13 julio 2013

Marilyn Contardi














Poema sin nombre





Teníamos
un cuerpo flaco
de músculos escuetos
como una lagartija
o un gato

La piel,
con los olores
del aire,

todos los olores.

Había olores...

de lluvias,
de paraísos,
de alientos de vacas,

de cortezas,-con rasguños y todo-
perfumes
de brevas,
de ciruelas,
mandarinas
y naranjas
duraznos
y pisingallos

efluvios de
biznagas,
de biznagas secas
en los galpones,
de carbón y leña,
de tablones de madera,
de aserrín,
de suciedad de ratas
de gatos
y gallinas

había olor
a  estiércol
a caballos
a bolsas
de maíz
de trigo

a campos
de girasol

a cuero seco,
a nafta,

a jazmín
agua de aljibe
a pared húmeda
con su teatro
de sombras

a parras
parvas
panales
cera
miel,

a chiquero
latón
pis de caballo
a hierro

laurel, salvia
limón y menta
a azucenas

a calle mojada
y mariposas
estrujadas
bajo los golpes
de ramas
de paraíso

a rieles
y durmientes,
a trenes
cargados
de distancias,
la inmensidad
sin límites
del mundo,
donde relumbran
soles, dagas,
marfil, palmeras
cuerpos lustrosos
y oscuros,
sedas,
de las playas
de Malasia,
de Singapur,
verde rumor
de té de las
colinas de Ceylán
calles ruidosas
de Detroit
suburbios
de Marsella,
muelles
de Génova,
y de Londres

Sin embargo...

adentro
llevábamos
algo confuso,
inexplicable

que no era todavía, sospecha. No.
Ni siquiera
estupor.
No.
Pero…

algo minúsculo,
inhallable
que a veces hasta
inquietaba un sueño…

un punto
una falla
un quiebre

por donde se filtraba,
como el polvo fino
en la casa abandonada,
inexorable, ciego,

el oscuro reverso de los años.





Marilyn Contardi (1936, Zenón Pereyra, Provincia de Santa Fe, Argentina)

Enlace: Festival Internacional de Poesía de Rosario

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