18 julio 2012

Homero Aridjis




A veces uno toca el cuerpo





A veces uno toca un cuerpo y lo despierta
por él pasamos la noche que se abre
la pulsación sensible de los brazos marinos


y como al mar lo amamos
como a un canto desnudo
como al solo verano


Le decimos luz como se dice ahora
le decimos ayer y otras partes


lo llenamos de cuerpos y de cuerpos
de gaviotas que son nuestras gaviotas


Lo vamos escalando punta a punta
con orillas y techos y aldabas


con hoteles y cauces y memorias
y paisajes y tiempo y asteroides


Lo colmamos de nosotros y de alma
de collares de islas y de alma


Lo sentimos vivir y cotidiano
lo sentimos hermoso pero sombra






Es tu nombre y es también octubre





Es tu nombre y es también octubre
es el diván y tus ungüentos
es ella tú la joven de las turbaciones
y son las palomas en vuelos secretos
y el último escalón de la torre
y es la amada acechando el amor en antemuros
y es lo dable en cada movimiento y los objetos
y son los pabellones
y el no estar del todo en una acción
y es el Cantar de los cantares
y es el amor que te ama
y es un resumen de vigilia
de vigilancia sola al borde de la noche
al borde del soñador y los insomnios
y también es abril y noviembre
y los disturbios interiores de agosto
y es tu desnudez
que absorbe la luz de los espejos
y es tu capacidad de trigo
de hacerte mirar en las cosas
y eres tú y soy yo
y es un caminarte en círculo
dar a tus hechos dimensión de arco
y a solas con tu impulso decirte la palabra


Homero Aridjis (1940, Contepec, México)
De: Artepoetica

Imagen: csmonitor.com

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