Inmaculada Mengíbar




Sesión continua





Vamos andando tan deprisa a veces.
Video club, relaciones humanas, pub, se vende,
¿qué voy a hacer mañana?, si estuvieras
conmigo ahora, el mar.
El mar triste de las agencias de viajes,
o el de aquella postal, tierna y cursi, que nunca
me enviaste
es tan desconsoladamente verde
como las luces
de los taxis amargos del otoño.
Y es un desesperado
abuso de desconfianza y soledad
el que me lleva
de nuevo a ti, esta tarde,
ahora que las tiendas
empiezan a cerrarse, y es hermoso
pensarte entre la gente, aferrarse a la idea
de que podrías surgir
debajo de cualquier paraguas, sorprenderme
de espaldas, tapándome los ojos y los sueños.
Sobre todo, los sueños. Dónde irá
la gente, tan deprisa,
desandando esta ausencia de pájaros, buscando
refugio en los portales de la noche. Ahora sé
que es preciso haber muerto
muchas veces de amor
para atreverse de esta manera a reincidir
y admitir que me dueles
como un beso prohibido para siempre,
casi secretamente,
como sólo la vida puede doler a veces,
o esta lluvia lentísima
de otro octubre sin ti.




Inmaculada Mengíbar (1962, Córdoba, España)
De Los días laborables, Hiperión, 1988

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NOTAS

// ALICIA SILVA REY: Una presentación solemne / Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida. // VALERIA CERVERO: En septiembre de 2016 salió "Sin órbitas", en la bella edición de El ojo del mármol, y el mes pasado presenté "madrecitas", gracias a la cuidada edición de Barnacle. Podría ser la última tarde aquí o tal vez el tiempo se detenga sin pedir permiso. El cielo es allá afuera, casi árido, y esta casa se esfuerza en su tarea de abrigar, de sostener lo suyo. Las risas de los hijos quiebran el volumen que permite entender las voces; la mirada llega sola a cada personaje y la historia es la misma y otra a la vez. In the mood for love: insiste la palabra a través de la muerte. La música multiplica el instante y casi invita a olvidar cada tono. Pero el secreto es un hoyo pequeño en un muro que brota. (De Sin órbitas)