02 febrero 2015

Moya Cannon


Olvidar los tulipanes





Hoy, en la terraza, señala con su bastón y pregunta:
«¿Cómo llamas a esas flores?».
De vacaciones, en Dublín, en los años sesenta
compró los cinco bulbos originales por una libra.
Los plantó y los fertilizó durante treinta y cinco años.
Los hizo crecer, los dividió,
los almacenó en el galpón sobre alambres tejidos
listos para plantar en hilera,
corolas rojo y amarillo intenso:

tesoro transportado en galeones
desde Turquía a Amsterdam, tres siglos antes.
Ahora en abril se balancean con un viento de Donegal,
encima de las delgadas hojas de los adormecidos crisantemos.

Un hombre que cavó surcos derechos y que recogió negras plantas 
[de grosellas,
que enseñó a hileras de niños las partes de la oración,
tiempos y declinaciones
debajo de un mapamundi de tela cuarteada;
al que le encantaba enseñar la historia
de Marco Polo y de sus tíos que, desalineados,
volvían a casa al cabo de diez años de viaje,
tajeando entonces el forro de sus abrigos
para dejar caer los rubíes traídos de Catay;

ahora, perdiendo primero los sustantivos,
está de pie junto a su cantero de flores y pregunta:
«¿Cómo llamas a esas flores?».



Otros poemas de Moya Cannon, aquí
Versión: Jorge Fondebrider
Fuente: www.luvina.com.mx


Imagen: www.vebidoo.com



Forgetting Tulips
Today, on the terrace, he points with his walking-stick and asks / «What do you call those flowers?» / On holiday in Dublin in the sixties / he bought the original five bulbs for one pound. / He planted and manured them for thirty-five years. / He lifted them, divided them, / stored them on chicken wire in the shed, / ready for planting in a straight row, / high red and yellow cups– // treasure transported in galleons / from Turkey to Amsterdam, three centuries earlier. / In April they sway now, in a Donegal wind, / above the slim leaves of sleeping carnations. // A man who dug straight drills and picked blackcurrants, / who taught rows of children parts of speech, / tenses and declensions / under a cracked canvas map of the world– / who loved to teach the story / of Marco Polo and his uncles arriving home, / bedraggled after ten years journeying, / then slashing the linings of their coats / to spill out rubies from Cathay– // today, losing the nouns first, / he stands by his flower bed and asks / «What do you call those flowers?».

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