10 mayo 2012

Seamus Heaney


Tormenta en la isla






Estamos preparados: construimos nuestras casas achatadas,
hundimos nuestras muros en la roca y los techamos con buena
    pizarra.
Esta agotada tierra nunca nos ha dado problemas
con el heno, así que, como veis, no hay hacinas
ni almiares que puedan perderse. Tampoco hay árboles
que pudieran servir de compañía cuando arrecia
el vendaval: ya sabéis lo que quiero decir–hojas y ramas
levantan un coro trágico en la galerna
de modo que prestas oídos a lo que temes
olvidando que zarandea también tu casa.
Pero no hay árboles ni refugio natural.
Podrías pensar que el mar hace compañía,
explotando cómodamente en los acantilados,
pero no: cuando comienza, el oleaje alcanza
a las mismísimas ventanas, escupe como un gato manso
que se hubiera vuelto salvaje. Simplemente nos sentamos juntos
    mientras el viento ruge
y machaca invisiblemente. El espacio es un bombardeo,
somos atacados por el aire vacío.
Extraño; es una enorme nada lo que tememos.




Seamus Heaney (1939, Condado de Derry, Irlanda del Norte)
De: "Muerte de un naturalista", Hiperión, 1996
Traducción: Margarita Ardanaz

Imagen:.www.inisfree.wordpress.com



1 comentario:

  1. "de modo que prestas oídos a lo que temes
    olvidando que zarandea también tu casa." ¡Cuántas veces pasa esto!

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