31 mayo 2014

Irma Elena Marc

mayo 31, 2014
El linaje de Pierángeli





“La niñez es un cuchillo atascado 
en tu garganta, imposible de arrancar…” 
(diálogo del filme canadiense “Les Jumeaux”).



Hubo una vez
al sol y a la intemperie,
otra muñeca,

se llamaba Elenita,

hundía sus raíces en el sueño
y el nombre, en ciertas leyendas familiares.

Elenita tenía ojos muy brillantes,
para conjurar la negrura del bosque,
que amenazaba con gritos de grandes bocas
en los alrededores.

La muñeca oía
lo que las nenas educadas
no deben escuchar,
a cambio, la Nena la abrazaba, apretándola fuerte
sobre su corazón.

La muñeca era lo único apetecible para la nena.

Cuando una miraba a la otra,
un destello azul las volvía incandescentes,
bajo esa luz,
y mientras ninguna parpadeara,
estarían protegidas,
pero cuando el sueño iba a buscar a la Nena,
la noche se derramaba
como sangre seca
en recipientes de cristal
 (a veces los rugidos
 de las grandes bocas
 del bosque,
 los hacían tintinear hasta romperlos).

Una noche,
tanta sangre ahogó a Elenita.
Subió una bruma
hasta la Nena
que estaba de pie al final del arco iris,
porque mientras se ahogaba,
Elenita
le regaló sus ojos,
que al encontrarse con los ojos de la Nena,
se transformaron en un arcoiris
para que pudiera huir

del bosque sangriento.

La voz de la nena cantó toda la noche el memorial de la
muñeca:
carrozas negras arrastradas por caballos
ávidos de silencio
cruzaban el canto,
flores calientes y débiles
que se deshacían en la noche

silbando como murciélagos

y un corazón
doblado sobre sí mismo,

que la Nena nunca más
abrió.




Irma Elena Marc (1951, Rosario, Provincia de Santa Fe. Reside en Corral de Bustos, Provincia de Cordoba, Argentina)
De: "Los ojos", Ediciones Ruinas Circulares, 2013

Imagen: www.laescueladenadie.wordpress.com

Pedro Salinas

mayo 31, 2014
Aquí en esta orilla blanca…





Aquí
en esta orilla blanca
del lecho donde duermes
estoy al borde mismo
de tu sueño. Si diera
un paso mas, caerla
en sus ondas, rompiéndolo
como un cristal. Me sube
el calor de tu sueño
hasta el rostro. Tu hálito
te mide la andadura
del soñar: va despacio.
Un soplo alterno, leve
me entrega ese tesoro
exactamente: el ritmo
de tu vivir soñando.
Miro. Veo la estofa
de que está hecho tu sueño.
La tienes sobre el cuerpo
como coraza ingrávida.
Te cerca de respeto.
A tu virgen te vuelves
toda entera, desnuda,
cuando te vas al sueño.
En la orilla se paran
las ansias y los besos:
esperan, ya sin prisa,
a que abriendo los ojos
renuncies a tu ser
invulnerable. Busco
tu sueño. Con mi alma
doblada sobre ti
las miradas recorren,
traslúcida, tu carne
y apartan dulcemente
las señas corporales,
por ver si hallan detrás
las formas de tu sueño.
No lo encuentran. Y entonces
pienso en tu sueño. Quiero
descifrarlo. Las cifras
no sirven, no es secreto.
Es sueño y no misterio.
Y de pronto, en el alto
silencio de la noche,
un soñar mío empieza
al borde de tu cuerpo;
en él el tuyo siento.
Tú dormida, yo en vela,
hacíamos lo mismo.
No había que buscar:
tu sueño era mi sueño.





Pedro Salinas (1891, Madrid, España / 1951, Boston EUA)


29 mayo 2014

Y muy poco / se ha dicho

mayo 29, 2014



Uno se tienta a releer el poema. Vuelve al otro día para aspirar encantamiento. Una pieza perfecta, a tal punto que la perfección se transforma en virtud. Charles Tomlinson, abajo, y de paso, una visita al vecino.







26 mayo 2014

Señalador

mayo 26, 2014


(...) 
No sólo 
el rompeolas 
de la tormenta, sino la repentina 
frontera de nuestros encuentros, apariciones, 
y dueña de tanto espacio 
como la vista a través de un dolmen. 
(...) 


(...) 
Un cuarto pequeño, el piso barnizado 
haciendo una L alrededor de la cama, 
lo que es o es cierto como la felicidad 
ventanas abriéndose sobre el mar, la baranda pintada de verde del balcón contra las rocas, los arbustos y el mar corriendo... 

24 mayo 2014

Arthur Cravan

mayo 24, 2014
















Languidez de elefante





Yo era grandioso entonces, ¡querido Mississipi!
Desprecié a los poetas, gasterópodo amargo,
me fui, ¡mas cuánto amor en las estaciones y deporte en el mar!
¡Récord! Tenía seis años (¡aurora de los vientres y frescor del pipí!)
Y esta mañana a las diez horas y diez minutos el rápido
que flotando en raíles cruzaba trenes límpidos
y me tiraba al aire, tobogán chapuzón.
A cien por hora íbamos y a pesar del rumor,
con su encanto el periódico embriaga al fumador.
Y aunque así el expreso se hubiera
lanzado,
entrenador que imanta albatros y palomas,
con ese ritmo loco me había mecido el tren.
Mis ideas se doraban, era soberbio el trigo,
pacían los herbívoros en pillos prados verdes,
loco por boxear le sonreía a la hierba.






Arthur Cravan (1887, Lausana, Suiza / 1918, México)
Fuente: Leedor
Imagen: www.editorialperiferica.com 

22 mayo 2014

Gordon E. McNeer

mayo 22, 2014




Jesús y los pingüinos





Me preguntas de qué escribo…
Bien podría ser yo Jesús comiendo
un panecillo y escuchando a los pingüinos
recitar el Credo de Nicea.

Te vi y mi piel se volvió
un mapa de carreteras se volvió un río se volvió
el suave brillo de Rembrandt o los sátiros locos
de Picasso. Los borrachos en el metro
veneran el chicle que masticas. Hay
mangos y dulce hierba
y té verde en tus ojos húmedos.
Hay una cíngara en la oscuridad
que lleva tu nombre.

Recorta el corazón de este poema y
déjalo bajar por tu garganta en silencio.
Te hablará en cada cosa que veas.
Por ti, barrería mi porche
y plantaría un jardín. Por ti, yo dejaría
una luz encendida en la oscuridad.






Gordon E. McNeer (1943, Winter Haven, Florida, Estados Unidos de Norteamérica)
De: "Mira que lo has hecho", Valparaíso Ediciones, 2014
Traducción: Raquel Lanceros
Fuente: www.circulodepoesia.com

Imagen: letras.s5.com

21 mayo 2014

Louis McNeice

mayo 21, 2014


Para la Posteridad






Cuando todos  los libros se han detenido  como los libros en las tumbas
y  la lectura y hasta el habla han sido reemplazados
por otro, medio,  menos difícil, nos preguntamos si
encontrarás en las flores y frutas  el mismo color y sabor
que contenían para nosotros,  para quienes estaban  enmarcados en palabras,
y  será tu pasto verde,  tu cielo azul,

¿o serán tus pájaros siempre pájaros sin alas?





Louis McNeice (1907, Belfast, 1963, Londres, Inglaterra)
De: "Visitations" (1957)
Versión: Marina Kohon
Imagen: thesundaytimes.co.uk


To Posterity 


When books have all seized up like the books in graveyards 
And reading and even speaking have been replaced 
By other, less difficult, media, we wonder if you 
Will find in flowers and fruit the same colour and taste 
They held for us for whom they were framed in words, 
And will your grass be green, your sky be blue, 

Or will your birds be always wingless birds? 

20 mayo 2014

"Materna", de Ignacio Uranga

mayo 20, 2014
"Materna” es el nuevo libro de Ignacio Uranga, uno de los escritores jóvenes más promisorios de Argentina. El autor explica que su libro es un duelo ya que nace, paradójicamente, con la muerte de la madre.

Para Uranga “la muerte de un ser tan próximo a uno conlleva muertes simultáneas, genera una reconfiguración de “lo real”, de eso que te rodea y se torna extremadamente extraño”. El libro es un duelo en ese sentido, pero es también un duelo de lenguaje. Dentro de esas cosas que entran en extrema extrañeza el autor pensó en la lengua materna que le fue dada desde la infancia, en “el lenguaje como marca maternal para siempre”. Esta impresión se ve expresada claramente en uno de los poemas: “voy del betiko al für immer, del pra sempre al oblio: / exmaternado exilio ahora de esta lengua que me habita”.

El libro es una compilación de 63 poemas. En todos ellos hay una presencia fuerte de la muerte que aparece nombrada como “apagón” o “apague”. También  habla reiteradamente de lo “incontrastable”. Aquí Uranga se remite a Freud cuando éste se refirió a la partida definitiva de un ser amado como “intransferible e incontrastable”.

El final de los poemas en “Materna” se hace esperar, pues para este poeta es en los versos largos donde más se puede trabajar la estructura rítmica.

El prólogo, del reconocido poeta Juan Gelman, revela su admiración al joven escritor. “Este es un libro de amor, lleno de hallazgos veloces que sólo un poeta excepcional puede encontrar. Amor a la madre fallecida, sí, amor a una mujer perdida, sí, pero ante todo amor a la palabra…Uranga inaugura un camino inédito en la poesía de nuestro tiempo, bebe de poetas griegos y romanos de la antigüedad y les da un significado otro”.

  Ignacio Uranga  es también autor de los libros “El ella real”, obra seleccionada en la Convocatoria Nacional Ediciones en Danza 2012 y “Ramalaje”. Varios de sus poemas han sido publicados en reconocidas revistas literarias como Nayagua y Sibila.





Materna, colección Tristán Lecoq, 2013
Enlaces:  http://elpoetaocasional.blogspot.com.ar/search/label/Ignacio%20Uranga
Fuente: www.cronicajalisco.com

17 mayo 2014

Ciaran Carson

mayo 17, 2014















Una noche fuera





Cada jueves al apretar el botón de latón de la alambrada galvanizada
Una figura aparece un momento al final del iluminado pasaje de hormigón,
Luego desaparece. La puerta chirría al abrirse y da un portazo justo detrás 
      de nosotros.
Entonces atravesamos la robusta puerta giratoria de polietileno semi-opaca
      que deben haber traído 
De un hospital. En el bar, de nuevo la mirada inquisitiva.
Siete whiskys después, la banda entonaba el Four Green Fields.
Desde algún sitio más allá de los muros de ladrillo nos llegaba 
      el ritmo roto
De una ametralladora. Un coro rasgado. Así la frase de la noche
Está puntuada completamente por rondas de bebidas, de balas, 
de aplausos.





Ciaran Carson (1948, Belfast, Irlanda del Norte)
Traducción: José María del Águila Gómez
Enlaces: Ogham
Fuente: www.pendientedemigracion.ucm.es
Imagen:www.gallerypress.com




Night Out




Every Thursday night when we press the brass button on the 
      galvanized wire mesh gate
A figure appears momentarily at the end of the stirp-lit 
      concrete passageway,
Then disappears. The gate squeaks open, slums shut almost 
      instantly behind us.
Then through the semmmi-opaque heavy-duty polythene swing
      doors they might have taken 
From a hospital. At the bar, we gwet the once-over once again.

Seven whiskeys later, the band is launching into Four Green 
Fields.
From somewhere out beyond the breeze-block walls we get a
broken rhythm
Of machine-gun fire. A ragged chorus. So the sentence of the 
night 
Is punctuated through and through by rounds of drink, of 
bullets, of applause. 

16 mayo 2014

No se quebrará la rama

mayo 16, 2014



por Pablo Santiago Chiquero

Dice el poeta James Wright (Ohio, 1927-Nueva York, 1980), uno de los nombres más importantes de la lírica norteamericana de la segunda mitad del siglo XX, en esta entrevista en The París Review: "Los hombres somos una parte infeliz de la naturaleza, quizás simplemente naturaleza que se ha vuelto consciente de sí misma. ¡Oh, cómo me gustaría ser un pájaro, un carbonero por ejemplo!  Pero no puedo ser un carbonero, todo lo que puedo ser es lo que soy. Amo el mundo natural y soy consciente del dolor en él. Así que soy un poeta de la naturaleza que escribe sobre los seres humanos en la naturaleza“. 
La cita no es banal, pues despeja mediante palabras del propio autor una de las claves del poemario No se quebrará la rama, recientemente publicado por Vaso Roto Ediciones. Wright, premio Pulitzer por sus Collected Poems, confiesa su interés por escribir "sobre los seres humanos en la naturaleza", y eso es precisamente lo que encontramos en las páginas de este poemario descriptivo y detallista, el más cercano a la naturaleza de los que escribió el poeta, y que podemos leer en español gracias a la lograda traducción de Antonio Rivero Taravillo. 
En los versos de Wright encontramos una constante contraposición entre el hombre y la naturaleza, entre el tiempo humano y el tiempo, en apariencia imperturbable, del mundo, entre el paisaje inalterado de los bosques, prados y montañas y los paisajes tristones y melancólicos –estaciones de tren, cuencas mineras, cementerios–que genera la actividad del hombre.

"Muchos animales que nuestros padres mataron en América
tenían ojos vivaces.
Salvajemente escrutaban en derredor, 
al oscurecerse la luna.
La luna nueva cae en los depósitos de mercancias 
de las ciudades del sur, 
pero que las oscuras manos de Chicago pierdan la luna
no importa a los ciervos en este prado norteño“. 

Como seres arrancado de la naturaleza, nos dice el poeta, solamente nos queda mirar salvajamente alrededor, añorando esa comunión perfecta con el mundo que una vez tuvimos, y que hoy pertenece a los animales. Sí, la naturaleza pone en evidencia nuestra propia fugacidad en este mundo, pero también es ella la que nos entrega imágenes cotidianas de belleza sin las que la vida sería difícilmente soportable. Porque, ¿quien no ha visto alguna vez esta escena?

"En un pino, 
a poca distancia de mi alfeizar, 
un arrendajo azul brillante salta y cae, salta y cae
en una rama.
Me río cuando lo veo abandonarse 
a un completo goce, porque sabe tan bien como yo
que no se quebrará la rama“. 








13 mayo 2014

James Wright

mayo 13, 2014

Acostado en una hamaca en la granja de William Duffy en Pine Island, Minnesota





Por encima de mi cabeza veo la mariposa de bronce,
dormida en el negro tronco,
agitarse como una hoja en la sombra verde.
Bajando el barranco que hay detrás de la casa vacía,
los cencerros se siguen el uno al otro
hacia las distancias del atardecer.
A mi derecha,
en un prado iluminado por el sol entre dos pinos,
los excrementos de los caballos del año pasado
llamean convertidos en piedras doradas.
Me reclino mientras la tarde se oscurece y avanza.
Un pollo de halcón flota en lo alto en busca del hogar.
He malgastado mi vida.




Versión de Jonio González
Imagen: www.poets.org.









11 mayo 2014

Miguel Brascó

mayo 11, 2014
Condolencia de un dejado de la mano de Dios





Cuánta subjetividad así metida tan adentro de su cuerpo
y este cuerpo tan metido en entretelas y entre cueros
y esta cosa
entregada al oscuro silencio de algún cuarto
y este cuarto tan perdido
en la soledad horizontal de las grandes propiedades
en el corazón sublime de Buenos Aires.

Cuánta subjetividad que no levantará jamás su párpado
sobre el terror de este cuerpo
que respira en la noche de Buenos Aires
el aire seco de su propia extrañeza.
Cuánta alma que es como una gota
una humedad que quiere ser bebida
por algún labio
por un labio y no otro
por un labio que la olvida
por un labio y no otro
que olvida ser un labio y está lejos.

Cuánta pasión que reclama con ahinco su contrario
para asomarse sobre el risco de la soledad
cuánto infortunio, amore mío, cuánta luz
en la sombra sin alumbrar a nadie
y cuánto tenebroso y necesitado de esa luz.





Miguel Brascó (1926, Sastre, Provincia de Santa Fe / 2014, Buenos Aires, Argentina)
Enlaces: http://www.lanacion.com.ar/1689464-miguel-brasco-hombre-de-mil-caras

Imagen: www.imagine.vinoteca.ligier.com

10 mayo 2014

Rae Armantrout

mayo 10, 2014












Casi



            1



Casi todas las palabras que nos hemos dicho ya no están
y si volviesen al pie de la letra, quizá no las daríamos por buenas.
¡Pero en décadas se ha mantenido
el tenor de nuestra charla!
(Tenor es lo que entendíamos por “alma”.)

Por ejemplo,
nuestra forma de bromear
mediante incongruencias y elipsis
que aposta suprimen el contexto
anticipándose
al desgaste del tiempo.



            2



“Cuando el tamaño sí importa”,
se lee en la valla publicitaria

que muestra el producto
en pequeñito,

en una esquina,

para que tengamos que encontrarlo.
Venid a buscarme.

Me quedo
detrás de estas palabras.
  


                                                               (De Up to Speed, 2004)




ALMOST


            1


Almost all the words we’ve said to one another are gone
and if they were retrieved, verbatim, we might not acknowledge them.
But the tenor of our talk
has been constant across decades!
(Tenor is what we meant by “soul.”)

For instance,
the way we joke
by using non-sequiturs, elliptical remarks
which deliberately suppress context
in advance
of time’s rub-out.


            2



“When size really counts,”
the billboard says

showing the product
tiny,

in one corner,

so we need to search for it.
Come find me.

I stand
behind these words.





Rae Armantrout (1947, Vallejo, California, Estados Unidos de Norteamérica)
Traducción: Natalia Carbajosa
Enlaces: http://www.poetryfoundation.org/bio/rae-armantrout
Fuente: www.lagallaciencia.com
Imagen: www.compassrosebooks.blogspot.com