14 junio 2014

Zulma Liliana Sosa

Fuente: Facebook
Eau de toilette

De la serie Praga



III


Conjunto vacío





No
eran tímidas tus cartas. Qué se le va a hacer. Hay intermisiones en las
calenturas, por eso lo de la Edad Media. Tantas batallas y mujeres amarradas a
las armaduras besadas por aceros que eran de hombres, de olores de hombre y
hacía el  final, de animalitos preparando
sus dientes, su enorme banquete . ¿Ves lo que pasa? Me perdí. Decía que si vos
estuvieras acá nos iríamos de tripas, porque las tripas son parecidas a las
raíces y ellas tienen estirpe, tienen exilio y ese movimiento justo de  mantenerme en vela, calentita , esperando;
para luego desnudarme, para luego confesarse a pura lengua y esa gotita de Eau
de Toilette de Chanel que me trajiste de Paris.

¿Te
acordás del Hotelito de mala muerte, con sus paredes extendidas , tensa en su
humedad invasora y el Eau de Toilette? El dolor ya se estaba sintiendo, digo,
del abandono, claro, pero entonces no lo sabía
y mis piernas rechazan todo movimiento, así que decidiste inyectarme un
calmante. Vos lo decidiste.

Compraste la aguja y la
jeringa descartable y así llegamos al hotelito barato alojamiento.
¡Cuánto calor! Yo desnuda boca abajo y vos desinfectando mi nalga con Eau de
Toilette.

-¿Te duele?-
preguntaste, - no, decía yo y temblaba. Nos amamos como bocas buscadoras del
pimiento en los cuerpos mojados, como niños célebres que atrapan magas para
adular el cabello cálido y los senos habladores celebrando semen, de a poco,
gota a gota.

Al
atardecer, comimos pizza y bebimos vino de la casa que no era feo.  Cruzaste la Avenida sin volver la cabeza. Ahí
sentí el olvido del cielo terrestre. ¿Qué me calce en las manos que pesaban
como una ciudad llena de violines y conciertos enterrados? Y sucedió en la
frontera de mi ala drogada; golpe a golpe por la bolsa de algo imaginario en
ese ring side; celebrado y fusilado y había que golpear, golpear, golpear, hasta que el viento olfateara de una vez y para siempre, la última prenda
de la querida del buana; la preferida de la tribu de imágenes.  Anticipadamente comenzaste a velarme en voz
baja y me di cuenta que llorabas.

Llorábamos .

Parecía que
me estaba yendo, ya,  antes de
desaparecer..Como la carne tiene sus leyes, nunca queda una constancia
definitiva, sino lo que empieza a desvanecerse, como en una fotografía.





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Fuente: Facebook



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