Marizel Estonllo

Fuente: Facebook
Dúo





He visto a un hombre en una esquina
besando desesperadamente a una mujer.

La tarde

eco de otra tarde poseída de soles untuosos
vestigios de un verano postergando la despedida
como él,
arañando su boca en la brevedad.

He visto a un hombre

besando desesperadamente
a una mujer
mientras la muerte se escondía del sol
mientras el horror crecía en las calles
como el hambre ensuciada en las manos de los niños
y de los que fueron niños.

He visto a un hombre tomando entre sus manos

el rostro de una mujer
besándolo sin cesar
a la tarde
en una esquina de la ciudad
donde había muerto un almacén alquilado
corroído por el óxido de un recuerdo.

Y he visto apenas

el rostro de esa mujer
una transparencia del dolor y la pobreza

Tiesa, recibía los besos interminables.


Se jugaba la última carta en el rincón de los desperdicios.


Los ojos de una máscara nos miran desde esa oscuridad

que asalta el orden de los mitos




Marizel Estonllo (1954, Buenos Aires, Argentina)


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NOTAS

// ALICIA SILVA REY: Una presentación solemne / Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida. // VALERIA CERVERO: En septiembre de 2016 salió "Sin órbitas", en la bella edición de El ojo del mármol, y el mes pasado presenté "madrecitas", gracias a la cuidada edición de Barnacle. Podría ser la última tarde aquí o tal vez el tiempo se detenga sin pedir permiso. El cielo es allá afuera, casi árido, y esta casa se esfuerza en su tarea de abrigar, de sostener lo suyo. Las risas de los hijos quiebran el volumen que permite entender las voces; la mirada llega sola a cada personaje y la historia es la misma y otra a la vez. In the mood for love: insiste la palabra a través de la muerte. La música multiplica el instante y casi invita a olvidar cada tono. Pero el secreto es un hoyo pequeño en un muro que brota. (De Sin órbitas)