10 julio 2012

Víctor Botas


La Venganza 






Ponerte un nombre: Dafne, Isis, Diosa, 
o simplemente Nadie, como Ulises. 
Nadie o Nada. O tal vez. Y convertirte 
en sólo una ficción –en nada menos 
que una ficción sin muerte-, un alto espectro 
que agita su melena, frunce el ceño, 
congrega la belleza en esos ojos, 
y se escapa de mí como la corza 
del cazador, bajo la plata antigua 
de la celeste luna de los bosques, 
mientras la noche teje delicadas 
rosas de sangre que en la sombra abren 
sus pétalos, y mueren en tu pelo. 
Bien lo sé, es mi destino: urdir fantasmas, 
temblorosos perfiles, formas huecas, 
curiosos arabescos que aquí dejo 
sorprendidos, clavados en la hoja. 
Y también estar solo. Estar muy solo. 
Rodeado de hidras, voces, lenguas 
Que enloquecidas corren por mi cuarto, 
Furtivas y temibles, como ratas. 
Pero yo aún sé vengarme: un diacepán, 
y se van todas juntas a hacer gárgaras.



Víctor Botas (1945 / 1994, Oviedo, España) 
De: Atlas de poesía

Imagen: sitola.blogspot.com

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