensajes de un medio electónico

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  4. Uno no dimensiona, no puede dimensionar, me parece, lo que genera en los eventuales lectores de lo de uno, de lo que uno publica. Por ahí está la cosa de que lo vemos tan "armado", tan prolijito y tan bien presentado a tal o cual blog, que re cuesta hacer un mero comentario; cuando resulta que, si, pongamos, uno fuera menos acartonado, o quizá si no publicara, a ver, tantas cosas tan, disculpá, "elevadas" --¡peligro de elitismo; de, mejor dicho, snobismo!--, el intercambio sería más fácil, o más espontáneo, o qué sé yo. A uno le da miedo, de última, comentar en blogs tan, como diríamos, "chetos": el diseño, la propuesta, qué sé yo, el prestigio o lo que sea que el lector puede llegar a imaginar que tiene el fulano de marras (digo, el administrador del blog en cuestión). Qué vachaché: amamos a Cortázar pero somos muy poco cortazarianos. Abrazo.

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  5. Pedro estimado: reviso el intercambio de comentarios, y entonces me doy cuenta de que a lo que vos llamás "página" yo lo llamo "entrada" o "post", siendo así que yo por "página" entiendo sitio web. Resumiendo: pensé que amenazabas con suprimir tu blog. ¡Vade retro, Satanás!

    Con respecto a tus reflexiones, yo me quedo pensando en mi propio blog de poemas, "La lección de piano" (que son de mi autoría). Uno hace esas cosas con mucho cariño, con mucho esfuerzo, mucha dedicación, mucha paciencia... Da a publicidad esas cosas llamadas poemas (que para mí son tantas veces la razón de mi vida; escribirlos, digo), y nada: quiere mostrar. Y, así, se ha pasado un montón de tiempo tipeando, diseñando, cambiando cosas, mejorando... ¿Qué? El sitio. Y termina pareciendo un Museo...

    Más vida, más movimiento, más risotadas y cuchicheos y comentarios por lo bajo, queremos, entonces, sí, para el Museo: pero que se noten.

    Uno tendría que poner un cartel enorme, a la entrada: escriban lo que soberanamente se les cante en el "Libro de Visitas". Y probablemente ni siquiera.

    Nada más, amigo, nada más. Ya somos dos.

    Tamarit

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