20 abril 2013

Daniel Battilana


La mujer que me nombra





Corría desnudo por el jardín
y supe que fui cobarde en tu batalla.
Amé la verdad que no puede durar.
Amaste durar en mi verdad.
Rompí amigos
que no blandieron amistad para defenderse.
Era Marcial yo y era Torquato Accetto, qué no era
si no sino hecho de lo que se gasta.
Soy un hombre que no puede durar
desnudo en un jardín.
Hay una parte mía que no obedece en ninguna parte.
La mujer que me nombra, la despierta a mi lado,
dice que no tengo parte que obedezca;
se engaña con alegorías de la desobediencia,
O soy el poema que no puede durar
¿Cuánto dura una palabra
hasta repararla con otra?
Qué se rompe cuando rompo una palabra.
¿Y si me repito y te contesto con cosas rotas?
¿Cuánto dura una palabra desnuda en el jardín?





Agujeros nupciales





Por la puerta Juana
abierta o cerrada es igual a llevar la vida separada

las cerámicas de la fina mirada te deforman

deformada en llanto
la puerta es de sombra
esto puja por vencerme
la puerta es tu párpado

tus agujeros nupciales
son nupciales de pan

Los hechizos de pan

mis esferos se precipitan
propulsos en sus bolsas
por la puerta mi escaramuza
reemplazar con clemencia cada recuerdo.


(inédito, 1999)


Daniel Battilana (1962, Buenos Aires, Argentina)

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