Silvio Mattoni



Fuente:www.jaibabibliopiratas.blogspot.com


Un conocido mentiroso griego
dijo que el heroísmo nunca era
críar, aseados, a los niños. Pero
teníamos poco más de veinte y Francisca,
un mes, nos observaba. La pusimos
en una bañera de plástico azul
donde su cuerpo movedizo se asombraba
por el líquido tibio. Vos le sostenías
la cabecita rapada, yo pasaba el jabón
casi sin espuma deslizándolo sobre
su ombligo nuevo. Tu alegría surgió
inevitable, te reías, y a todos
les contagiabas valor, como una imagen
pequeña de dioses más inteligentes
que los míos. Dijiste: “Agarrala bien,
así le lavo los pies.” Y quién querría
afrontar la vejez, la declinación
de los sentidos si no tuviera que mirar
cómo crece una heroína junto a otra,
cómo prueban sus armas, sus retóricas,
porque con ellas repetirán el sí
dado al mundo, esa pulcra devoción
que se ejecuta con necesaria crueldad
a veces. Es fácil responder por qué
alguien ama a una mujer más 
que a las mujeres, atraído por el perfume
de lo que hace crecer, mosca estival
como la esperanza de grabar en bronce
versos libres. Con un rodete, ropa suelta
y brazos desnudos, acariciabas a tu hija
y me enseñabas la casa del afecto,
animándome a ser lo que creí
que no podría. Te sigo a todas partes
y mientras tenga fuerzas defenderé tus signos
pensando que nuestros cuerpos, su alegría, 
todavía tienen tiempo y no se rinden.


Silvio Mattoni (1969, Córdoba, Provincia de Córdoba, Argentina)

2 comentarios

  1. ¡Me encantó! ¿lo puedo publicar en mi facebook?

    ResponderEliminar
  2. Sí. Yo lo saqué de Facebook con su autorización. Todos los días publica un poema.

    ResponderEliminar

NOTAS

// ALICIA SILVA REY: Una presentación solemne / Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida. // VALERIA CERVERO: En septiembre de 2016 salió "Sin órbitas", en la bella edición de El ojo del mármol, y el mes pasado presenté "madrecitas", gracias a la cuidada edición de Barnacle. Podría ser la última tarde aquí o tal vez el tiempo se detenga sin pedir permiso. El cielo es allá afuera, casi árido, y esta casa se esfuerza en su tarea de abrigar, de sostener lo suyo. Las risas de los hijos quiebran el volumen que permite entender las voces; la mirada llega sola a cada personaje y la historia es la misma y otra a la vez. In the mood for love: insiste la palabra a través de la muerte. La música multiplica el instante y casi invita a olvidar cada tono. Pero el secreto es un hoyo pequeño en un muro que brota. (De Sin órbitas)