Jan Erik Vold


hokusai, el viejo maestro, que pintó una ola como nadie había pintado una ola antes que él /




Hokusai
llegó
casi a los 90. Cuando tenía 75
años, dijo
de sus cuadros: Empecé a dibujar
cosas cuando tenía
6 años. Todo lo que conseguí hacer
antes de los 50, no vale
nada. Cuando llegué a los 70
aún no había hecho
nada 
bueno. A los 73 años
empecé a comprender
las formas básicas
de animales 
y plantas.
Cuando llegue a los 80, habré
comprendido más, y cuando tenga 90 
conoceré
los misterios del arte
hasta el fondo
—así es que cuando llegue a los 100
produciré
cosas elogiables. Para no hablar
de los años
siguientes.
Ahora lo esencial es
seguir en marcha.






 Jan Erik Vold (1939, Oslo, Noruega)
 Fuente: http://www.cosmopoetica.es/wp-  content/uploads/5COSMOGUIA_2008.pdf
 Traducción: Francisco Uriz

Imagen: www.alchetron.com







hokusai, den gamle mester, 
som tegnet en bølge slik ingen 
før ham hadde tegnet en bølge


Hokusai
ble
nærpå 90. Da han var 75
år gammel, sa han
om bildene sine: Jeg begynte å tegne
ting da jeg var 
6. Det jeg fikk til
før jeg var 50, er ingenting
tess. Da jeg var 70
hadde jeg ennå
ikke gjort
noe bra. I 73 års alder
begynte jeg å forstå 
dyr og planters
grunnleggende 
former. Når jeg blir 80, vil jeg
ha forstått mer, og når jeg blir 90
vil jeg kjenne 
kunstens 
hemmeligheter
til bunns –så når jeg blir 100
vil jeg lage
rosverdige 
ting. For ikke å snakke
om årene
deretter.
Nå gjelder det bare
å holde det gående.


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NOTAS

// ALICIA SILVA REY: Una presentación solemne / Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida. // VALERIA CERVERO: En septiembre de 2016 salió "Sin órbitas", en la bella edición de El ojo del mármol, y el mes pasado presenté "madrecitas", gracias a la cuidada edición de Barnacle. Podría ser la última tarde aquí o tal vez el tiempo se detenga sin pedir permiso. El cielo es allá afuera, casi árido, y esta casa se esfuerza en su tarea de abrigar, de sostener lo suyo. Las risas de los hijos quiebran el volumen que permite entender las voces; la mirada llega sola a cada personaje y la historia es la misma y otra a la vez. In the mood for love: insiste la palabra a través de la muerte. La música multiplica el instante y casi invita a olvidar cada tono. Pero el secreto es un hoyo pequeño en un muro que brota. (De Sin órbitas)