Señalador




Alejandro Schmidt / Griselda García


...soy interrumpido
soy un pobre y contumaz mediocre
lo cual no se remedia
leyendo poemas en el trabajo
ni escribiéndolos
o sintiendo que no importa
que voy hacia la muerte
con una línea de dios
y los labios cerrados...



...Ahora para nosotros tardos, libres
en este aire de nada,
llanuras, montes humillados,
otros espacios y deberes
se dilatan, ya ciertos...

Ana Lafferranderie

Fuente: Facebook



No puede usar ese anillo,  las cosas llamativas  la delatan.
Cubre su cuerpo y  si dibuja  evita lo deforme.
Siempre supo que lleva  la exuberancia como un tatuaje oculto
que podría extenderse y estallar.


Vive sola  en la casa de  infancia. Persiste el sonido punzante de aquellos pasos. Una luz siempre alerta en la cocina. Ella ansía despojar el espacio, que reine el cuerpo. Pero se
pierde en  los pequeños dominios, abstraída en rituales.


Por el  pasillo la madre vuelve con la  manta, hecha de lanas gruesas.
Aunque la hija disponga de su arsenal de abrigo siempre va a estar desnuda, vulnerable  a  ese  peso.


Estás para evitar que la noche sea noche y yo recuerde que este día termina. Tu descanso llega a mí. Un cuerpo pequeño respirando en su hueco es protector.  De otro modo estaría yo  acurrucada en el rincón último de la cama, atenta a cada movimiento de la cortina.


Distendimos el gesto con los ojos cerrados en lo alto frente al sol. Después, seguí tu espalda  hacia el centro del paisaje. Al  pasar sobre el río ojos de madre apaciguaban la mirada como ocurre cada vez que se cruza un puente.


Ana Lafferranderie (1969, Montevideo, República Oriental del Uruguay). Reside en Buenos Aires
De: "Volcar la cuna", Ediciones del Dock, 2012




Roberta Iannamico

Fuente: www.poetassigloveintiuno.blogspot.com

Piedras





Había unas piedras
grandes y bestias
en un camino
en la montaña
las piedras son tan duras
que no necesitan piel
aunque el agua les imprime
una piel suave
y el viento
cierta piel de gallina
a la sombra son frías
y son calientes al sol
hay una con forma de zapato
o de cabeza de perro
y otra con forma de sapo
que es una de las formas más comunes
entre las piedras
un árbol creció sobre una piedra
se adhirió a ella
tomó su exacta forma
la raíz no podía penetrar
como en la tierra
era un árbol que vivía de la lluvia
o del aire
o del amor a su piedra.


Roberta Iannamico (1972, Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires)
De:Muchos poemas, Voy a salir y si me hiere un rayo, 2008)

Fuente: www.edicionesgoymagog.blogsapot.com



Adnan Al-Sayegh





El canto de Uruk





No somos más que las piedras de los molinos.
Dad la vuelta a nuestra tierra, piedra por piedra.
Encontraréis nuestra sangre llenándola.
¡Ay! De una nación que no vive sin guerra.
Colgué el abrigo de mi vida
Y fui a la guerra encogido como un huérfano sobre una camella,
¡Ah! ¡Qué será de una patria carcomida su espalda por las termitas!
Una patria hecha de pieles desgarradas y pegadas una encima de otra
para resonar los tambores en la plaza de la guerra.

Y a Dios escribo diez cartas de papel de lágrimas
las envío por correo certificado,
pero él no contesta a su siervo.
¡Oh, Dios! Pues, ¿a quién enviamos los dolores que sufrimos?
Y te fuiste solo a tu exilio
cantando, frustrado al viento como una extraña flauta.
Adiós patria mía a la que no veré.





Adnan Al-Sayegh (1955, Bufa, Irak)

Enlaces:

Imagen: www.alnaked.aliraqui.net



Señalador




Peter Sirr / Faro vacío


...cuarto secreto, obstinado. Una grúa se mueve delicadamente en el cielo, con su propio lenguaje. Olvida todo eso, me digo al pasar, que sea una casa maravillosa, que la música deambule por los pasillos, que haya alegría fácilmente, que el terco corazón de San Valentín llegue flotando desde Whitefriar Street...






Imagen: www.ipernity.com





...es mágico / no salgo de casa / todas las emociones que preciso para vivir / están en Facebook / o en la tevé por cable / los académicos no lo entenderían...






Estela Figueroa

I





La enamorada del muro
no sabe cómo es el muro.
Pero seguro siente su humedad
cuando ha llovido.
Su aridez
en tiempo seco.
La enamorada del muro
depende del muro.
A él se aferra.
Si el muro cae
ella se desparrama
como una cabellera sin cabeza.
A veces es tímida
y cubre sólo la base
como una mujer arrodillada
que abrazara las piernas de un hombre.
Y a veces —qué deseo
y qué orgullo caben en ella—
cubre no sólo el muro
sino toda la casa.





II





Todo amor nace
a partir de una pequeña confusión.
Nadie puede decir con certeza
si es el muro el que sostiene a su enamorada
o es la enamorada
la que sostiene al muro.
Y todo amor crece
a partir de pequeñas carencias:
la enamorada del muro no florece.
Tampoco el muro.






Estela Figueroa (1946, Santa Fe, Provincia de Santa Fe)

Imagen: www.lacapital.com.ar


Kathleen Raine

Adiós, prados felices, publicado originariamente en 1973 y traducido para esta edición por primera vez al español, es el primero de los tres libros de memorias de Kathleen Raine, abarcando los años de su infancia y adolescencia, y más tarde reunido, junto con los dos libros posteriores, en un solo volumen titulado Autobiographies (1991). En él, la autora rememora el paraíso de su infancia, la aldea de Bavington junto a la frontera escocesa donde prendió a amar la naturaleza, así como el desposeimiento que experimentó al irse a vivir con sus padres a un suburbio de Londres, sensación que la acompañaría ya siempre. Naturaleza, poesía, amor filial y los primeros enamoramientos desfilan por estas memorias del despertar a la vida en una de las personalidades literarias más extraordinarias del siglo XX. Kathleen Raine (Londres, 1908-2003) es autora de una docena de libros de poesía, ensayos literarios de gran alcance, como los que dedicó a su maestro William Blake, y fundadora de la
revista Temenos y de la academia del mismo nombre. Ajena a las modas literarias de su época, su obra se adscribe a una corriente de pensamiento intemporal, que toma de Platón y de los Vedas un sentido sagrado de la existencia y una dedicación absoluta al mundo de la imaginación. Sus libros de memorias constituyen un testimonio único de la vida interior que alumbra.
La edición y traducción de este Adiós, prados felices es obra de Adolfo Gómez Tomé (Mirabel, Cáceres, 1969) y Natalia Carbajosa (El Puerto de Santa María, 1971). El libro viene presentado, además, con prólogo de Benito Estrella.



Un poema de Kathleen Raine en Grandes poetas famosos


Un sueño





Estas aves de sueño,
Que giran tan alto como águilas en los cielos del sueño,
Que descienden a posarse en los árboles...
Vi con asombro aves del paraíso,
Iridescente, luminoso
Su plumaje, y otras, como palomas, grises.
De nuevo hacia aquel cielo interior emergieron, pero entonces
Regresaron una vez más a esperar. ¿Son esas
Aves de las imágenes campestres del alma,
De la tierra, recordadas? Pavos reales
Que adornan miniaturas de Brindavan, o páginas persas
Pintadas con dos pelos de ardilla por artesanos
Expertos en maravillas,
¿Son ellos de cielos interiores o exteriores,
Esplendor de la naturaleza, o del recuerdo?
¿O son los ocelos enjoyados de los pavones terrestres
Espejos del paraíso? Sus plumas
Que hacen rielar la luz son sólo polvo
De la tierra, su brillo en el ojo del que mira.
¿Dónde, de qué tierra son?
O cuándo polvo y espíritu
Se separaron de modo que criaturas de barro
No significaron ya el cielo,
De nuestro mundo real ¿se alejan volando las aves del cielo?



John Keats

Fuente: www.guardian.co.uk

Soneto VII





¡Oh, Soledad! Si he de morar contigo,
que no sea entre este hacinamiento de oscuros edificios;
sube conmigo la escarpada senda,
y llegando a esa atalaya de la naturaleza,
veremos, en la distancia, como un pequeño espacio
donde el valle acrece su verdor y el cristal de su río;
que tenga tus vigilias bajo el fino ramaje,
allí donde el ciervo con su salto tan leve
asusta de la dulce campánula a la abeja.
Pero, aun gustando de compartir contigo esas escenas,
la plática con un ser puro cuyas palabras
espejan una mente exquisita, es mi mayor deleite,
porque, sin duda, la dicha de la tierra reside
en dos almas afines que vayan hacia ti.





Enlaces: John KeatsEl duque de Camelot

Inés Manzano

Fuente: Facebook















El padre





Ni esta agua en que navego
como el mar

tus ojos

Ni el aire en que voy a sostenerme
como un árbol

tus ojos

Ni en que reposo el lecho
pacífico 

tus ojos

Ni el agua    el aire    el lecho

Tus ojos como el mar
como un árbol pacífico 

Tus ojos
               van a ser
                               lo primero que vi





La victoria de la víspera





Este contorno 
que la distancia desmenuza
ni aún remotamente se parece
al perfil de la victoria
                                   perseguida en los sueños
pero guarda
un parentesco secreto 
con el rostro descarado
de una muchacha en La Matanza
                             en Samotracia
con los dedos en V

Bien que somos porfiados

Amanece 
y la distancia nos pisa los talones

Ignora
que al contrario de Aquiles
en ellos reside nuestra gracia

  -alas robadas a los dioses- 

Indefensos y frágiles    sabemos
que el único suceso que nos torna invencibles
es tenernos a mano

Nos bebemos el mar

y la distancia 
se muda en filigrana 
traspasada de barcos               

Va cayendo en mi boca mientras digo

que yo me la devoro
como una jabalina vence
la copa de los árboles

De este modo burlada     
no puede con nosotros

Bien que somos porfiados
poderosos

Se deshace en el agua





Inés Manzano (Buenos Aires, Argentina)
De: "Si es puñal que me mate", Papeles de Boulevard, 2011

Soledad Castresana

Fuente: Facebook


sombra 





una oruga de fardos de alfalfa
resiste el afán incendiario
de la siesta

nos refugiamos
en el tanque australiano
flotamos
en el sordo hechizo
de las abejas

a veces la sed desespera la piel 
nos quema el alivio

cuando baje la fiebre del aire
perfumados de higos
subiremos la tarde 
hasta los árboles 

esperaremos 
mareados y calientes
que la noche detenga 
la sangre de las víboras

cuando acabe la luz
nos quedaremos sin agua




De: "Carneada", Alción Editora, 2007






El suplicante





Que el cielo
se canse de mí
y caiga






La supervivencia del más leve





Una libélula persigue a un colibrí.
Fascinada
intento sumarme al cortejo
y olvido
la gravedad de la especie.


De: "Selección natural", Fondo Editorial Pampeano, 2011


Soledad Castresana(1979, La Pampa. Reside en Buenos Aires)



Señalador




Pier Paolo Pasolini / de sibilas y pitias


...Envejeciendo, sin embargo, el cansancio comienza a sentirse, / en especial en el momento en que apenas ha pasado la hora de la cena: / para ti no ha cambiado nada; entonces, por poco no gritas o lloras; / y eso sería enorme si no fuese, precisamente, sólo cansancio...







Imagen: www.ayeryhoy02.wordpress.com
Richard Caddel / La biblioteca de Marcelo Leites


Tierra húmeda oscura y plantas echando raíz en ella / Lugar oscuro alrededor del ojo del grajo / Detalles de un cuerpo humano, entrevistos en un monitor, oscuros / Corazón oscuro de un naranjo ficticio / Las venas oscuras de una chimenea adonde las abejas no viven / Noche oscura sin aviones en vuelo / Corazones oscuros de amapolas escarlata /...


Stázis Intzés

Fotografía de Apostolos Ntomatis
Versión de creación



a


En el principio fue materia arremolinada
como ella manó del nicho
   del primer ojo
Después, el alejamiento del alquitrán por un sol



b


En el principio, la mezcla hervida de las venas
como ella maduró en el corazón de las estrellas
    haciéndose estrella de nuevo
Luego, las circunstancias favorecieron el nacimiento del destello





Teorema





La vida un círculo
que se comporta
normalmente,
y a veces, en espirales

que al encontrarse una a otra
se desploman y colisionan;
se atrapan entre vórtices
juntándose, después de los años,
en huesos de los que envejecen.

La vida un circulo
que se comporta
normalmente,
y a veces en espirales.





Víctima de conjuración


                                         «Τὸ φρικωδέστατον οὖν τῶν κακῶν ὁ θάνατος
            οὐθὲν πρὸς ἡμᾶς͵ ἐπειδήπερ ὅταν μὲν ἡμεῖς ὦμεν͵
            ὁ θάνατος οὐ πάρεστιν͵ ὅταν δὲ ὁ θάνατος παρῇ͵
            τόθ΄ ἡμεῖς οὐκ ἐσμέν.»

                                                            Epicuro


Sólo un instante dura la muerte,
luego es víctima de conjuración.
Sólo un momento,
cuando el sufrido gato
 al borde del camino muere
y el pasajero indolente arroja su mirada
   como si a él compadeciera
Su mirada entonces se retira por la fuerza
-sólo un instante dura la muerte
Y él,
la muerte y el gato se le olvidan
como si no nunca existieron
ni pudieran de nuevo existir
-sólo un instante dura la muerte
y cuando cae la noche
se cierra la última persiana
en la esquina más alejada de la calle.
El pasajero -que para él,
el gato y lo que ha precedido
dejó de existir-
cierra sus ojos
y la idea del terror
brota cual parásito
por debajo de sus cejas.
Y al despertar…
-sólo un instante dura la muerte.
Lo ignora de nuevo;
arrojado a las calles
ha vuelto a triunfar
y deja su suerte a gracia de Dios,
víctima de sus propias pasiones.


Stathis Intzes nació en Grecia en 1986. Ha publicado dos poemários en griego Συνωμοσία Ταυτοχρονισμού, Εκδόσεις Γαβριηλίδης 2011 y Σεληνάκατος, Εκδόσεις Μανδραγόρας 2013 y una novela corta Κάτω η σκουριά, Εκδόσεις Ενδυμίων 2013. Sus poemas se publican por primera vez traducidos en castellano.
Además de autor es editor de la revista griega Θράκα y ha publicado traducciones de poetas argentinos contempοráneos como Joaquín O. Giannuzzi,Oliveiro Girondo, Alejandra Pizarnik, Raúl Gustavo Aguirré, Hugo Mujica.

De: "Módulo lunar", Ediciones Mandragoras, 2013
Traducción: Evi Smarlamaki, Javier Guitiérrez Lozano



Irene Gruss



Sin fe





Esta es una confesión muy personal:
he perdido casi absolutamente
la curiosidad por el mundo.
Si no escribo la primera frase, la segunda
se pudre por exceso
de efecto.
Sé cómo el mundo se va moviendo,
los brazos de las personas
al costado del cuerpo, impotentes, impacientes,
desesperados, laxos, levantados, sabios,
ignorantes como yo.
Según se hagan las cosas, se sabe
más o menos
cómo quedará terminado;
o no: la incertidumbre
es natural, cosa sabida.
Los chicos sorprenden;
conmueve, pero
es terrible: no es ninguna novedad
en este mundo.
Las cosas, los hechos
son - qué importa que ese árbol sae un gomero o
una encina - , y aun así casi todo remite
a la memoria personal: si es un gomero,
recuerdo el jardín; si una encina,
aquella canción; si un árbol desconocido,
hoy inauguro la memoria, el mito, o
lo descarto.
Algo aparentemente curioso: un corrector de estilo
afirma que la palabra implementar no existe.
Significa instrumentar, poner en práctica,
pero en sí esa palabra no existe.
¿Elegí quedarme con el nombre
y no con la cosa?
Quién, por miserable cultura e historia,
estará pensando que en este momento
la ropa revolotea desde ayer
en la terraza, enredada
sobre sí misma, debería sacarla...Terrible,
salvar las ropa del viento
que bate en la terraza, aquí mismo, la borrasca
en el nombre, la rosa (si digo la ropa
es fácil, un recurso que podría
seducir y no me conmueve
en absoluto).
He perdido la curiosidad:
ha nacido un hijo deseado
(tiene nombre antes de nacer)
por obra de amor: conozco
la alegría, conozco la ansiedad
satisfecha,
escribo que el mundo
es incompleto, que no basta,
aunque aquí
esté todo lo que hay,
el contraste en la luz,
lo concreto, lo relativo y lo absurdo,
lo nuevo, lo acabado,
y lo cubierto,
la oscuridad.
algo debió pasarme
para que la haya perdido de esta forma.
No es suficiente una enumeración ostenida.
Crear no basta
- qué importa si se trata de un gomero
o de una araucaria, ropa en el viento, presiones
o alivios del cuerpo -. La Historia,
la intimidad, la implementación...
Es demasiado.






Enlaces: Irene GrussEl mundo incompletoCasta diva
De: "Solo de contralto", Galerna, 1997

Imagen: Facebook de IG

César Bandin Ron


El rectángulo que enciende…



El rectángulo que enciende mi vecina
sobre el entristecido contrafrente,
el perfil de sus plantas en la madrugada y,
de improviso, su propia medrosa silueta,
suspendida como la mía en el desvelo.
Sombras de nadie, sólo sombras,
desplazándose mansas hacia el olvido.




Mañana enrarecida de domingo…



Mañana enrarecida de domingo,
cortadito y dos de grasa tras el vidrio,
mientras miro el agua correr
por entre las gomas de los autos, por entre
las balizas que cercan ese pozo que dejaron
los del gas, por entre los bellísimos pies desnudos
de esa chica, que se detiene sonriente,
absurda, en medio de la calle,
la cara al cielo.
Lo más grato de la esperanza
es el esplendor de la lluvia.


César Bandin Ron (1948, Buenos Aires, Argentina)
De: "¡Oh, Yo, mi efímero Dios!, Paradiso Ediciones, 2011

Imagen: cesarbandinron-enmascarado.blogspot.com




Damián Lagos Fernandoy

Fuente: Facebook

El desierto


A la memoria de Juan José Saer (1937-2005)




Nosotros, que nunca supimos de dónde éramos, 
que de pronto despertamos 
y estábamos allí, 
junto a esa caravana de hombres oscuros 
y callados, 
cruzando ese desierto 
al que ellos jamás nombraban con otra palabra; 
a nosotros –digo mejor- 
nos fue invadiendo 
gradual 
un presentimiento, una sospecha 
que se abría paso 
a medida que pasábamos de una fila de dunas a otra. 
Nosotros seguiríamos avanzando, 
atravesando el desierto y el tiempo, 
entendiendo al final de nuestros días, 
como ese hombre, 
que la arena que dejábamos atrás 
no volveríamos a verla, 
no bajo esa forma palpable, 
sino como una sensación, 
cuando llegara la noche y el fuego. 
Y todos los días de nuestra marcha, 
como la arena, 
se amontonarían en otro lugar 
que no es ni el resto del camino, 
ni el resto de los días que nos quedan por vivir; 
una zona que nunca podremos precisar, 
pero que siempre estará acechando alrededor 
por las noches y ante el fuego.

Nosotros, 
que de pronto aparecimos junto a esos hombres, 
ahora seguimos el camino invisible sobre la arena, 
y detrás nuestro 
-y esto lo sabemos sin necesidad de que 
nadie nos lo haya enseñado-, 
detrás nuestro, 
el viento mueve las dunas, 
juega a cambiarlas de lugar, 
para que el desierto sea siempre 
el mismo.







De nada sirve el desconcierto al despertar.





El silencio de la habitación, 
los asomos de luz en la persiana,
brotan en la conciencia 
como señales de un lugar 
al que se va llegando.





Kabawata





Amanece sin prisa
y te miro dormir.

Sobre tu espalda desnuda
dibujo caracteres con mis dedos,
los signos que aprendí cuando niño,
y que quedan, invisibles,
los trazos de un antiguo poema
sobre tu espalda desnuda.

Luego me duermo lentamente,
mientras escucho tu voz 
recitando los versos
que dejé sobre tu espalda dormida.


Damián Lagos Fernandoy (1981, Temuco, Chile. Reside en Viedma, Provincia de Río Negro, Argentina)  



José María Pallaoro lee a Néstor Mux

Estas Madres





Las escobas, las sartenes, las plantas, 
las camisas fueron dejando de ser reales 
debajo de una lluvia remota 
de días sencillos y mejores. 

Desde entonces el pañuelo blanco 
quedó anudado a las cabezas 
como una certeza abriéndose paso 
y de pie sobre sus propias ruinas 
de todas las obstinaciones posibles 
ninguna otra más natural y más feroz. 

Porque al negarse a creer 
que sólo la ausencia sea centro de la vida 
no se cansan estas madres 
de insistir por sus desaparecidos 
mientras cómplices y verdugos 
–en espacios diferentes de un mismo infierno– 
no se cansan de cerrar las puertas. 

1985







Néstor Mux, 1945, La Plata.
En: “Disculpas del irascible”, antología (1978-2009), Libros de la talita dorada, 2009.

Enlaces relacionados con Néstor Mux:

http://www.poesialaplata.blogspot.com.ar/search/label/N%C3%A9stor%20Mux
http://www.aromitorevista.blogspot.com.ar/search/label/N%C3%A9stor%20Mux
http://www.librosdelatalitadorada.blogspot.com.ar/2009/07/nestor-mux-disculpas-del-irascible.html
http://www.librosdelatalitadorada.blogspot.com.ar/2008/05/papeles-consideracin.html



José María Pallaoro: 1959, La Plata. Últimos libros de poemas publicados: “Setenta y 4” (2011); “33 papelitos y una mora horizontal” (2012); “Una medida adecuada a todo” (2012); “Son dos los que danzan” (2012; traducido y editado en 2013 al esloveno y al italiano); “Una piedra haciendo patito” (2013). Los ojos, blog personal, (http://josemariapallaoro.blogspot.com.ar/). Administra, entre otros, los blogs de poesía: Aromito (http://www.aromitorevista.blogspot.com.ar/) y Poesía La Plata (http://www.poesialaplata.blogspot.com.ar/).

Enlaces relacionados con José María Pallaoro:

http://www.poesialaplata.blogspot.com.ar/search/label/Jos%C3%A9%20Mar%C3%ADa%20Pallaoro
http://vapatomoi.blogspot.com.ar/2010/03/jose-maria-pallaoro-escritor-nacido-en.html
http://laseleccionesafectivas.blogspot.com.ar/2008/06/jos-mara-pallaoro.html
http://www.infonews.com/nota.php?id=131820&bienvenido=1
http://www.eldia.com.ar/edis/20130407/Senti-dolor-inmenso-septimodia0.htm

Liliana Campazzo

Fuente: www.eltendal.com.ar

V





El sol se cae
atrás de un cerro
brilla de otra luz
casi verde
los pozos
ojos que miran desde abajo
la velocidad
de las cosas.
Es como un líquido, 
el sol,
que no termina nunca
de escurrir.
Una está sentada yendo.
Otra curva se agazapa 
me salta a la cara
hace sombra
un guanaco
el sol 
se cae
a su costado.





X





El cerro hace de faro
refleja blanca la luz de la luna
imposible cerrar los ojos 
a tanta maravilla
rechinar los dientes
en la noche
es llamar al hambre
de tu sexo
ahora es cuando
tu mano me deshoja
sin edad 
me vuelvo
tierna furia
entre la noche la luna
en un asiento.





XI






Nada para decir después de esto.
Cae el sueño como si la mismísima
noche me comiera .
Brutales las estrellas 
chispazos 
que no vuelan.



Liliana Campazzo (1969, Buenos Aires. Reside en Viedma, Provincia de Río Negro, Argentina)
De: "A boca de pájaro", Vela al Viento, Ediciones patagónicas, 2012)