Shin Kyong-Rim

Fuente: http://en.changbi.com/authors/234

En una noche de invierno







Nos encontramos en la última habitación del Molino de la cooperativa
jugando a las cartas por un plato de muk
mañana es día de mercado. Bulliciosos mercaderes
se sacuden la nieve en el patio delantero de la posada.
Campos y colinas relucen de un blanco novísimo, la nieve que cae
adviene arremolinándose densamente hacia abajo.
Las personas hablan acerca del precio del arroz y los fertilizantes,
y acerca de la hija del magistrado local, una profesora.
Hey, parece que Puni, está en Seoul trabajando de criada
va a tener un bebé. Bueno, tendremos un sniff?
¿Habremos de emborracharnos? La chica del bar huele
a polvo barato, ¿pero aún, tendremos un sniff?
Somos los únicos que conocemos nuestros dolores.
¿Habremos de intentar criar aves este año?
Las noches de invierno son largas, comemos muk
bebidas rastreras, peleamos acerca de las tarifas del agua
cantamos al ritmo del palillo chino de la chica del bar.
y mientras cruzamos el campo de cebada para dar un mal rato
en la barbería al hombre recién casado
miren eso: el mundo es todo blanco. Ven nieve, flota alto,
alto como el techo, sepúltanos profundo.
¿Habremos de enviar una carta de amor
a aquellas chicas envueltas en sus faldas,
que se ocultan tras la torre de sirena?
Somos los únicos que conocemos nuestros problemas.
¿Habremos de engordar cerdos este año?





Shin Kyong-Rim (1935, Ch'ongju, Corea del Sur)
Fuente: Festival de poesía de Medellín

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Notas

//Un poco de narrativa a los poemas. Nilton Santiago me desintoxica.

//Los hijos de Bob Dylan, de Gordon McNeer, Valparaíso Ediciones
EASY RIDER

(fragmento)
Nadie sabe quién te hizo la foto
en la Paynes Prairie aquel día.
Podría haber sido Janabanana, Susan o Ron.
Desde este recóndito lugar pareces seguro,
como si tuvieras el control, y algo nostálgico.

La película salió en el 69, junto con todo lo demás.
Por aquel entonces, todos los políticos habían muerto.
JFK, Bobby y Martin ya no estaban,
víctimas los tres de un pistolero solitario.
La ofensiva del Tet seguía con nosotros,
como un mal viaje de ácido.
Nuestro gobierno asesinaba a sus niños: sé el primero
del barrio en tener a tu hijo de vuelta a casa en una caja.

Jime, Janice y Jimi aún estaban vivos.
A John le quedaban once años de vida.
Las palabras de Dylan, ¿qué se siente, ahhh,
qué se siente al estar solo,
sin camino a casa alguno, como un total desconocido,
como una bala perdida?,
prendían nuestros corazones. Estábamos listos
para cualquier cosa, excepto
para lo que nos esperaba.




ALICIA SILVA REY/ Una presentación solemne: Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida.