10/7/14

Vladimir Amaya




Como tú, viene





Viene como canción
de agosto en martes sin voces,

como viaje intermitente
de sobresaltos y llagas abiertas,

como aroma
que arde hasta el tuétano,
bajo los ojos.

Es una avalancha
de acusaciones sin motivo,
como viene.

Viene y fantasea triturarme,
al acercarme a ella lo consigue.

Escudriña los costados del vencido,
desvalija algunos mentones.
Pinta misterios y calabozos, cuando viene.

Sabe, y no conoce
del amor que comprime al mundo.
Viene como oración olvidada.
A cada pecho llega como latido inmóvil.

Viene como lágrima desmesurada lejos de su gruta.
Con la indiferencia de una nube que se marcha,
es como ella siempre viene.

Excedida por el encanto de los atardeceres,
penetrada de un sabor peregrino
a musgo y anillo recuperado.

Va estirando los hilos de una muerte advertida.
Recortando distancias entre las columnas.
Viene como sed de mayo
en viernes de colmena agitada.

Como se dan las cartas de oros
Y como piedra tallada en el recuerdo,
como fruto prohibido tan cerca
de mi pecado ¡Viene!.
Viene como grillo de pálida orquesta.
Como excusa espesa de lo no dicho antes.

Después de todo, es por mí
que desde el centro de los horizontes
cabalgando sobre ella misma viene.

Como mar desbocado.
Como ciudad alarmada.
Como sueño recurrente…

Viene después de nada,
a dejarme las huellas


de su eterno retorno…




Vladimir Amaya (1985, San Salvador, El Salvador)
Fuente: www.artepoetica.net
Enlaces: Poetas salvadoreños, aquí

Imagen: www.contrapunto.com.sv

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