Marilyn Contardi














Poema sin nombre





Teníamos
un cuerpo flaco
de músculos escuetos
como una lagartija
o un gato

La piel,
con los olores
del aire,

todos los olores.

Había olores...

de lluvias,
de paraísos,
de alientos de vacas,

de cortezas,-con rasguños y todo-
perfumes
de brevas,
de ciruelas,
mandarinas
y naranjas
duraznos
y pisingallos

efluvios de
biznagas,
de biznagas secas
en los galpones,
de carbón y leña,
de tablones de madera,
de aserrín,
de suciedad de ratas
de gatos
y gallinas

había olor
a  estiércol
a caballos
a bolsas
de maíz
de trigo

a campos
de girasol

a cuero seco,
a nafta,

a jazmín
agua de aljibe
a pared húmeda
con su teatro
de sombras

a parras
parvas
panales
cera
miel,

a chiquero
latón
pis de caballo
a hierro

laurel, salvia
limón y menta
a azucenas

a calle mojada
y mariposas
estrujadas
bajo los golpes
de ramas
de paraíso

a rieles
y durmientes,
a trenes
cargados
de distancias,
la inmensidad
sin límites
del mundo,
donde relumbran
soles, dagas,
marfil, palmeras
cuerpos lustrosos
y oscuros,
sedas,
de las playas
de Malasia,
de Singapur,
verde rumor
de té de las
colinas de Ceylán
calles ruidosas
de Detroit
suburbios
de Marsella,
muelles
de Génova,
y de Londres

Sin embargo...

adentro
llevábamos
algo confuso,
inexplicable

que no era todavía, sospecha. No.
Ni siquiera
estupor.
No.
Pero…

algo minúsculo,
inhallable
que a veces hasta
inquietaba un sueño…

un punto
una falla
un quiebre

por donde se filtraba,
como el polvo fino
en la casa abandonada,
inexorable, ciego,

el oscuro reverso de los años.





Marilyn Contardi (1936, Zenón Pereyra, Provincia de Santa Fe, Argentina)

Enlace: Festival Internacional de Poesía de Rosario

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Notas

//Un poco de narrativa a los poemas. Nilton Santiago me desintoxica.

//Los hijos de Bob Dylan, de Gordon McNeer, Valparaíso Ediciones
EASY RIDER

(fragmento)
Nadie sabe quién te hizo la foto
en la Paynes Prairie aquel día.
Podría haber sido Janabanana, Susan o Ron.
Desde este recóndito lugar pareces seguro,
como si tuvieras el control, y algo nostálgico.

La película salió en el 69, junto con todo lo demás.
Por aquel entonces, todos los políticos habían muerto.
JFK, Bobby y Martin ya no estaban,
víctimas los tres de un pistolero solitario.
La ofensiva del Tet seguía con nosotros,
como un mal viaje de ácido.
Nuestro gobierno asesinaba a sus niños: sé el primero
del barrio en tener a tu hijo de vuelta a casa en una caja.

Jime, Janice y Jimi aún estaban vivos.
A John le quedaban once años de vida.
Las palabras de Dylan, ¿qué se siente, ahhh,
qué se siente al estar solo,
sin camino a casa alguno, como un total desconocido,
como una bala perdida?,
prendían nuestros corazones. Estábamos listos
para cualquier cosa, excepto
para lo que nos esperaba.




ALICIA SILVA REY/ Una presentación solemne: Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida.