Antonio Cisneros


Dos sobre mi matrimonio uno




1





"Una vez que la fragata fue amarrada en el muelle,
Ursula bajó a tierra y la siguieron
más de 11000 muchachas que tampoco conocían varón".
Y me topé contigo, Recién Desembarcada.




2





Yo construí un hogar sobre la piedra más alta de Ayacucho, la más dura de todas,
guardado por el puma y el halcón y bajo techo / una fogata redonda y amarilla.
Pero poco quedaba por ganar: apenas fue el final de esa alegría guardada y desgastada entre los años -hace siete veranos por ejemplo,
gloriosos y enredados junto a las grandes olas y lejos de los ojos de su tribu.
Pero cualquier chillido -un pelícano herido, una gaviota- podían devolverte el viejo miedo,
y entonces / volvías a cruzar los muros de tu tribu por la puerta mayor
-el pelo y las orejas / eran toda la arena de la playa.
Y es el miedo que nunca te dejó, como la ropa interior o los modales.
Que fue eso de casarse en una iglesia "barroco colonial del XVII en Magdalena Vieja"
-pero la arquitectura no nos salva.
Verdad que así tuvimos un par de licuadoras, un loro disecado, 4 urnas, artefactos para 18 oficios, 6 vasijas en cristal de Bohemia y 8 juegos de té con escenas del amor pastoril (que los cambiaste por una secadora de pelo y otras cosas que nadie te había regalado).
Así, muchacha bella, cruzaste el alto umbral (bajo el puma de piedra,el halcón de piedra,
la fogata que da luz a los dos lados del valle de Huamanga -banderas que a la larga también se hicieron mierda).
Ahora ni me acuerdo de las cosas que hablabas -si es que hablabas,
de las cosas que te hacían reír -si es que reías,
y no puedo siquiera ni elogiar tu cocina.
Fuiste un fuerte construido por el miedo (imagen medieval) que no supe trepar o que no pude.
Ahora ni me acuerdo si es que fuiste un fuerte construido por el miedo (imagen medieval),
ni si supe trepar ni si no pude.

Escribir este poema me concede derecho a la versión.





Enlaces: Antonio Cisneros
De: "Poesía, una historia de locos ( 1962-1986), Hiperión,1990

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Notas

//Un poco de narrativa a los poemas. Nilton Santiago me desintoxica.

//Los hijos de Bob Dylan, de Gordon McNeer, Valparaíso Ediciones
EASY RIDER

(fragmento)
Nadie sabe quién te hizo la foto
en la Paynes Prairie aquel día.
Podría haber sido Janabanana, Susan o Ron.
Desde este recóndito lugar pareces seguro,
como si tuvieras el control, y algo nostálgico.

La película salió en el 69, junto con todo lo demás.
Por aquel entonces, todos los políticos habían muerto.
JFK, Bobby y Martin ya no estaban,
víctimas los tres de un pistolero solitario.
La ofensiva del Tet seguía con nosotros,
como un mal viaje de ácido.
Nuestro gobierno asesinaba a sus niños: sé el primero
del barrio en tener a tu hijo de vuelta a casa en una caja.

Jime, Janice y Jimi aún estaban vivos.
A John le quedaban once años de vida.
Las palabras de Dylan, ¿qué se siente, ahhh,
qué se siente al estar solo,
sin camino a casa alguno, como un total desconocido,
como una bala perdida?,
prendían nuestros corazones. Estábamos listos
para cualquier cosa, excepto
para lo que nos esperaba.




ALICIA SILVA REY/ Una presentación solemne: Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida.