Pablo Anadón: una anotación



Anoche me quedé sentado en el patio de ladrillos, fumando y tomando en silencio y observando, sobre la línea de los techos y los tanques de agua, la luna llena. Fui siguiendo su lentísimo ascenso. En un tiempo, estando lejos, cada uno en su ciudad, sabíamos que el otro la miraba y eso calmaba un poco la melancolía de la ausencia. Parece una tontería, seguramente lo es, pero era una tontería, al fin de cuentas, hermosa, y eficaz como remedio para la nostalgia. Lo mismo hacían mis abuelos, según me cuentan, pero con una estrella, que los dos miraban a una misma hora convenida. Recordaba esto y pensaba que no hay caso, contra toda artimaña, siempre llega la noche en que la luna ya no es más que la luna, o cuanto más esa vieja metáfora de la poesía persa, que recordaba Borges: “cristal de soledad”, “espejo del pasado”. Así me adormecí y me desperté a las cinco de la mañana, con la cabeza todavía levantada, el cuello dolorido y la luna desaparecida detrás de la tapia.


A partir de los comentarios en Facebook que coinciden en señalar que el texto de arriba, de alguna manera, es un poema camuflado en una nota, Pablo Anadón sugiere aclarar su procedencia, "que no pretendía ser un poema, sino sólo una anotación en prosa vil"  

Imagen:  Facebook


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NOTAS

// ALICIA SILVA REY: Una presentación solemne / Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida. // VALERIA CERVERO: En septiembre de 2016 salió "Sin órbitas", en la bella edición de El ojo del mármol, y el mes pasado presenté "madrecitas", gracias a la cuidada edición de Barnacle. Podría ser la última tarde aquí o tal vez el tiempo se detenga sin pedir permiso. El cielo es allá afuera, casi árido, y esta casa se esfuerza en su tarea de abrigar, de sostener lo suyo. Las risas de los hijos quiebran el volumen que permite entender las voces; la mirada llega sola a cada personaje y la historia es la misma y otra a la vez. In the mood for love: insiste la palabra a través de la muerte. La música multiplica el instante y casi invita a olvidar cada tono. Pero el secreto es un hoyo pequeño en un muro que brota. (De Sin órbitas)