02 abril 2014

Rimbaud en Java

Por Mora Cordeu

Rimbaud en Java, de Jamie James, es el primer libro que indaga en el viaje del poeta al lejano Oriente -del que no hay huellas- solo la información de su llegada a la isla en mayo de 1863 como soldado de infantería del Ejército Real de las Indias Holandesas, del cual rápidamente desertó y huyó a la selva para reaparecer en Francia a fin de ese año.
Publicado por La Bestia Equilátera, el libro traducido por Pedro B. Rey es un estudio sobre ese misterioso viaje de Rimbaud (1854-1891): “sabemos menos de él que de cualquier otro pasaje de su vida”, escribe el autor y crítico norteamericano, residente en Indonesia desde 1999.

James trata de sobrevolar -en su objetivo de circunscribir el viaje a Java- el influjo de la desconcertante vida de Rimbaud; el impacto de su obra -iniciadora de la literatura modernista- y la imagen de rebeldía que inspiró a TS Elliot, Ezra Pound pero también a Jim Morrison o Bob Dylan.

Algo que logra, a medias, al instalar el contexto de esa isla con descripciones de época -fotografías antiguas- y de poner en foco una geografía hasta ese momento casi desconocida para los europeos.

El libro, salpicado por la poesía de Rimbaud, intenta llenar el  vacío de información recreando a través de los escritos de viajeros de esa época a “una sociedad agraria, medieval, permeada por la magia, que daba sus primeros y tentativos pasos para sumarse al mundo moderno”.

Allí, en ese lugar olvidado del mundo, el novel soldado huye del ejército y como fugitivo de la justicia militar su paradero entra en un cono de sombra, por lo que James analiza posibles rutas  seguidas por Rimbaud, incorpora algunos datos del orientalismo literario y bucea en los cambios radicales del poeta.

En un pequeño resumen, James subraya que Rimbaud escribió El barco ebrio -clásico de la lírica francesa- a los 16 años y a los 21 años había ganado el primer premio de composición de versos latinos en un concurso nacional para alumnos franceses; había sido arrestado por viajar en tren sin pagar boleto; había ido a París para vivir con Paul Verlaine y luego huido a un albergue de indigentes. Allí bebió ajenjo y fumó hashish.

Su relación con Verlaine -que continuó en Londres, donde vivieron como amantes- terminó abruptamente cuando éste le disparó a Rimbaud un tiro en la muñeca por lo que fue condenado a dos años de prisión. Basado parcialmente en esa relación, el libro “Una temporada en el infierno”, “se ha convertido en un texto fundamental de la literatura moderna mundial”, reseña James.

Además, el autor hace hincapié en los idiomas aprendidos por el poeta (inglés, alemán, italiano, español, ruso, griego, árabe, hindi y amárico) y en los múltiples trabajos por los que pasó: desde estibador, mercenario en el ejército carlista, en la España revolucionaria, y luego mercader y traficante de armas.

Alistado como soldado por seis años, el todavía ¿poeta? embarcó en el vapor “Prins van Oranje”, donde el 19 de julio rumbo al estrecho de Sunda, Rimbaud tuvo su primer atisbo de Java.

“Y de pronto una ráfaga de viento, una ráfaga débil y tibia, cargada de extraños olores de flores, de madera aromática, surge de la noche inmóvil, el primer suspiro de Oriente sobre mi rostro”, había descrito Joseph Conrad en uno de sus relatos.

Después de rodear el oeste de Java, poco antes del mediodía del 22 de julio, el Prims van Oranje echó anclas en las radas de Batavia. “Tras cumplir las formalidades portuarias y una inspección sanitaria a bordo, los hombres eran transportados en piragua al Haven-Kanaal, el único, estrecho canal que servía como puerto de la capital de las Indias Orientales Holandesas”, escribe James.

“Rimbaud fue asignado a una compañía de fusileros del primer batallón de infantería apostado en Salatiga, en las frescas colinas de Java central”, cuenta el autor en un relato detallado del viaje del poeta hacia su destino. Dos semanas después de haber llegado a Salatiga, había desertado.

Nada se sabe del paradero de Rimbaud desde el 15 de agosto de 1876 hasta su aparición el día de Año Nuevo, en su casa materna en Charleville. En el medio, se elaboraron toda tipo de conjeturas.

“La laguna que representa Java -afirma James- resulta particularmente intolerable para todo aquel que conozca la isla, bien provista de materia para que, estuviera todavía insuflado o no de espíritu poético, Rimbaud se diera a la reflexión”.

Y después de hacer ese mismo viaje, el escritor concluye que “buscar puntos de correspondencia entre Rimbaud tal como lo conocemos, los lugares que visitó en Java y el año 1876 es como tratar de graficar un problema de álgebra con demasiadas variables”.

El hombre de “las suelas de viento”, como lo bautizó Verlaine, además del viaje a Java, entre 1875 y 1877, pasó 21 de 36 meses en el mar o en el camino, visitó 13 países y viajó más de 50.000 kilómetros.

“El glamour que de manera retrospectiva se le ha otorgado a la odisea de Rimbaud, la razón por la cual cierta gente se preocupa tan apasionadamente por reconstruir el itinerario de sus incesantes esfuerzos por escapar del hogar, forma parte de la magnética atracción de su poesía”, apunta James.


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