26 mayo 2014

Señalador



(...) 
No sólo 
el rompeolas 
de la tormenta, sino la repentina 
frontera de nuestros encuentros, apariciones, 
y dueña de tanto espacio 
como la vista a través de un dolmen. 
(...) 


(...) 
Un cuarto pequeño, el piso barnizado 
haciendo una L alrededor de la cama, 
lo que es o es cierto como la felicidad 
ventanas abriéndose sobre el mar, la baranda pintada de verde del balcón contra las rocas, los arbustos y el mar corriendo... 

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