30 junio 2012

Concepción Bertone

junio 30, 2012

Esperando la nieve


                                          a Glauce Baldovín, in memorian



Todos dicen que va a nevar en la ciudad.
Todos quieren ver en la nieve algo nuevo,
algo raro y ligero porque
no sabríamos convivir con eso. El rostro
del otro es nuestro rostro y el hielo de la nieve
lo refleja. Pero nunca cayó. Sólo piedras
de hielo y algo de la tempestad
que destruyó a los árboles. La tarde
se hizo noche y el cielo
me develó el humor de los pájaros, la tijera
de una bandada ruidosa
buscando dónde anidar.

Y nada
que no supiéramos –salvo volar-
nos pasa. La nieve
cae siempre en otra parte.

El derroche es una ley
del arte y de la naturaleza apaleada. Siempre
hay tiempo, tibiezas
de Barragán antiguo, enaguas de jerga,
lienzos bordados por mi abuela
contra la guerra que,
en ese hacer sumida, florecía en la tela.
Flor rebelada contra la nieve
que había que cavar para ver la luz,
el suelo fangoso que dejaba la pala
enterrando la bala del cansancio
que le hizo estallar una noche
el corazón.

El tuyo, el de ella. Se supone cordial
la huella del pespunte, el hilván,
la mirada ciclópea de la aguja, lo que cava
la pala cuando siembra . El filo del papel
o del hilo. Se supone cordial
entre los yuyos donde se afila un lirio
no pisar su destino de cuchillo

salvando una parte
de un día de pesar.

Del peso del avatar, de ese mal
expresado nombre
de lo adverso. Reverso del candor, cuando te mata.





Concepción Bertone (1947, Rosario, Provincia de Santa Fe, Argentina)
De. semanadelasletrasylalectura.blogspot.com

Imagen: rengloneszurdos.com                



27 junio 2012

Explicación del espacio vacío

junio 27, 2012



Aquí íbamos a leer o releer una nota de Damián Tabarovsky publicada el domingo pasado en Perfil. Irene Gruss se me adelantó (http://elmundoincompleto.blogspot.com.ar/2012/06/la-inclusion-de-lo-bajo-en-lo-alto.html). 
A punto de pulsar el  mouse cuando vi el artículo en la lista de lectura de los blogs. Una idea singular sobre el acto inaugural del pop en el arte.

Ahora me llaman Don Pedro, el Atrasado. Como estoy  de alguna manera obligado, por la conformación de mi blog, a insertar una imagen, pego la dispuesta hace unas horas en el borrador de la entrada. Es un hermoso perfil de Alma Mahler.

Imagen: cantanellas.blogspot.com







26 junio 2012

Virago Diop

junio 26, 2012


Díptico





El sol colgado de un hilo
en el fondo de la calabaza
teñida de índigo,
hace hervir la olla del día.
Asustada por la proximidad
de las Hijas del Fuego
la sombra se esconde
al pie de las estacas.
La sabana es clara y cruda,
todo es terso, formas y colores.
Pero en los silencios angustiosos
hechos rumores,
de ruidos ínfimos,
ni sordos ni agudos,
surge un misterio denso,
un misterio sordo y sin contornos
que nos rodea y nos asusta.
El taparrabo oscuro
claveteado con clavos de fuego
tendido sobre la tierra
cubre el lecho de la noche.
El perro aúlla, el caballo relincha,
el hombre se echa en el fondo de su choza.
La sabana es sombría,
todo es negro, formas y colores.
Pero en los silencios angustiosos
hechos rumores
los senderos intrincados del misterio
se aclaran lentamente
para los que se fueron
y para los que han vuelto.





Virago Diop (ó Birago: 1906, Ouacam / 1989, Dakar, Senegal)
De: http://www.laurenmendinueta.com/voces-de-africa-virago-diop/#more-55

Imagen: ekarriak.armiarma


24 junio 2012

Joan Margarit

junio 24, 2012


Noche de junio






Cuando salí del cine ya había oscurecido.
En aquel viejo párking, sin luz, iba subiendo
la rampa áspera y sucia
porque había aparcado en la terraza.
Dentro de mí también era dura la cuesta:
eran aquellos días, los primeros sin ti.
Pero al llegar arriba, en la intemperie
había un cálido silencio
envolviendo la sombra de algún coche:
las baldosas rojizas, las barandas
de hierro, delicadas y sencillas, y latas con hortensias.
De repente, al salir a cielo abierto,
un velo se rasgó y surgió la noche
de un patio con sus limpias galerías
y sus iluminadas cristaleras.
Me detuve sintiéndote muy cerca.
Y sintiendo que ya, en cualquier instante
podría hacer surgir tesoros de la muerte.





Joan Margarit (Sanauja, Lleida, 1938, España)
De: "Noche de junio", Hiperión, 2002 en carmensabespoesiayarte.blogspot.com

Imagen: literaturisticronica.blogspot.com



23 junio 2012

Lectura y dibujo

junio 23, 2012

C.K. Stead

junio 23, 2012



Este tiempo





Éstas son las estrellas de la poesía
Demasiado buenas para ser verdaderas
por sobre las colinas
Y en la bahía colmada hasta el borde.

Y ésta la última moneda
El muerto intercambio–
El silencio.

¿Desatornillaste tus oídos?
¿Los guardaste para bien?
No. sácalos de la inmovilidad.
No eres un espíritu.
Escucha.
El rocío se recoge al borde y
Gotea. Gotea
sobre escarchadas hojas.

Incluso tan pequeños
vocablos cristalinos
hablan del tiempo.

Cuéntalos.
Siéntete afortunado.






C.K. Stead (1932, Auckland, Nueva Zelanda)
De: antologiavirtualdelmundo.blogspot.com
Traducción: Raúl Jaime Gaviria

Imagen: events.stuff.co.nz

21 junio 2012

Elvio Romero

junio 21, 2012


Tormenta






La noche ha sido larga.
Como desde cien años
De lluvia,
de una respiración embravecida
proveniente de un fondo de vértigo nocturno,
de un cántaro colorado
Jadeando en la tierra,
el viento ha desatado su tempestad violenta
sobre el velo anhelante de la ilusión
Efímera, sobre los fatigados menesteres,
y tú y yo, en la colina
más alta,
en el rincón de nuestros dos silencios,
abrazados al tiempo del amor, desvelándonos.


Deja que el viento muerda sobre el viento.

Yo te cerraré los ojos.







Elvio Romero (1926, Yegros, Paraguay / 2004, Buenos Aires, Argentina)
De: www.grandespoetasfamosos.blogspot.com

Imagen: paraguay.int.ar

20 junio 2012

Marie Howe

junio 20, 2012

Lo que hacen los vivos



Johnny, hace días que el fregadero está tapado, algo debe haberse caído por ahí
y el Drano no funciona, huele peligroso, y los platos sucios se apilan


a la espera del plomero que no he llamado. De esas cosas hablábamos.
Invierno: el cielo, azul, obstinado, la luz derramándose


por las ventanas abiertas: la calefacción está muy fuerte y no la puedo apagar.
Hace semanas, mientras manejo, o cuando se me cae la bolsa de compras en plena calle,


que pienso: Esto es lo que hacen los vivos. Y ayer, apurada por
las veredas rotas de Cambridge, mientras se me derramaba el café por la manga,


lo pensé otra vez. Y otra vez después, mientras compraba un cepillo: Esto es.
Estacionar. Cerrar la puerta del auto en medio del frío. Lo que llamabas ese anhelo.


Lo que abandonaste al fin. Queremos que llegue la primavera y que pase el invierno. Queremos
que alguien llame o que no llame, una carta, un beso —queremos más y más y aún mas de ello.


Pero hay momentos, al caminar, cuando me vislumbro fugazmente en la vidriera
de la tienda de la esquina, por ejemplo, que siento un amor tan profundo


por mi propio pelo en el viento, mi rostro cuarteado, mi abrigo, que me quedo sin palabras:
Estoy viva. Y te recuerdo.



Enlaces: Marie Howe
Traducción: Mori Ponsowi en Revista Fénix N° 13, Abril 2003

Imagen: voiceseducation.org


What the living do


Johnny, the kitchen sink has been clogged for days, some utensil probably fell down there.
And the Drano won't work but smells dangerous, and the crusty dishes have piled up


waiting for the plumber I still haven't called. This is the everyday we spoke of.
It's winter again: the sky's a deep headstrong blue, and the sunlight purs through


the open living room windows because the heat's on too high in here, and I can't turn it off.
For weeks now, driving, or dropping a bag of groceries in the street, the bag breaking,


I've been thinking: This is what the living do. And yesterday, hurrying along those
wobbly bricks in the Cambridge sidewalk, spilling my coffee down my wrist and sleeve,


I thought it again, and again later, when buying a hairbrush:This is it.
Parking. Slamming the car door shut in the cold. What you called that yearning.


What you finally gave up. We want the spring to come and the winter to pass. We want
Whoever to call or not call, a letter, a kiss — we want more and more and then more of it.


But there are moments, walking, when I catch a glimpse of myself in the window glass,
say, the window of the corner video store, and I'm gripped by a cherishing so deep


for my own blowing hair, chapped face, and unbuttoned coat that I'm speechless:
I am living, I remember you.


16 junio 2012

Cintio Vitier

junio 16, 2012

Al caer el rayo lila




Al caer el rayo lila
en el sofá dormido
y en la jarra y en el río sucio
donde estaban hundiéndose
brocados y deseos por la noche,
al doblar el rayo como un pétalo
todo su color sobre la seda
mientras el húmedo mercado se borraba
con su araña granate para entrar en el rocío
que brillaba junto al mar como un pecado,
y al extender el rayo su otro lila
dentro del viento puro de la madrugada
que va cantando siempre sobre el techo
hasta crear la desnudez más invisible,
yo preguntaba qué es la noche
y la forma de caer sin fin desde algún puente
y la palabra oscura que repito
igual que allá en Empalme cuando ardía
mucha esfinge de patria en el conjunto
del verdor aciago, del coloquio antiguo,
y repasaba un tren con su penacho melancólico
hasta llenarme de rocío la mirada,
igual que siempre yo respiro
no como un dulce transformista ni un mendigo
que baraja deseos con escenas,
y pregunto como alguien que no existe
sino muy pocos, muy sagrados minutos, y le toca
testificar entonces un trémulo sofá
o un rayo interrogante en la voz de su oculto corazón.






Cintio Vitier (1921, Cayo Hueso, Estados Unidos de Norteamérica / 2009, La Habana, Cuba)
De: "La ráfaga", 1945-1946

Imagen: www.habanaradio.cu







Gisela Galimi

junio 16, 2012

Deseo





Perder una tarde 
la memoria 
y ser nuevamente linda 
como cuando 
no sabía que lo era. 





Gatopardismo personal





He mudado,
me di vuelta como una media.

Como quien parte los huevos 
y dispersa la harina
sin saber si hará una torta
o ensuciará solo la mesada.

Yo que temía cambiar
hasta un neumático,
he rotado mi norte y mi sur
para sobrevivir. 

Y, vuelta la calma,
retorné hecha otra,
con el pelo suelto
y una piel nueva. 

Cambiar todo, para que nada cambie.






Gisela Galimi (1968, Lobos, Provincia de Buenos Aires, Argentina)
De: " Para que nada cambie", Alción Editora, 2012)

Imagen: semanadeletrasylectura.blogspot.com

14 junio 2012

Eduardo Ainbinder

junio 14, 2012

Ocelo del huracán





"Tanto hemos esperado
que cese este diluvio
que cuando las lluvias se detengan
también se detendrá nuestro corazón":
tu corazón -tormentoso- nos dice
que el diluvio no va a parar jamás,
los hechos son interminables: una lluvia
se suelda con otra, una puntada
tras puntada y el monstruo
"está cosido y camina". Por otra parte
si este tormento terminara
no tendríamos adonde ir.
Nos sentamos a esperar
que no pare la lluvia, como si en ella
hubiésemos depositado toda nuestra fe.





Casa de citas





Durante el viaje -no hubo accidentes
en la ruta- salvo la chatarra
de mariposas muertas
pegadas al radiador del auto.
La luz de Rembrandt mantuvo despiertos
a otros insectos, quiero decir: las cosas
suceden a las cosas
con fe ciega: -rápidamente- un hotel
se levanta en el centro del campo
cuando bastaría con que
un cerebro encerrándose en sí mismo pudiera
pedir refugio de los propios pensamientos.





Eduardo Ainbinder (1968, Buenos Aires, Argentina)

Imagen: edicionesgogymagog.blogspot.com

10 junio 2012

Robert Lowell

junio 10, 2012

Desde1939





Nos perdimos la declaración de guerra,
en la luna de miel, en tren hacia el oeste;
en los revolucionarios treintas
fatigamos los Poemas de Auden, hasta que bajamos
la cabeza
de acuerdo al caminar
de lo anacrónico, confortable y mezquino...
Hoy de más cosas me pierdo,
mi equivocación es más consciente.
Veo otra muchacha leyendo el último libro de
Auden.
Debe ser muy moderna,
usa el pretérito para diseccionarlo.
Como Munich, él es ahora histórico
y quizá maduró
hasta amar la podre del capitalismo.
Vivimos todavía
entre el demonio de sus negligencias
que él quiso desdeñar
con la excentricidad malévola de la vejez.
En nuestro inconcluso y revolucionario presente
nada comienza y todo ha terminado.
El Diablo sobrevive a sus vacías esquelas
y se dirige, cojeando y maldiciente, a su demolición,
la pesadez moral más allá de balanzas,
vómito circular como manchas
de hierba amarillenta.
Inglaterra y Estados Unidos han durado
lo suficiente para temerle a su pasado,
los hábitos se aprietan como cera.
los alegres, los prósperos,
su ácida violencia.
Hace unos diez años
caballerosos negros africanos revisaron
su pequeño cementerio inglés y en la basura
sofocaron estatuas
de la Reina Victoria, de Kitchener, de mercenarios
de Belfast
tallados en jabón y por mandato desangrados hasta
la blancura.
Los apresan las cartas marcadas que norman su
salario—
que el infortunio soberano abandonen.
¿Se entusiasmaron demasiado como una gran actriz dedicada a probarse su vestuario?
¿Tal vez creyeron que ellos revivirían
de proseguir su espíritu?
Sentimos a la máquina huir de nuestras manos,
como si alguien más la condujera;
si vemos una luz al fin del túnel
es la luz de otro tren que se aproxima.

Robert Lowell (1917, Boston / 1977, Nueva York, Estados Unidos de Norteamércia)
De: Day by Day , 1977
Traducción: Carlos Monsiváis

Enlaces: http://www.materialdelectura.unam.mx/images/stories/pdf4/robert-lowell.1.pdf
Imagen: guardian.co.uk 

09 junio 2012

James Wright

junio 09, 2012

Bendición





Justo en la salida de la autopista a Rochester, Minnesota,
brinca suavemente la luz del crepúsculo en la hierba.
Y los ojos de esos dos ponis indios
se oscurecen con afabilidad.
Han salido gustosos de entre los sauces
para recibirnos a mi amigo y a mí.
Saltamos la alambrada hasta el prado
en el que han pastado todo el día, solos.
Se tensan, apenas refrenan su alegría
por nuestra llegada.
Se inclinan vergonzosos como cisnes húmedos. Se quieren.
No hay soledad como la suya.
De nuevo a sus anchas,
comienzan a ronzar los brotes primaverales en lo oscuro.
Quisiera abrazar a la más fina,
que ha venido a mi encuentro
y me ha acariciado la mano con su hocico.
Es negra y blanca,
le caen las crines sueltas por la frente,
y la leve brisa me invita a acariciar su larga oreja,
delicada como la piel en la muñeca de una muchacha.
De pronto me doy cuenta
de que si yo saliera de mi cuerpo
florecería.





James Wright y su esposa Annie
Enlaces: El poeta ocasional
De: The Branch Will Not Break, 1963
Traducción: Natalia Carbajosa

Imagen: redroom.com









A Blessing

Just off the highway to Rochester, Minnesota,
Twilight bounds softly forth on the grass.
And the eyes of those two Indian ponies
Darken with kindness.
They have come gladly out of the willows
To welcome my friend and me.
We step over the barbed wire into the pasture
Where they have been grazing all day, alone.
They ripple tensely, they can hardly contain their happiness
That we have come.
They bow shyly as wet swans. They love each other.
There is no loneliness like theirs.
At home once more,
They begin munching the young tufts of spring in the darkness.
I would like to hold the slenderer one in my arms,
For she has walked over to me
And nuzzled my left hand.
She is black and white,
Her mane falls wild on her forehead,
And the light breeze moves me to caress her long ear
That is delicate as the skin over a girl’s wrist.
Suddenly I realize
That if I stepped out of my body I would break
Into blossom.

The Branch Will Not Break, Wesleyan University Press, 1963

06 junio 2012

Raymond Carver

junio 06, 2012
La felicidad





Tan temprano que aún está oscuro afuera.
Me acerco a la ventana con café
y el típico runrún que quien madruga
hace pasar por pensamiento. 
Cuando veo al muchacho y a su amigo
enfilar la carretera 
para entregar el diario.
Llevan gorras y jerseys,
y uno porta una bolsa sobre el hombro.
Son tan felices
que no dicen nada, estos muchachos.
Si pudieran, creo
que se tomarían del brazo.
Es temprano, de mañana,
y hacen esto juntos.
Lentamente se aproximan.
En el cielo comienza a abrirse luz,
aunque pende aún pálida la luna sobre el agua.
Tanta belleza que por un instante
la muerte y la ambición, el amor incluso,
no tienen cabida aquí.
La felicidad. Sin previo aviso
aparece. Y, de hecho, sobrepasa
cualquier alusión de quien madruga.






Enlaces: http://elpoetaocasional.blogspot.com/2011/11/raymond-carver.html
De: elcoloquiodelosperros.net 

Imagen: www.atlascultural.com

Traducción de Natalia Carbajosa (http://clubdepoesia.com/nataliacarbajosa/)
Natalia Carbajosa nació en el Puerto de Santa María, Cádiz, España en 1971. Doctora de Filología Inglesa por la Universidad de Salamanca, desempeñó varios cargos como Profesora de Literatura inglesa.
Ha publicado poesía :
Los puentes sumergidos (Cartagena, Áglaya, 2000).
Pronóstico (Madrid, Torremozas, 2005).
Los reinos y las horas/Himeneo y sus nombres (Murcia, Editora Regional, 2006).
Prosopoemas, plaquette con siete poemas e ilustraciones de Ermes Meloni (Milán, Signum Edizioni d’arte, 2007).
Desde una estrella enana/Biografía elemental (Madrid, Editorial Poesía Eres Tú, 2009).
Tu suerte está en Ispahán., Editorial Hipálage, 2012
Y narrativa:
Patologías (Cartagena, Áglaya, 2005).
“Donde se cuenta la conversación que entablaron Don Quijote y la pastora Marcela tras dar sepultura al desdichado Grisóstomo, y que no aparece en la obra de Miguel de Cervantes por considerarse apócrifa”. José Ángel Barrueco (ed.), Palabras para Cervantes. Salamanca: Celya, 2005, págs. 131-134.
“Recapitulación, o cuando las encinas se convirtieron en hombres”. I Premio Nacional de relato corto sobre un texto científico. Universidad de Murcia, 2008, págs. 23-30.
Traducciones
Traducción directa (inglés-español)
H.D. (Hilda Doolittle), Trilogía (Trilogy), Barcelona, Lumen, 2008. Edición bilingüe.
Inédito (junto con Adolfo Gómez Tomé): Kathleen Raine, Memorias.
Traducciones de poemas sueltos aparecidos en El coloquio de los perros de Raymond Carver, Sujata Bhatt, Chinua Achebe, Ben Okri, Scott Hightower, Teresa Svoboda (entre otros).
Traducción inversa (español-inglés)
Name and Commit the Savannah-Sunset and the Restless Sea. Munayem Mayening ed. Insomnium Books, 2009.
Traducciones de poemas de Tomás Sánchez Santiago, Mila Ramos y Gracia Iglesias y de la propia autora en: Munayem Mayenin (ed.), London Poetry Pearl (Londres, 2009).
Traducciones de poemas de Mila Ramos y Gracia Iglesias en Metamorphoses, universidad de Maryland, 2009 (nº 17:2).
Ensayo
Shakespeare y el lenguaje de la comedia: teoría, crítica y análisis. Madrid, Verbum, 2009.
Colaboró con artículos críticos, reseñas, entrevistas, relatos y poemas en revistas españolas como El coloquio de los perros, Los cuadernos del matemático, Empireuma y Ágora, entre otras, y en revistas extranjeras como Baquiana, The Poet’s Letter Magazine y Metamorphoses.
PREMIOS:
VIII Certamen Marcha Arte Joven 2000 (Cartagena): primer premio de poesía y mención honorífica de relato.
Premio al libro murciano del año en la categoría de relatos por Patologías (Murcia, 2006).
Accésit en el primer certamen de relato corto sobre un texto científico por “Recapitulación, o cuando las encinas se convirtieron en hombres” (Universidad de Murcia, 2008).
II Accésit en el tercer certamen internacional de relato breve sobre vida universitaria de la Universidad de Córdoba por “Dos amigas” (2010).
Finalista en el 2º concurso de la AEP (Asociación de Editores de Poesía), Febrero de 2010, por Desde una estrella enana.

El poeta ocasional agradece especialmente sus colaboraciones


Happiness


So early it’s almost dark out.
I’m near the window with coffee,
and the usual early morning stuff
that passes for thought.
When I see the boy and his friend
walking up the road
to deliver the newspaper.
They wear caps and sweaters,
and one boy has a bag over his shoulder.
They are so happy
they aren’t saying anything, these boys.
I think if they could, they would take
each other’s arm.
It’s early in the morning,
and they are doing this together.
They come on, slowly.
The sky is taking on light,
though the moon still hangs pale over the water.
Such beauty that for a minute
death and ambition, even love,
doesn’t enter into this.
Happiness. It comes on
unexpectedly. And goes beyond, really,
any early morning talk about it

So early it’s almost dark out.
I’m near the window with coffee,
and the usual early morning stuff
that passes for thought.
When I see the boy and his friend
walking up the road
to deliver the newspaper.
They wear caps and sweaters,
and one boy has a bag over his shoulder.
They are so happy
they aren’t saying anything, these boys.
I think if they could, they would take
each other’s arm.
It’s early in the morning,
and they are doing this together.
They come on, slowly.
The sky is taking on light,
though the moon still hangs pale over the water.
Such beauty that for a minute
death and ambition, even love,
doesn’t enter into this.
Happiness. It comes on
unexpectedly. And goes beyond, really,
any early morning talk about it

So early it’s almost dark out.
I’m near the window with coffee,
and the usual early morning stuff
that passes for thought.
When I see the boy and his friend
walking up the road
to deliver the newspaper.
They wear caps and sweaters,
and one boy has a bag over his shoulder.
They are so happy
they aren’t saying anything, these boys.
I think if they could, they would take
each other’s arm.
It’s early in the morning,
and they are doing this together.
They come on, slowly.
The sky is taking on light,
though the moon still hangs pale over the water.
Such beauty that for a minute
death and ambition, even love,
doesn’t enter into this.
Happiness. It comes on
unexpectedly. And goes beyond, really,
any early morning talk about it

05 junio 2012

Mar tormentoso

junio 05, 2012


Rough Sea with Wreckage (Mar tormentoso con naufragio)  de J.M.W. Turner (1775-1851) 
De: globedia.com

02 junio 2012

Batania, de los cinco poetas, sólo quiero ser como el primero

junio 02, 2012


Paloma





Paloma,
dijo el primer poeta del mundo.

Paloma blanca,
dijo el segundo poeta del mundo.

Paloma blanca que sueña,
dijo el tercer poeta.

Paloma blanca que sueña un puma,
dijo el cuarto poeta.

Paloma blanca que sueña un puma azul,
dijo el quinto.

(De los cinco poetas,
sólo quiero ser como el primero).




Una mujer


.

Una mujer sin arpa y sin abrazos,
amazona frutal y demasiada,
una mujer como Iratxe sin Iratxe.

A esa mujer le cambiaría cada tarde
los gladiolos y jazmines de su cuarto
y nunca le pondría veneno en su tetera.
Le contaría mis grandes mentiras enormes
con un pomelo prendido en el pecho,
y cada poco le haría un poema de amor
dejando a sabiendas algunos errores.
Con esa mujer bebería vino y cerveza
hasta agotar las fuentes y las barricas
y ponernos rojas las puntas de las narices,
y hasta le enseñaría a asustarse de los cisnes.
La besaría muy fuerte sin acabarme de saliva
y le mostraría la doble torre de mi tristeza
(aquí me duele aita, aquí me duele Iratxe)
a grandes carcajadas, mientras le explico
los rodeos de las moscas sobre las bombillas.
Con esa mujer saldría a la calle pintado de novio
y vestido con hojas de parra transparentes,
y hablaría con ella con la misma seriedad
de las monjas cuando hablan en camisones.

Pero que sea sin arpa y sin abrazos,
amazona frutal y demasiada.
Que sea como Iratxe sin Iratxe.



Poesía o cero

.

Yo el dormido. Navegando sin ojos
en el bote de las luxaciones. Treinta años, 
doscientos huesos y cuánto humo. 

Cuánto amor
en falso, cuánto estuario baldío, 
cuántos bueyes, cuánto sinpájaro.

Tenía que. Me vine a Madrid a
probarme la ciudad. Quería buscarme en 
destierra firme. Quería frotarme contra
la muerte. Quería el poema.

El poema.

La poesía. 

Poesía o nada
(hace un tiempo espléndido para otra Bastilla)
Poesía o nadie
(estamos en vísperas de las manzanas)

Poesía o cero.


 

 

Prefiero Natalia a la revolución



.

La prefiero a la defensa de la infancia, al cuidado del ozono.
La prefiero al final de las fronteras.
La prefiero a la Amazonia.

M
ás que alejar el hambre y la tormenta, el volcán y el terremoto.
Más que ahuyentar la crisis.
Más que parar la guerra.

Antes que salvar al tigre y al leopardo.
Antes que proteger al inmigrante.
Antes que el feminismo y la filantropía.

Por encima de la paz en Jerusalén.
Por encima de la paz en Kabul. De la paz en Trípoli.
Por encima de curar el cáncer o atajar el sida.

Mejor que el rescate de Grecia, la salvación de África, la sanidad, la lectura.
Mejor que la ayuda a Haití. Que la ayuda a Somalia.
Mejor que parar el racismo, la ignorancia, la policía.

Prefiero Natalia a los Derechos Humanos.
Prefiero Natalia a las libertades.
Prefiero Natalia a la democracia.
Prefiero Natalia a la concordia.
Prefiero Natalia a la justicia.
Prefiero Natalia a la revolución.





El arco de Ulises



.

A veces el perseguido
(Maiakovski, revólver español)
se vuelve perseguidor
(Plath abre la llave del gas)
el acusado
(Celan se arroja al Sena)
es el que acusa
(Sexton aspira monóxido)
la víctima
(Nerval se cuelga de una farola)
torna verdugo
(Storni en el Mar del Plata)
el cordero
(Lugones, whisky y arsénico)
destella lobo
(Esenin de una cañería)
se dobla al fin
(Pizarnik toma Seconal)
el arco de Ulises.



.

En el cine de tu niñez pusieron un Zara





En el cine de tu niñez pusieron un Zara.
Cambió el bar de Javi por un nuevo Starbucks.
Llegó el mes de junio y dejaste el partido.
Quitaron de pronto El pájaro loco.
Y en el ateneo citaban a César Vallejo
gracias al patronazgo de Telefónica.

Te pasa que odias las flores de plástico.
¿Recuerdas los seiscientos de canela
y de huevo, aquellos renaules de corte
y cuchillo, aquellos citroen con gafas,
recuerdas a Dallas, a Ángela Channing,
a Curro Jiménez, a El hombre y la tierra?

Con cuánto oro te hablaban tus padres
del día de mañana. Y el mañana era sólo
esta manera sorda de morder ceniza.
Quisiste volver sobre tus pasos pero no:
en la tele ya no echan El pájaro loco,
en el cine de tu niñez pusieron un Zara




El Jardín Botánico




.

Entre el gris de los geranios y un trébol de jilgueros,
en la línea recta que va de Lauros a Basauri,
bajo robles y encinas, perales y manzanos
que no siempre están en flor,
llegó el amor de Iratxe y su boca sin calendario.
Nada más corriente mi historia,
pero como ya era un proyecto de poeta,
quise poner en verso
la amplitud de mis sentimientos,
y leídas en las grandes páginas de la poesía universal
las palabras excelsas que se deben escribir,
pronto me olvidé de esos nombres,
pues me parecían
demasiado simples,
demasiado pobres,
demasiado claros,
y halladas en los libros las palabras
(nunca sabidas por mí hasta entonces)
de rododendro, meliloto y aladierno,
los pájaros
(que nunca había visto)
como la oropéndola o el aguanieves,
lugares
(a los que nunca he ido)
como Tracia, Arcadia y Antioquía,
nombres de mujer
(ya olvidados)
como Tisbe, Perséfone o Deyanira,
elegí éstos para referirme a aquéllos,
y en lugar de escribir, por ejemplo,

Iratxe camina entre los ciruelos de Lauros...
escribía:

Deyanira vaga entre los rododendros de Antioquía...,

sin saber qué mujer pudiera ser Deyanira
(nunca conocí ninguna)
qué planta, árbol o arbusto sea un rododendro
(pero es tan bella, la palabra)
qué lugar Antioquía
(sonoro, refulgente, señero).
Pero un día,
paseando por El Prado,
me dio por entrar
en el Jardín Botánico,
y cuando vi lo que realmente era
un aladierno,
lo que realmente era
un rododendro,
lo que realmente era
un meliloto,
quedé muy confundido:
no, la realidad no confirmaba
la belleza de sus nombres.

Desde entonces,
ay, desde entonces.
Ya no quiero Deyaniras sino Iratxes.
No quiero oropéndolas sino jilgueros.
Ya no quiero rododendros
sino los manzanos de Lauros,
aunque no siempre estén en flor.



.


Cada vez tardamos más en llegar a la cama



.

Qué se puede hacer con una chica entre blanca y amarillo
que cursa en primero de rebeldes y en quinto de filología, 
una mujer como un ramo de apio o como un cóleo sin maceta, 
más bella que un triciclo silvestre o un orfeón de romeros,
que piensa a puño que Shakespeare no alcanza a Hemingway
y Cortázar aventaja a Stendhal por más de tres submarinos,

qué se puede hacer con esa chica si luce quince años menos
y te saca cinco centímetros de risa y altura, y desde tan arriba
te ataca y dice fuego a Tolstoi, abajo Hugo, cieno a Balzac,
fuera Propercio, vinagre a Dickens y cinabrio para Catulo, 

qué se puede hacer salvo amarla, salvo apretar tu corazón prieto
sobre su corazón prieto, salvo besarla sin camisa ni pantalones
y olvidar sus calaveras de furia, gloriosa niña que te amo tanto
pero te crees la petunia y cráneo de la muerte, vamos a ver,
en qué planeta es mejor tu Salinger que mi Lope de Vega,
dios mío, qué tontería, es que no puedo dejar de contestarte, 
por tu puta culpa cada vez tardamos más en llegar a la cama.





El búfalo





.
Si es cierto que el búfalo
puede seguir corriendo
durante un leve instante
con la bala metida
dentro de la cabeza,
yo deseo ser búfalo:
seguir soñando
con la bala a cuestas,
probar futuros
hasta la última milésima.





El espectador




.

En los documentales de fauna salvaje
hay un espectador
que siempre se pone de parte del ciervo:
se le reconoce
por su cuerpo ligeramente inclinado hacia atrás
y la manera de rodear las palomitas
como si abrazara a un niño sin años.

Otro espectador, en cambio,
quiere que gane el león:
se le distingue
porque mira a la pantalla
con el cuerpo combado hacia adelante,
y jalea tanto a su fiera
que a veces él mismo parece el león.

Hay un tercer espectador,
sin embargo,
que no se pone a favor de nadie
y contempla lejano las imágenes.
Alternativamente mira al león y al ciervo,
a la pantalla y a los espectadores,
y piensa
que el ciervo fue cazado por el león,
que a su vez fue cazado por el visor de un cámara,
que a su vez fue cazado por el dinero de la BBC,
que a su vez fue cazada por los espectadores,
que a su vez volverán a ser cazados
cuando aparezca otro ciervo
y comience el mismo círculo.

Con triste orgullo
celebra su agudeza
y el triunfo de ser el único
que no se dejó cazar.
Pero al llegar a la cama
y quitarse las gafas,
vuelve a sentir el mismo
vacío:
tantos estudios, tantas lecturas,
lo han arrasado de inteligencia.
Por qué, se pregunta
mientras apaga la luz,
por qué ya no puedo ser
ciervo,
león,
cámara
o espectador.
.




Batania (Alberto Basterrechea, 1974, Lauros, Vizcaya, España)

Imagen: poetica-arbitraria.blogspot.com