Brian Patten

Fuente: www.vimeo.com


Parte de la fiesta





Él dijo
Quedémonos aquí
Ahora que este lugar está vacío
Y hagamos gentil pornografía el uno con el otro,
Mientras los invitados de la fiesta se marchan
Y el amanecer se desliza
Como un extraño.

No vacilemos
Sobre lo ya sabido
O sobre lo muy frío que este lugar se ha vuelto
Vamos a abrir nuestras mentes
Y dejemos libres
A los locos cocodrilos del amor.

Y así lo hicieron
Entre las madreselvas y las manchas de cerveza
Y más tarde
Él tomó un bus y ella un tren
Y todo lo que hubo entre los dos
Fue lluvia


Brian Patten(1946, Liverpoll, Inglaterra)
Traducción: Jiménez Emán

Enlace: www.lamajadesnuda.com

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1 comentarios

  1. Brian Patten junto a Roger McGough y Adrian Henri, lo que juntos se autonominaron The Mercy Sound, tienen una poética fresca, simple pero sin dejar de ser profunda. Me encantan.

    Para leer un poquito más sobre éstos poetas:

    http://huellasenlacienaga.blogspot.com.ar/2013/01/edicion-especial-mersey-sound.html

    Saludos!

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Notas

Los hijos de Bob Dylan, de Gordon McNeer, Valparaíso Ediciones
EASY RIDER


(fragmento)

Nadie sabe quién te hizo la foto
en la Paynes Prairie aquel día.
Podría haber sido Janabanana, Susan o Ron.
Desde este recóndito lugar pareces seguro,
como si tuvieras el control, y algo nostálgico.

La película salió en el 69, junto con todo lo demás.
Por aquel entonces, todos los políticos habían muerto.
JFK, Bobby y Martin ya no estaban,
víctimas los tres de un pistolero solitario.
La ofensiva del Tet seguía con nosotros,
como un mal viaje de ácido.
Nuestro gobierno asesinaba a sus niños: sé el primero
del barrio en tener a tu hijo de vuelta a casa en una caja.

Jime, Janice y Jimi aún estaban vivos.
A John le quedaban once años de vida.
Las palabras de Dylan, ¿qué se siente, ahhh,
qué se siente al estar solo,
sin camino a casa alguno, como un total desconocido,
como una bala perdida?,
prendían nuestros corazones. Estábamos listos
para cualquier cosa, excepto
para lo que nos esperaba.




ALICIA SILVA REY/ Una presentación solemne: Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida.